Ecuador DEBATE Nº 49
COYUNTURA
LA CRISIS ECONOMICA Y EL "GRAN SALTO AL VACIO"
DE LA DOLARIZACIONDra. Wilma Salgado
Las políticas aplicadas que trataron de impedir la quiebra de los bancos, esto es, las políticas de salvataje bancario, constituyen el principal elemento explicativo de la profundización de la crisis en el Ecuador al haber alimentado la fuga de capitales dada la libre circulación internacional de capitales vigente- y en consecuencia, haber alimentado la devaluación monetaria, la inflación, profundizado la recesión económica y deteriorado la situación financiera de las familias ecuatorianas y del Estado.
El proceso de dolarización se anunció en el Ecuador, en el marco de la crisis más profunda de la posguerra y en un momento de absoluta pérdida de popularidad del régimen del entonces presidente Jamil Mahuad. Este anuncio de la adopción de dicha medida, resultó más bien una acción política del régimen para tratar de mantenerse en el poder, antes que una medida analizada y evaluada técnicamente. Un "salto al vacío", como lo reconoció el propio gobierno de entonces.
El carácter improvisado de la medida se evidencia en la inexistencia hasta ahora, de análisis de su posible impacto sobre la crítica situación de la economía ecuatoriana. Ni siquiera se ha realizado un ejercicio del impacto de dicha medida sobre las finanzas públicas, sobre la situación financiera de las empresas, de los bancos e instituciones financieras, y peor aún, sobre la situación económica de los empobrecidos hogares ecuatorianos.
Los argumentos que esgrimen los partidarios de la dolarización constituyen en realidad planteamientos en torno a las ventajas de contar con una moneda estable: eliminación del riesgo de devaluación, baja de la inflación y baja de las tasas de interés a niveles cercanos a los internacionales. Pero la estabilidad monetaria no es susceptible de ser importada, mediante el reemplazo de la moneda nacional con una moneda extranjera estable, como se pretende hacerlo en el Ecuador. La inestabilidad monetaria es solamente una manifestación de los profundos desequilibrios de la economía y mientras éstos no se corrijan, dichos desequilibrios se reflejarán de alguna manera.
La cotización de la moneda se asemeja entonces a la válvula de escape del vapor en una olla de presión . Si la olla está llena de vapor y se tapa la válvula de escape, el vapor deberá buscar alguna otra forma de salida. Esto significa en el caso de la economía, que si ésta enfrenta muchos problemas y desequilibrios internos, y se establece un tipo de cambio fijo o se elimina la válvula cambiaria, como se está haciendo en el caso del Ecuador, los problemas de la economía se reflejarán en otras variables quizás más importantes que el tipo de cambio, como el empleo o la capacidad productiva, tomando en cuenta que el objetivo fundamental de la política económica es promover el crecimiento y el empleo, para mejorar las condiciones de vida de la población.
En este artículo se analizan en consecuencia, en primer lugar las condiciones de la economía en las que se decidió adoptar el dólar como la moneda nacional, y en ese contexto, los riesgos y posibilidades que tiene este proceso de contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población ecuatoriana.
MEDIDA DESESPERADA.
El anuncio de la dolarización se realizó en un momento en que las autoridades económicas perdieron capacidad de control de la masa monetaria y en consecuencia del tipo de cambio, en base a los instrumentos de política económica de que disponían, en condiciones de la libre circulación internacional de capitales vigente, esto es para mantener los principios de la liberalización financiera aplicados desde 1994, que significan, por una parte, la no ingerencia del Estado en el control del funcionamiento del sistema financiero local y por otra parte, la vigencia de la libre movilidad del capital a nivel internacional.
La política de "salvataje bancario" aplicada desde el inicio del gobierno del Presidente Mahuad, significó la emisión inorgánica de dinero por parte del Banco Central, en magnitudes sin precedentes históricos, alrededor de 1.000 millones de dólares entre Agosto de 1998 y Febrero de 1999, y US$1.300 millones entre marzo de 1999 y Enero del año 2.000-. Esas masas enormes de dinero líquido que se canalizaron como préstamos a los bancos, con el argumento de impedir su quiebra, fueron destinados a la compra de dólares y su colocación fuera del país, para cancelar créditos vigentes por parte de los propios bancos o de sus clientes, para evadir el pago del impuesto del 1% a la circulación de capitales o simplemente en busca de mayor seguridad.
El Banco Central, entre agosto de 1998 y febrero de 1999, tratando de evitar la devaluación monetaria, vendió dólares de la Reserva Monetaria Internacional, perdiendo US$ 700 millones de dólares de la misma. En Marzo de 1999, cuando se había agotado la disponibilidad de sucres en las bóvedas del Banco Central, y ya no disponía de especies monetarias para prestar a los bancos, con el mismo argumento de evitar su quiebra, se recurrió al congelamiento de los depósitos del público superiores a US$ 500, por el lapso de un año. Un número importante de bancos, de todas maneras quebró y entonces el gobierno creó la Agencia de Garantía de Depósitos, en principio para que se encargue de la devolución de depósitos a los clientes de los bancos quebrados. En la práctica, la AGD devolvió muy pocos depósitos a los clientes, pero continuó canalizando créditos a bancos que posteriormente también pasaron a manos de la AGD: Pacífico, Popular y Previsora.
El mecanismo de financiamiento de la AGD fue el siguiente: el Ministerio de Finanzas emitió bonos, que fueron entregados a la AGD, para que los canjee con sucres emitidos por el Banco Central. Este mecanismo dio lugar a una nueva y masiva emisión inorgánica de sucres, por el equivalente a US$1.300 millones, entre marzo de 1999 y los primeros días de enero del 2.000.
La emisión inorgánica del Banco Central se destinó a la compra de dólares, impactando automáticamente sobre la cotización del dólar que sufrió una devaluación acelerada. La devaluación impactó sobre los precios al consumidor, alimentando la inflación, aún cuando la inflación se mantuvo rezagada frente a la magnitud de la devaluación, por el efecto de la recesión que impidió a muchos productores trasladar al consumidor sus mayores costos de producción, dada la magnitud de la contracción de la demanda interna registrada. La devaluación, inflación y recesión se trasladaron a la población aumentando la pobreza y la indigencia.
La emisión monetaria alimentó entonces la devaluación monetaria y la fuga de capitales. Tratando de retener a los capitales y de retirar circulante, el Banco Central colocó en el mercado interno, bonos de estabilización monetaria a tasas de interés cadavez más elevadas y a plazos cada vez más cortos. Hasta que en Enero del 2.000, el Banco Central llegó a pagar una tasa de interés efectiva anual de alrededor del 600%, a los bancos que adquirían sus papeles. A esa tasa y a los plazos cortos de dichos papeles, llegó el momento en que el Banco Central inyectaba más liquidez por el servicio de los bonos anteriormente colocados que la que estaba en capacidad de retirar por la venta de nuevos bonos. En esas condiciones, y debido a la libre circulación de capitales vigente, la fuga de capitales y la devalulación se volvieron descontroladas. Unicamente en una semana, entre el 30 de diciembre de 1999 y el 6 de enero del 2.000, el sucre se devaluó en 25.7%. El 9 de enero, el Presidente de la república, anunció la dolarización de la economía ecuatoriana.
La emisión monetaria se convirtió en un instrumento de concentración del ingreso en manos de los beneficiarios de los créditos concedidos por el Banco Central, y de la elevadísima rentabilidad financiera que ofrecía la inversión en papeles vendidos por el Banco Central tratando de retirar circulante y de contrarrestar la fuga de capitales. Los perjudicados fuimos los pobladores que perdimos aceleradamente capacidad adquisitiva por el aumento del desempleo y de la inflación, y sobre todo empresas e individuos altamente endeudados en dólares, colocados en situación de quiebra, frente a la magnitud de la devaluación.
SALVATAJE BANCARIO PROFUNDIZO LA CRISIS ECONOMICA EN EL ECUADOR.
Las políticas aplicadas tratando de impedir la quiebra de los bancos, esto es las políticas de salvataje bancario, constituyen en consecuencia, el principal elemento explicativo de la profundización de la crisis en el Ecuador, al haber alimentado la fuga de capitales dada la libre circulación internacional de capitales vigente- y en consecuencia, haber alimentado la devaluación monetaria, la inflación, profundizado la recesión económica y deteriorado la situación financiera de las familias ecuatorianas y del Estado, como lo demostramos enseguida.
Otros elementos importantes que explican la profundización de la crisis en el Ecuador, constituyen el cierre de las líneas de crédito en los mercados financieros internacionales y la consecuente disminución de los flujos de capital hacia el sector privado local, registrado desde el último trimestre de 1998, pero profundizado en el transcurso de 1999; y, la reducción de los ingresos por algunos productos importantes de exportación como banano, café, camarón, atún, abacá y flores, que no lograron ser contrarrestados por el aumento de los ingresos por exportaciones de petróleo.
INFLUENCIA DE LA POLITICA DE SALVATAJE BANCARIO SOBRE LA PROFUNDIZACION DE LA CRISIS.
La política de salvataje bancario estuvo compuesta por las siguientes medidas:
en un primer momento, desde Agosto de 1998 hasta Marzo de 1999, por la concesión de abundantes créditos del Banco Central a los bancos, tratando de evitar su quiebra; y,
en un segundo momento, a partir de marzo de 1999, por:
el congelamiento de los depósitos del público en el sistema bancario; y,
por el canje de bonos entregados por el Estado a la Agencia de Garantía de Depósitos, por dinero en el Banco Central, para financiar la capitalización de bancos y en parte para financiar la devolución de depósitos de los bancos quebrados, bajo control de la Agencia de Garantía de Depósitos. Por este mecanismo, el Banco Central emitió sucres por el equivalente a 1.300 millones de dólares entre marzo de 1999 y enero del 2.000.SALVATAJE BANCARIO, DIFICULTADES DE ACCESO A LOS MERCADOS FINANCIEROS INTERNACIONALES Y DEVALUACIÓN MONETARIA
La política monetaria expansiva aplicada por el Banco Central, canalizando financiamiento al sistema bancario, mediante la emisión monetaria inorgánica, posibilitó, como lo anotamos en párrafos anteriores, el aumento de la demanda de divisas, en condiciones en que su oferta se comprimía por las restricciones que enfrentaba el país en el acceso al financiamiento externo en los mercados financieros internacionales y por el estancamiento de los ingresos por exportaciones.
El acceso a los mercados financieros internacionales por parte de los países en desarrollo en general, se dificultó a partir de la crisis asiática y sobre toda rusa, registradas en 1997, por la desconfianza que dichas crisis ocasionaron entre los inversionistas, frente a los mercados financieros de los países en desarrollo. En el caso del Ecuador, la magnitud de la dificultad que enfrentaron los agentes privados locales para acceder a los recursos financieros en los mercados internacionales, se ilustra con la magnitud en que se contrajeron los desembolsos por concepto de deuda externa privada.
En 1999, se registró una salida neta de capitales por concepto de deuda externa privada desembolsos inferiores a las amortizaciones-, debido a la contracción de los desembolsos efectivos en 2.694 millones de dólares (bajaron de 6.117.8 millones desembolsados en 1998 a 3423.7 millones en 1999, caída del 44%), que no pudo ser compensada con la disminución de las amortizaciones efectivas, de 1.432.9 millones de dólares (bajaron de 5.477.5 millones de dólares, a 4.044.6 millones). En 1999 se refinanciaron amortizaciones de deuda privada por 1.070 millones de dólares.
A la disminución de los desembolsos se sumó la fuga de capitales, por 1.940 millones de dólares, posibilitada por la emisión inorgánica del Banco Central y por la libre circulación de capitales vigente.
DEVALUACION MONETARIA Y CONTRACCION DE LOS INGRESOS POR EXPORTACIONESA pesar de la magnitud de la devaluación monetaria registrada, - del 367% entre julio de 1998 y Enero del 2.000-, las exportaciones ecuatorianas en 1999 aumentaron apenas en un 0.6% en valor, (27 millones de dólares adicionales), pasando de US$ 4.203 millones de dólares en 1998, a 4.230 millones en 1999. En volumen, por el contrario se contrajeron en 2.1%.
El comportamiento de las exportaciones por productos fue disímil: aumentando los ingresos por exportaciones de petróleo debido al incremento de sus precios en el 65.7% en promedio en el período, de US$ 9,2 el barril en 1998, a US$ 15.24 en 1999-; y aumentando las exportaciones de cacao, madera y pescado; mientras los ingresos por exportaciones de café, camarón, atún, flores, abacá y banano y plátano, se contrajeron. La caída de las exportaciones de estos productos se explica por la tendencia a la sobreoferta mundial de la mayoría de ellos, la consecuente caída de los precios en el mercado mundial y las presiones proteccionistas registradas sobre todo en el caso del banano, el atún y las flores.
A pesar del estancamiento de los ingresos por exportaciones, el Ecuador logró obtener un importante superávit comercial, -de 1.623 millones de dólares en 1999-, debido a la drástica contracción de las importaciones.
Las importaciones se contrajeron en un 49.4% (de 5.575.7 millones de dólares en 1998, a 2.819.8 millones en 1999), mostrando la magnitud de la recesión de la economía.
SALVATAJE BANCARIO Y RECESION
La caída de los precios de exportación del petróleo que se registró desde mediados de 1997, la contracción de los ingresos de las exportaciones por la caída de la demanda y de los precios en los mercados internacionales y el difícil acceso a los mercados internacionales de capitales, configuraron un contexto recesivo para la economía ecuatoriana, cuyo ritmo de crecimiento en consecuencia disminuyó, siendo apenas del 0.4% en 1998.
Pero la recesión económica se profundizó en el Ecuador, sobre todo a partir del congelamiento de los depósitos del público, decretada en marzo de 1999, al privar del capital de trabajo a las empresas y de los medios de pago a las familias, afectando la producción y el consumo internos, sobre todo por la magnitud de los recursos congelados US$ 3.800 millones- afectando en particular a consumidores y a pequeños y medianos productores que no tienen acceso a los mercados financieros internacionales. Las grandes empresas, sobre todo, las vinculadas a los accionistas bancarios, habrían sido anunciadas del congelamiento de depósitos y en consecuencia habrían retirado sus capitales antes de la aplicación de la medida.
La magnitud de las cifras implicadas en el salvataje bancario, ascienden a por lo menos 6 mil millones de dólares, como se desglosa a continuación:
900 millones de dólares de crédito neto del Banco Central al sistema bancario, entre Agosto de 1998 y Febrero de 1999,
3.800 millones de dólares de depósitos congelados en marzo de 1999; y,
1.300 millones de dólares de créditos del Banco Central al sistema bancario a través de los bonos a favor de la AGD.Seis mil millones de dólares, ha sido el costo del salvataje bancario para los ecuatorianos, sea como inflación y devaluación por los créditos del Banco Central a los bancos en base a dinero de emisión- o como recesión, aumento del desempleo y compresión del consumo, -por los depósitos congelados.
La inflación, devaluación, congelamiento de depósitos y recesión impactaron de manera automática sobre la situación de las familias ecuatorianas empobreciéndolas y sobre la situación de las finanzas públicas, deteriorándolas.
DETERIORO DE LAS FINANZAS PÚBLICAS
La situación financiera del gobierno central se deterioró rápidamente en el transcurso de 1999, a pesar de los favorables precios de exportación del petróleo, por la combinación de una importante contracción de los ingresos, debido a la profundidad de la recesión económica, con un crecimiento explosivo de los egresos por concepto del servicio de la deuda interna, asociados a las operaciones de la Agencia de Garantía de Depósitos y al impacto de la devaluación monetaria.
El aumento de los precios de exportación del petróleo registrado en el transcurso de 1999,- a US$ 15.2 en promedio el barril, frente a US$ 9.2 en 1998-, no logró compensar la caída de los restantes ingresos, comprimiéndose el total de ingresos en el equivalente a alrededor de 600 millones de dólares, caída del 18.7%.
El Impuesto a la Circulación de Capitales ICC-, permitió una recaudación por 325 millones de dólares en 1999, cifra inferior a lo recaudado por Impuesto a la Renta en 1998 339.7 millones de dólares. Por concepto de recaudaciones atrasadas del Impuesto a la Renta en 1999, ingresaron 90.7 millones de dólares. El ICC no permitió un ingreso adicional de rentas al Estado, como se argumentó que sucedería al momento de la eliminar el impuesto a la renta, por el entonces gobierno de Mahuad, pero contribuyó a la fuga de capitales y a la desintermediación financiera para evadir su pago.
Es necesario destacar que el total de ingresos petroleros del Presupuesto del Estado en 1999 980.7 millones de dólares-, no alcanzó ni para cubrir el servicio de la deuda interna 1.022.1 millones de dólares-. El servicio de las deudas interna y externa 1,806.5 millones de dólares-, equivalió aproximadamente al doble del total de ingresos petroleros que percibió el Presupuesto en 1999, a pesar de sus favorables precios de exportación y de la moratoria de una parte de la deuda externa pública.
El servicio de la deuda interna fue el único rubro de los egresos que aumentó calculado en dólares- en 1999, todos los demás rubros se comprimieron en diferentes magnitudes, incluido el servicio de la deuda externa, debido a la moratoria declarada por el gobierno, de una parte de la misma.
La devaluación monetaria registrada en 1999, deterioró la situación financiera del Presupuesto del Estado, en razón de que los ingresos en dólares del presupuesto, básicamente por petróleo e impuestos a las importaciones, -1.213.4 millones de dólares-, son sustancialmente inferiores a los egresos en dólares, servicio de la deuda externa y en su mayor parte, de la deuda interna alrededor de 1.700 millones de dólares- .
El servicio de las deudas externa e interna, -1.806.5 millones de dólares-absorbieron el 70% del total de ingresos corrientes del Presupuesto del Estado en 1999 2.594.5 millones de dólares-, a pesar de haber incurrido en mora, lo que significa que debía entregar mucho más recursos para estar al día en el pago de dichas obligaciones.
El gasto en Educación y Cultura, en Salud y Desarrollo Comunal y en Desarrollo Agropecuario, por su parte se comprimieron en 22.6%, en relación al gasto del mismo período del año anterior.
El gasto en educación y salud y en desarrollo agropecuario han sido inferiores al total del gasto por servicio de las deudas interna y externa en toda la década de los noventa, sin embargo, la diferencia nunca había alcanzado las dimensiones registradas en 1999, año en que únicamente el servicio de la deuda interna 1.022.1 millones de dólares- superó en 28% al total del gasto en educación, salud y en desarrollo agropecuario. El servicio de las deudas interna y externa, -1.806.5 millones de dólares- equivalió a 2.3 veces el total del mencionado gasto, -799.3 millones de dólares-.
La reducción del gasto en educación, salud y desarrollo agropecuario, repercute directamente sobre los grupos de población más desfavorecidos, al deteriorarse la calidad o la cobertura de esos servicios.
La inversión del sector público en capital fijo se contrajo en 27% en volumen en 1999, con el consecuente impacto negativo sobre la infraestructura de todo tipo disponible en el país, incluyendo en servicios sanitarios, lo que unido a la pérdida de capacidad adquisitiva incluso de alimentos, repercutió inmediatamente sobre la salud de la población, con el aparecimiento de verdaderas epidemias, sobre todo en la región de la costa.
EFECTOS DE LA CRISIS SOBRE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA.
El empobrecimiento masivo de la población ecuatoriana debido al aumento del desempleo y del subempleo, a la pérdida del poder adquisitivo de las remuneraciones y a la disminución del gasto social del Estado ecuatoriano, ha dado lugar a la pérdida de capacidad de consumo de los hogares, a tal punto que en febrero del año 2.000, los ingresos del 73.8% de los hogares ecuatorianos no alcanzaban para cubrir el costo de una canasta básica de alimentos (frente al 47.2% de hogares en octubre de 1998), y los ingresos del 55.3% de los hogares, no cubrían el costo de una canasta básica de alimentos de pobreza, esto es se encontraban ya en una situación de hambre (frente al 23.1% de hogares en octubre de 1998).
La situación alimentaria y nutricional de la población se encuentra en consecuencia, en franco deterioro, afectando con particular dureza a las familias más numerosas y de menores ingresos, lo que puede acarrear daños irreversibles en el capital humano del país, mostrando la necesidad de emprender acciones de emergencia a favor de los grupos más afectados por la crisis.
Madres desnutridas engendran niños anémicos, presa fácil de enfermedades infecciosas y parasitarias y en consecuencia, de discapacidades cognitivo-motoras, afectando las potencialidades de las futuras generaciones.
La letargia, la apatía, la irritabilidad, el déficit de atención, la lasitud, la debilidad, la demencia, la susceptibilidad a las enfermedades, son algunos de los síntomas, de las enfermedades por carencia de alimentos.
El aumento del desempleo y del subempleo, es el resultado de la grave recesión económica, con quiebras empresariales y bancarias y reducción generalizada de la planta de trabajadores.
La pérdida del poder adquisitivo de las remuneraciones, se debe a la combinación de inflación y devaluación superiores al aumento de las remuneraciones; y,
La disminución del gasto social, impacta sobre los hogares más pobres, que son los que utilizan dichos servicios, deteriorándose sus condiciones en particular de educación y salud, con repercusiones negativas especialmente sobre los grupos más vulnerables de la población: mujeres embarazadas y niños.
El desempleo afecta sobre todo a las familias del quintil más pobre de la población, hogares numerosos y de bajos ingresos, en donde la tasa de desempleo 29%- es el doble de la tasa de desempleo a nivel nacional del 14.4%-, lo que significa que en los hogares más pobres, una de cada tres personas en edad de trabajar, se encuentra abiertamente desempleada.
El desempleo golpea también en mayor proporción a los jóvenes. El 61.9% del total de desempleados en el Ecuador, son personas con edades comprendidas entre los 10 y los 29 años.
Como consecuencia del desempleo, de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y de la reducción del gasto social, la pobreza y la indigencia se han incrementado en forma dramática en el último año. La pobreza afecta al 69% de la población a nivel nacional en 1999, superior al 45% registrado en 1998. Aún cuando la mayor parte de las familias del área rural son pobres 88% del total- el incremento ha sido superior en el área urbana en el último año, pasando del 30% en 1998, al 55% de las familias en 1999 (crecimiento del 83%, superior al del área rural, del 27.5%).
El aumento de la indigencia ha sido aún mayor, duplicándose a nivel nacional, pasando del 17% de la población en 1998, al 34% en 1999. Al igual que en el caso de la pobreza, si bien la incidencia de la indigencia es mayor en el área rural (57% de la población era indigente en 1999), su crecimiento ha sido mayor en el área urbana, casi triplicándose pasando del 7% de la población en 1998, al 19% en 1999-, mientras a nivel rural se incrementó en 90% -pasando del 30% al 57% de las familias-.
RIESGOS DE LA DOLARIZACIÓN.
En las condiciones anotadas, la adopción del dólar como la moneda nacional, conlleva una serie de riesgos. El primer riesgo es de que la fuga de capitales registrada en 1999, continúe, puesto que se mantiene la libre circulación internacional de capitales, en cuyo caso, una parte de la RMI que será entregada por el Banco Central a cambio de los sucres en circulación, se coloque fuera del país. Este sería el peor escenario, en el que la economía tendería a desmonetizarse, y en consecuencia, la recesión actual podría profundizarse, transformándose incluso en una depresión. En este caso, el desempleo aumentaría y con él la pobreza y la inseguridad alimentaria afectaría a un mayor porcentaje de población.
Aún cuando el primer escenario no se registre, si el Ecuador no logra una renegociación favorable de la deuda externa, y continúa registrándose una salida neta de capitales como en 1999, el segundo riesgo es el de una crónica iliquidez, esto es de que se vaya perdiendo base monetaria, lo cual agudizaría la recesión económica, aumentando el desempleo, aunque en forma más lenta que lo que sucedería en el primer escenario.
Aún cuando se detuviera la fuga de capitales y el Ecuador lograra una renegociación favorable de la deuda externa, consiguiéndose que ingresen capitales, y que en consecuencia se financie la reactivación de la producción, existe el riesgo de que los productores locales no estén en capacidad de competir con los productores del resto de países, por las siguientes consideraciones:
Inferior nivel tecnológico, más aún después de la violenta contracción de la inversión de capital fijo registrada en 1999, y frente a los elevados costos de la tecnología moderna,
Baja productividad, como resultado del nivel tecnológico inferior, problemas de infraestructura básica y bajo nivel de capacitación de la mano de obra,
Mayores costos de producción, entre otras por las siguientes razones: Tasas de interés relativamente más altas que en el exterior, más aún considerando el riesgo país; deficiencias de infraestructura básica que aumentan el costo de las externalidades; elevado componente de materias primas importadas; y, diferencias en el apoyo estatal. Los productores en los países industrializados disfrutan de una gama de apoyos del Estado, como la disponibilidad de financiamiento a plazos y tasas convenientes, para algunas actividades que esos países quieren estimular; inversión del Estado en investigación y desarrollo; promoción en terceros mercados y proteccionismo frente a productos similares procedentes de otros países.Una vez que se adopte el dólar norteamericano como moneda nacional, se pierde la posibilidad de la protección cambiaria, que significaba la devaluación para los productores locales, poniéndose en evidencia, la débil competitividad de los productores locales, frente a los productores externos. La consecuencia de esta inferioridad competitiva, sería el cierre de muchas empresas, sobre todo medianas y pequeñas, y en consecuencia, el aumento del desempleo.
En la medida en que el Ecuador adoptaría como su moneda, el dólar norteamericano, al producirse una devaluación de los otros socios comerciales, la producción ecuatoriana perdería competitividad frente a los productos de los países cuya moneda se devalúe. Esa pérdida de competitividad daría lugar al cierre de actividades y empresas, y en consecuencia, al aumento del desempleo.
Una desventaja adicional del abandono del sucre, sería la pérdida del señoreaje, que en el caso ecuatoriano se estima en alrededor de 35 millones de dólares por año, que es el interés que el Ecuador recibe por la inversión de la Reserva Monetaria Internacional líquida, de alrededor de 800 millones de dólares.
POSIBILIDADES DE LA DOLARIZACION
La adopción del dólar como moneda en el Ecuador, podría dar lugar al ingreso a un círculo virtuoso de crecimiento económico, aumento del empleo y de los ingresos, que estimulen la demanda y la producción, únicamente si se cumplen las siguientes condiciones:
Si se registra un ingreso masivo de capitales, que permita financiar la expansión del crédito a productores y consumidores, a tasas de interés cercanas a las tasas de interés internacionales, esto es que posibilite la adopción de una política monetaria expansiva,
Si se logra la renegociación de la deuda externa, capaz de que los recursos que se destinan al servicio de la deuda puedan redireccionarse hacia el gasto social,
Si se aumenta el gasto público y sobre todo la inversión pública, para mejorar la infraestructura básica, mejorar la capacitación y la formación de los recursos humanos, esto es que posibilite la adopción de una política fiscal expansiva,
Si mejoran las condiciones de acceso de nuestros productos de exportación a los mercados externos, a precios favorables y sin barreras proteccionistas,
Si se aplican políticas de apoyo a los productores agrícolas y a los microempresarios en general, como asistencia técnica, formación y capacitación en nuevas tecnologías, campañas de promoción de su producción en terceros mercados, etc.
Si el proceso de dolarización, se da en el marco de acuerdos internacionales que permitan eliminar la crónica restricción de acceso al financiamiento externo, que enfrentamos en diferentes proporciones, los países en desarrollo altamente endeudados como el Ecuador, de tal manera que el mercado financiero local se vincule al mercado financiero internacional, y en consecuencia se tenga acceso a una fuente ilimitada de liquidez internacional, esta ventaja podría compensar las desventajas que un tal proceso acarrea en términos de pérdida de competitividad. En esas condiciones posiblemente el Ecuador enfrentaría un proceso de reconversión industrial, cerrándose unas plantas productivas en campos no competitivos y abriéndose otras.
Si el Ecuador tuviera un acceso ilimitado a los recursos financieros de los mercados financieros internacionales, entonces se lograrían las condiciones ventajosas que algunos autores señalan de ese esquema cambiario, en términos de:1. Tendencia a la igualdad entre las tasas de inflación local con la de Estados Unidos,
2. Reducción del diferencial entre las tasas de interés domésticas y las internacionales,
3. Estabilidad de precios que podría estimular el ingreso de capitales como inversión extranjera directa.CONCLUSIONES
La crisis en el Ecuador puso en evidencia los enormes costos que tiene para países pequeños como el Ecuador, el conservar la cuenta de capitales abierta, esto es, el mantener el compromiso de la libre circulación internacional de capitales, en condiciones en que no existe garantía de acceso a los mercados financieros internacionales ni de capitales ni de bienes y servicios. Mientras el ingreso de divisas al Ecuador era cada vez más restringido por las limitaciones impuestas por los mercados internacionales tanto de acceso al financiamiento externo, como para colocar nuestras exportaciones, la libre circulación de capitales permitía la libre fuga de capitales, y la política monetaria de salvataje bancario, alimentaba dicha fuga.Las actividades de los bancos se modificaron en el transcurso de la crisis, abandonando la concesión de crédito, dada la magnitud de la recesión económica, y se concentraron en operaciones de compra venta de papeles del Banco Central y en compra venta de divisas, esto es en operaciones especulativas que profundizaron la crisis, permitiendo obtener altísimas utilidades a los bancos que contaron con los recursos para realizar este tipo de operaciones.
La política monetaria expansiva del Banco Central, favoreció la concentración del ingreso en manos de los accionistas de los bancos quebrados, a costa de empobrecer a los ecuatorianos, quienes finalmente asumimos los costos de la emisión inorgánica, vía devaluación e inflación. Los accionistas bancarios en diferentes proporciones, obtuvieron fabulosas utilidades:
de la adquisición de divisas con créditos del Banco Central, a una cotización favorable,
de la compra de papeles al Banco Central a tasas de interés muy rentables,
de utilidades cambiarias en la compra- venta de divisas;
del uso de los recursos del público sin riesgo de retiro, por el congelamiento de los depósitos del público,
del uso de los depósitos congelados en sucres, licuados por la devaluación; y sobre todo,
del traslado de los pasivos de los bancos quebrados al Estado, esto es a la población, mientras los accionistas de dichos bancos conservaron la propiedad de las empresas vinculadas.
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