Ecuador DEBATE Nº 54
TEMA CENTRAL
financiero para comenzar tal cantidad de empresas transnacionales? Pero, como veremos, la pregunta más apropiada es: ¿qué clases de recursos no-financieros (sociales, políticos) estaban dados para ofrecer a algunos Otavaleños un incentivo para convertirse en comerciantes independientes, y de hecho la expectativa de que alcanzarían el éxito en una escala global? Por lo tanto, la noción del "capital social" se convierte en un concepto muy apropiado para examinar en el caso Otavaleño. Al intentar "mirar a través de" el detalle histórico del comercio Otavaleño para examinar algunas dimensiones sociológicas (capital social) podríamos determinar de mejor manera si este caso tiene una más amplia aplicación a otros grupos. Esto es, ¿Otavalo representa la vanguardia de un "transnacionalismo de base" en expansión utilizando el "capital social"? ¿O es el "Parque Jurásico" de un tipo de institución económica transnacional que Philip Curtin documentó como "una de las instituciones humanas más comunes(que) terminó con la venida de la era industrial (1984, p.3)? El observa que, "las comunidades de comerciantes viviendo entre extranjeros en redes asociadas se encuentran en cada continente y hacia atrás en el tiempo hasta el comienzo de la vida urbana" (1984, p. 3; ver también Cohen 1997). Lejos de ser comerciantes de alto nivel, la mayoría de estas comunidades eran muchas veces estigmatizadas por las sociedades agrarias como "parias" extranjeras, un mal necesario para el comercio. Si Otavalo es representativo de una forma antigua, ¿por qué ha resurgido esta forma ahora y de una manera tan notable?
Antes de regresar al caso de Otavalo y el del "capital social" es importante notar la novedosa tipología del "capital social" de Portes y cómo se relaciona con la región en cuestión. Su acercamiento al capital social, que ha sido definido originalmente por Coleman como un "bien público" utilizado como una herramienta deductiva (1988), busca el evitar su mal uso como una taquigrafía de variables exógenas cargadas de valor en modelos culturales exteriores de desarrollo económico y civismo político (Inglehart 1990; Putnam 1993; para una crítica de esta literatura, ver Jackman y Miller 1998). Portes construye su tipología sobre la visión de que incluso las acciones y resultados económicos contemporáneos se encuentran "implantados" íntimamente entre las relaciones sociales (Lowenthal 1975; Granovetter 1985). También ha sensibilizado el sub-campo de la sociología económica al papel del "capital social" enfrentado por Janus: 'la sociabilidad es una calle de dos vías y los recursos obtenidos de los miembros de la comunidad y los miembros de las redes sociales, a pesar de que parecen "gratis", llevan costos escondidos" (1995, p.14). Por ejemplo, al esbozar los resultados positivos del "capital social" migrante en la empresa transnacional, Portes utiliza un ejemplo Otavaleño (1996ª; 1996b; 1997ª; 1997b). Sin embargo, los empresarios Otavaleños también ejemplifican "el lado negativo del capital social":
En los Andes del Ecuador, muchos hombres de negocios con éxito son Protestantes (o "Evangélicos", como se los conoce localmente) en lugar de Católicosal cambiar religiones, estos empresarios dejaron una cantidad de obligaciones de los jefes de familia (hombres) asociadas con la Iglesia Católica. El Evangélico convertido se transforma, en cierto sentido, en un "extraño" en su propia comunidad, lo que le aisla de las demandas de apoyo de otros sobre la base de las normas Católicas. Para estos hombres, el capital social se da a un precio demasiado alto (Portes y Landolt 1996, p. 21).
Al usar el mismo grupo para ilustrar los efectos opuestos del capital social, no es claro si Portes está sugiriendo que, al final, el capital social tiene una importancia secundaria para la empresa transnacional, debe ser atenuada a veces, o es crucial para la fase inicial del comercio transnacional pero no una vez que el empresario tiene el suficiente momento financiero. Esta última posibilidad es plausible a nivel individual pero parecería reducir la naturaleza "pública" del bien una vez que el empresario se ha retirado de la comunidad (aislado socialmente).
Ahora podemos volver hacia algunas de las características primarias históricas del caso de Otavalo con atención sobre la singularidad o similitud histórica de la región comparada a otras regiones rurales del "Tercer Mundo". En el siguiente análisis, me concentro sobre todo en la heterogeneidad económica y social de la etnia Otavaleña y sus singulares relaciones sociales y políticas con gente de fuera, quienes generalmente los miran a ellos como especiales pero homogéneamente "indios". Luego discuto brevemente las implicaciones del caso de Otavalo para el rol del "capital social" en la empresa transnacional "de base".
El desarrollo de la diáspora comercial Otavaleña
El cantón de Otavalo, en la provincia de Imbabura, ha sido descrito por sucesivos visitantes, como uno de los valles más hermosos de América del Sur, situado a 9200 pies sobre el nivel del mar y a solo sesenta y cinco millas al norte de Quito. La belleza física y la fertilidad de la región han tenido un rol significativo en cada período histórico, desde los planes Incas de hacer de éste un "segundo Cuzco" hasta el turismo de los tiempos modernos, de lo cual los Otavaleños se han beneficiado mucho. En el centro del cantón de Otavalo se encuentra la ciudad de Otavalo (con una población estimada de 18.000), tradicionalmente poblado por mestizos locales, aunque recientemente se ha convertido en el destino de un número creciente de indígenas inmigrantes desde el campo. Meisch estima que hay aproximadamente 60.000 Otavaleños habitando setenta y cinco comunidades que rodean la ciudad de Otavalo (1997, p.9). Estas parcialidades van desde pequeñas comunidades aisladas con pocas familias dispersas hasta poblaciones nucleadas de una centena de familias. Mientras que algunas comunidades indígenas disfrutan de extensiones de tierra relativamente grandes, la mayoría se caracterizan por los minifundios, o lotes mínimos de terreno que no son suficientes para mantener una familia.
Dados los propósitos y los límites de este artículo, me centraré en el siglo más reciente de crecimiento extraordinario en una economía étnica transnacional. Sin embargo, la historia de por qué y cómo los indígenas Otavaleños han adquirido su lugar singularmente positivo en el universo social y económico en la colonia y el período temprano de la República es tal vez más significativo para su éxito de ahora.
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