Ecuador DEBATE Nº 54
TEMA CENTRAL
Por lo tanto, sugieren que estos factores contribuyen al subdesarrollo de América Latina y profundizan las desigualdades entre el Norte y el Sur (Sassen-Koob 1978, Sassen 1988).
El tercer modelo conceptual la perspectiva de "estructuración" busca un punto medio entre los límites estructurales y el albedrío del individuo. Estudios empíricos como los de Douglas Massey et al (1987) y John Gledhill (1995) en México y de Eugenia Georges (1990) en la República Dominicana, muestran la importancia de incorporar tanto las fuerzas estructurales como las decisiones personales en el análisis de migración, produciendo así una "visión más holística de la movilidad" (Chant 1999, 242). Esta perspectiva, también llamada de las "estrategias del hogar", cuestiona la premisa tanto de los analistas neoclásicos como de los estructuralistas que afirma que el motivo principal por el que los individuos deciden migrar es la diferencia salarial. Investigaciones sobre otros factores como la privación relativa y las redes migratorias indican que los imperativos económicos del individuo están fuertemente entretejidos con consideraciones familiares, sociales y culturales (Massey 1988; Durand and Massey 1992; Stark 1993; Chant 1999).
Este modelo incorpora los factores de empuje a nivel local además de la atracción de las fuerzas estructurales a nivel global, y así el modelo subraya la importancia del impacto social de la migración en las regiones fuente. Un aspecto distintivo de la nueva inmigración es el aumento del porcentaje de migrantes que tienen orígenes rurales y es precisamente en las comunidades campesinas de estos migrantes que se encuentran las transformaciones sociales más profundas. Varios estudios que siguen el enfoque de "estructuración" han mostrado claramente un incremento de la estratificación dentro, y también entre, las comunidades como consecuencia de los movimientos migratorios. Tales investigaciones desacreditan la teoría neoclásica de que la migración de mano de obra nivela las diferencias económicas en las áreas rurales.
En cuanto a los países menos desarrollados en general, Michael Lipton (1980) ha argumentado que la migración del campo a la ciudad empeora las desigualdades entre hogares y entre pueblos porque son los jóvenes con más iniciativa, de las familias más ricas, quienes dominan los flujos y por consiguiente pueden aumentar su estatus local por medio de sus remesas. La investigación de Joshua Reichert (1982) en Guadalupe, México, donde ha habido una tradición larga de migración estacional hacia los Estados Unidos, también indica que las remesas tienen un impacto divisorio sobre las relaciones sociales de una ciudad pequeña. El súbito influjo de dólares trastornó el equilibrio socioeconómico que existía en Guadalupe anteriormente un equilibrio que Reichert describe como un sistema cerrado de "pobreza igualitaria"5. Cuando la migración empezó a ser asociada con la movilidad social, surgieron divisiones sin precedente, rompiendo las redes de intercambio y descomponiendo la solidaridad comunitaria.
En su análisis de la composición de gastos de remesas en cuatro comunidades en el oeste de México, Massey et al. también observaron que los recursos naturales y el capital se concentraron en las manos de las familias migratorias. La mayoría de la tierra cultivada en su área de estudio fue propiedad de unos pocos hogares migratorios, que además monopolizaron los terrenos de mejor calidad (Massey et al 1987, 250-2). Asimismo, Georges anota que la estratificación social en Los Pinos, República Dominicana, dependió de criterios que favorecían a los hogares migratorios, tal como el acceso al sueldo de un asalariado, educación formal y consumo ostentoso (Georges 1990, 204-208). Todos los estudios de caso muestran que la distribución de remesas debido a la circulación de dinero es bastante limitada, y que el desarrollo del síndrome migratorio6 intensifica el sentimiento de privación relativa entre las familias no migratorias. No obstante, es importante no suponer que hay una correlación simple entre ingresos de remesas y estatus social: donde la migración sirve como una estrategia de supervivencia, un sueldo del exterior está impidiendo el empobrecimiento total más que contribuyendo a la movilidad social. Como Georges escribe acerca de Los Pinos, "la migración hacia los Estados Unidos simplemente ha permitido a muchas familias mantener una estabilidad dinámica" (ibid, 232).
Estos estudios de caso contribuyen a la teoría de que las remesas y la influencia del síndrome migratorio causan la diferenciación social y la rotura de lazos tradicionales entre familias en pueblos rurales. Esta tendencia muy difundida provee la base del modelo teórico de esta investigación en Zhigzhiquín, pero al mismo tiempo es importante notar cómo las variaciones en los flujos migratorios han producido impactos distintos sobre las relaciones sociales en las diferentes comunidades de origen. Las más fundamentales de estas variables son la edad del flujo migratorio (que refleja en qué medida el síndrome migratorio se ha establecido), el momento histórico (importante en términos de las oportunidades de empleo y de la política de inmigración) y la distancia geográfica entre las regiones de origen y de destino.
Estos elementos recalcan la interdependencia de los movimientos migratorios y las transformaciones socio-económicas en las comunidades de origen. Los investigadores están cada vez más conscientes de esta relación y por consiguiente están enfocando más en el aspecto transnacional de la nueva inmigración. Gledhill, por ejemplo, critica la distinción que Durand y Massey hacen entre los países que envían y los que reciben migrantes: esta distinción restringe el análisis, dice Gledhill, al "ocultar la manera en que la sociedad de las actuales comunidades migratorias están constituidas por un proceso transnacional" (Gledhill 1995, 136). Asimismo, Suárez-Orozco menciona que los inmigrantes de la nueva inmigración están "al mismo tiempo 'aquí' y 'allá', cruzando espacios nacionales cada vez menos definidos, y en el proceso [transformando] tanto al país de origen como al país anfitrión" (Suárez-Orozco 1999, 236)7.
La transnacionalización es una característica evidente y fundamental de un pueblo tal como Zhigzhiquín. Pero aquí las variables que distinguen un movimiento migratorio de otro subrayan una diferencia significativa entre los flujos del Ecuador y los de México o del Caribe. Mientras estas últimas regiones están mucho más cerca a los Estados Unidos y ya enviaron migrantes a ese país durante algún tiempo, la distancia entre el Ecuador y América del Norte, y la entrada relativamente reciente de los ecuatorianos al SII, limitan los vínculos transnacionales. La duración del viaje, además
5 Reichert está usando el término acuñado por Eric Wolf para describir las economías campesinas 6 Ver nota 1.
7 En los últimos años han aparecido varios estudios sobre la transnacionalización de comunidades por todo el mundo. Basch et al. han publicado uno de los textos definitivos sobre ese tema en que definen el transnacionalismo como "un proceso por el cual los migrantes, por sus actividades diarias y sus relaciones sociales, económicas y políticas crean campos sociales que cruzan fronteras nacionales" (Basch et al 1994, 27). Especialistas han notado varios vínculos entre comunidades fuente y receptoras, por ejemplo, el uso de las visas de los EEUU como permisos de trabajo, la percepción de las regiones de origen como lugares en los cuales invertir, y la organización de programas en barrios migratorios como una expresión de "luto cultural" (ese último aspecto ha sido explorado por Ricardo Ainslie [1998]).
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