Ecuador DEBATE Nº 55
TEMA CENTRAL
GLOBALIZACIÓN Y COMUNIDAD: Notas para una sociología económica de lo local
J.P.Pérez Sáinz*
Es ya un lugar común afirmar que la globalización, paradójicamente, ha revitalizado lo local. En contra de una esperada homogeneización a nivel planetario, inducida por el mercado global, los lugares emergen mostrando condiciones diferentes de materialización para la globalización y enfatizando así sus peculiaridades socio-culturales.1
La bibliografía, normalmente del Norte, apunta a la constitución de dos tipos de socio-territorialidades locales en la globalización. Por un lado, estarían las denominadas ciudades globales caracterizadas por los siguientes rasgos: firmas transnacionales desarrollando actividades estratégicas (diseño, gestión, comercialización, etc.); localización de mercados financieros (forma dominante del capital globalizado); presencia importante de mano de obra inmigrante extranjera; concentración de élites intelectuales que otorgan prestigio a la respectiva ciudad; y flujo importante de turistas internacionales (Sassen, 1991; Castells y Hall, 1994; Borja y Castells, 1997; García Canclini, 1999). Por otro lado, estarían las regiones calificadas como ganadoras que han logrado generar economías exitosas (Pyke et al., 1992; Pyke y Sengenberger, 1993; Benko y Lipietz, 1994).
En América Latina, es difícil hablar de ciudades globales aunque se puede intentar. En cambio, sí hay redefiniciones en ciertas regiones que da a pensar en su (re)inserción en la globalización (Panadero Moya et al., 1992; Curbelo et al.,1994; De Mattos et al., 1998; ILPES/CEUR, 1999). Pero, hay una modalidad de socio-territorialidad local que no es contemplada por su invisibilidad. Nos referimos a la comunidad de vecindad2 que ha logrado estructurar su economía local en torno a una cierta aglomeración de establecimientos pequeños dedicados a una actividad globalizada. Es sobre este tipo de socio-territorialidad local que queremos reflexionar mostrando que hay procesos de inserción en la globalización que no son producto de la acción de firmas multinacionales (actor por excelencia de la globalización) y/o de las políticas estatales; hecho que explica en gran parte- su invisibilidad3.
En este sentido, el presente texto contiene un primer apartado donde se explicitan las grandes cuestiones que afectan el desarrollo de este tipo de comunidades que se relaciona con los tres actores básicos (hogares, establecimientos e instituciones) que intervienen en tal proceso.4 Son los establecimientos, en tanto que constituyentes de la economía local, los que se quiere privilegiar en un segundo apartado.
Este análisis se aparta, de una doble manera, de una comprensión autocentrada del mercado. Por un lado, buscar entender las dinámicas económicas en sus contextos socio-culturales. Y, por otro lado, analiza estas dinámicas tanto en términos de sus efectos sociales como político-institucionales. Es por esta razón que, en el subtítulo de este trabajo, se postula un enfoque desde la sociología económica. Y se concluye, con una identificación de tensiones que se pueden detectar en estas dinámicas. De esta manera queremos relativizar cualquier visión optimista sobre el desarrollo de este tipo de comunidades en la globalización. El mismo es posible y puede haber comunidades "ganadoras", parangonando a las regiones, pero el "éxito" está sometido a las permanentes amenazas de la globalización y de las tensiones internas.
Comunidades de vecindad e inserción en la globalización
Lo primero a precisar es el término comunidad de vecindad. Al respecto, estaríamos hablando de una socio-territorialidad local producto de tres tipos de lógicas que confluyen en su configuración.
La primera es la que denominaríamos como histórica y remite a la configuración originaria del territorio comunitario. Corresponde a un momento premoderno y puede ser analizada en los términos clásicos de Tonnies (1996) sobre comunidad de lugar basada en la vecindad y que tiene como espacio el pueblo pero que no debería limitarse, como propuso en su tiempo este autor, a la agricultura como actividad económica.5 Es en este sentido que, fundamental pero no exclusivamente, hay que entender la pertenencia a un territorio como fuente de identidad (Arocena, 1995). O sea, las identidades, además de un eje temporal, tienen también un eje espacial que define la ubicación y movilidad de los actores sociales en conjuntos territoriales (Debuyst, 1998). Una segunda lógica de constitución territorial sería la estatal. El ordenamiento político-administrativo del espacio configura también lo comunitario-local desde el estado. Esta sería una lógica propia de la modernización dentro del proceso de constitución del estado-nación. Pero, la misma en los últimos tiempos se ha visto afectada por la reforma estatal que ha impuesto los procesos de ajuste estructural en América Latina. El fenómeno a destacar es el de la
* Investigador de FLACSO-Costa Rica.
1 Esto ha dado pie a acuñar un neologismo curioso en inglés: "glocalisation" (Swyngedouw, 1992; Robertson, 1995).
2 El término proviene de la sociología clásica. Se trata de un tipo de comunidad de lugar, basada en lazos de proximidad geográfica y que tiene como espacio el pueblo. Explicitaremos este término en el primer apartado.
3 Existen respuestas a la globalización desde la propia sociedad que han logrado visibilizarse. Nos referimos a la migración laboral internacional y al fenómeno denominado trasnacionalismo desde abajo (Smith y Guarnizo, 1998; Portes et al., 1999).
4 Las reflexiones que se desarrollan en este texto tiene sustento en una serie de estudios sobre quince comunidades en Centroamérica, que hemos realizado durante diez años, cuyo denominador común ha sido que, por un lado, son comunidades de vecindad y, por otro lado, poseen una cierta aglomeración de pequeñas empresas cuya actividad está inserta en el mercado global. Los principales resultados se pueden encontrar en Pérez Sáinz (1999), Pérez Sáinz y Andrade-Eekhoff (2,000) y Pérez Sáinz et al. (2,001).
5 Esta forma de comunidad se diferencia de la "de sangre", sustentada en la familia y el parentesco, así como de la "espiritual" basada en la amistad, de naturaleza religiosa y ubicada en la ciudad según la propuesta de Tonnies. También hay que resaltar que el calificativo de vecindad hace que este tipo de comunidad si esté territorialmente acotada. En principio, como bien argumenta Ayora Díaz (2,000), la comunidad no tiene limitaciones espaciales sino que depende de la imaginación de sus miembros.
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