Ecuador DEBATE Nº 54
 
 TEMA CENTRAL

LA DIÁSPORA DEL COMERCIO OTAVALEÑO: CAPITAL SOCIAL Y EMPRESA TRANSNACIONAL*

David Kyle**

Cómo un grupo de "campesinos" de un contexto rural en los Andes emprendió una próspera economía étnica y en el proceso incorporó no solo su propia producción de artesanías sino también la de otros grupos indígenas de toda América Latina, es una historia sorprendente en sí misma; pero también una historia con lecciones sociológicas concernientes a lo que se necesita para "lograrlo" como un movimiento de base empresarial transnacional en los noventa

La experiencia de inmigración contemporánea -entre los recién llegados a los Estados Unidos- ¿provee las semillas esenciales para una empresa migrante transnacional y una nueva avenida para escapar al trabajo asalariado de bajo nivel?. ¿Es el acceso del inmigrante al 'capital social' de un grupo la base primaria para esta nueva oportunidad económica? Para responder estas preguntas, presento, en este trabajo, una visión histórica del desarrollo de una diáspora de comercio transnacional en el grupo étnico de los Otavaleños Quichua-hablantes, del norte del Ecuador1.

Esta región es bien conocida por el tejido de prendas tradicionales así como la elaboración de artesanías para turistas por "campesinos" dueños de propiedades pequeñas, conocidos como Otavaleños. En una comunidad de alrededor de 2000 habitantes (Peguche), encontré que los migrantes viajaban de ida y vuelta por lo menos a veinte y tres países, con un período promedio de estadía afuera de menos de un año (Kyle, en proceso). En el curso de la comercialización externa de sus propios productos y de aquellos de otros grupos indígenas, los Otavaleños han labrado un nicho en el mercado global para artesanías de bajo costo manufacturadas por mano de obra familiar, utilizando tecnologías de escala pre-industrial e industrial.

Si se encuentra que "el capital social", una metáfora para un tipo de "bien público" que reduce una gama de costos a través de una red social que se basa en la confianza, se encuentra que es suficiente para iniciar una empresa migrante, éste podría ser un descubrimiento con implicaciones importantes a nivel de elaboración de políticas; podría marcar el inicio de un nuevo período de viabilidad para la economía migrante (transnacional) y el poder político. El éxito de un gran número de Otavaleños en su búsqueda de mercados globales indica que los retratos estereotipados de grupos débiles de "bajo nivel" en la "periferia" siguiendo un guión asignado a ellos por el "centro", necesita ser modificado.

Cómo un grupo de "campesinos" de un contexto rural en los Andes emprendió una próspera economía étnica y en el proceso incorporó no solo su propia producción de artesanías sino también la de otros grupos indígenas de toda América Latina, es una historia sorprendente en sí misma; pero también una historia con lecciones sociológicas concernientes a lo que se necesita para "lograrlo" como un movimiento de base empresarial transnacional en los noventa. Este caso de empresarios transnacionales migrantes es especialmente notable por su excepcionalidad: la mayor parte de ecuatorianos que se convierten en migrantes transnacionales no son negociantes. Los obreros transnacionales de otras regiones ecuatorianas representan ahora una de las más grandes poblaciones de inmigrantes indocumentados en la ciudad de Nueva York (Warren 1995).

Por ejemplo, unos pocos cientos de kilómetros al sur, la provincia del Azuay es también el lugar de niveles altos de migración económica transnacional. Los azuayos, sin embargo, emigran especialmente a la ciudad de Nueva York utilizando los "comerciantes de migración" profesionales y a medio tiempo (Kyle 1995), quienes proveen una gama de servicios legales y clandestinos para facilitar la migración indocumentada a los Estados Unidos. El propósito establecido para muchos de estos campesinos "mestizos", involucrados en agricultura y artesanías en su país, es el de ahorrar el suficiente capital financiero para comenzar un negocio pequeño en el Ecuador. Algunos migrantes que han regresado han intentado iniciar un negocio en el Azuay pero encuentran que éste no es rentable y estimulante, comparado con el trabajo asalariado y el medio cultural de Nueva York. Excepto por los comerciantes de migración, algunos de los cuales se aprovechan de la debilidad del estatus legal del migrante (cobrando generalmente intereses de usura sobre los costos de los trámites de contrabando de entre 8 y 10 mil dólares), pocos "trabajadores regulares" se convierten en empresarios transnacionales (Kyle, en proceso). Así, aunque el objetivo de los migrantes azuayos es el de trabajar para ellos mismos, su realidad es similar a aquella que se ha discutido mucho en la literatura sobre migración transnacional en la que ni el "aquí" ni el "ahí" proveen un conjunto completo de "bienes" económicos, sociales, culturales y políticos (por ejemplo, en este volumen; Smith y Guarnizo 1998).

En contraste, la empresa Otavaleña y la industria rural en la que se basa, representa un caso de "transnacionalismo" empresarial, como los co-editores de este volumen lo definen (actividades transnacionales que son regulares o que se relacionan ocupacionalmente). Alejandro Portes ha utilizado repetidamente el caso de Otavalo para ilustrar su tipología de capital social (Portes and Sensenbrenner 1993; Portes 1995), y los crecientes niveles de negocios transnacionales (1996ª; 1996b; 1997ª; 1997b). Este uso prominente del caso de Otavalo puede justificarse ya que ilustra que las corporaciones transnacionales no son las únicas que pueden tomar ventaja de las oportunidades económicas distribuidas alrededor del planeta en virtud de sus grandes presupuestos y poder organizacional. Frente a esto, la pregunta es: ¿cómo pudo un grupo indígena del "Tercer Mundo" ahorrar el suficiente capital financiero para


* Traducción del Inglés al Castellano por Consuelo Fernández Salvador. Antropóloga.
** Asistente de Profesor de Sociología de la Universidad de Califormia en Davis.
1 Mi estudio de la construcción histórica y las estructuras sociales contemporáneas de la migración económica transnacional se basó en casi dos años (1990-93) de investigación etnográfica y de encuesta en cuatro comunidades rurales en Otavalo y la región del Azuay que envía obreros, una región que también se caracteriza por altos niveles de migración transnacional entre las comunidades y la ciudad de Nueva York (Kyle, por publicarse).

 
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