Ecuador DEBATE Nº 55
ENTREVISTA
La modernidad mirada desde el psicoanálisis
Entrevista a Alfredo Jerusalinsky*
Ecuador Debate: A partir de tus intervenciones en el reciente Foro Social de Porto Alegre (2002) una pregunta inicial: Qué ve el psicoanalista cuando mira el mundo actual?
Alfredo Jerusalinsky: Cuando el psicoanálisis mira el mundo moderno qué ve? Lo que el psicoanálisis nos permite percibir del mundo moderno son los supuestos subjetivos en los que se apoya su organización cultural, su producción cultural. Hay tres supuestos básicos en la modernidad, el primero es el de que es posible transformar todo saber en conocimiento, el segundo es el de la autonomía del sujeto y el tercero es de que la verdad viene del objeto; son tres puestos básicos de la modernidad, que tienen consecuencias.
El primero: vamos a analizar algunas de las consecuencias, de que es posible transformar todo saber en conocimiento, esto provoca una ruptura de las relaciones con la tradición porque sitúa al sujeto en una referencia, en la que la primacía no es la del saber que inconscientemente le fue transmitido, sino la producción consciente de los postulados que sostiene el conocimiento científico; ciencia y saber no son la misma cosa, por lo menos en lo que se refiere a la ciencia contemporánea, ya que la ciencia contemporánea apunta a descubrir en el objeto las regularidades que le permitan transformar el saber en una técnica y de ahí nace la tecnología que supone la economía de cualquier saber que esté situado en el mismo sujeto. Dicho de otro modo, una serie de pasos para manejar el objeto y apropiarse de él, que están tipificados y que no requieren ningún saber previo sino solamente seguir las instrucciones.
Son tan agudos, y tan críticos los efectos de esta suposición, que los manuales de instrucción para manejar los artefactos, colocan al sujeto en una posición de ignorancia mayúscula que llega a ser humillante; por ejemplo hay manuales de instrucción para manejar aparatos que indican, punto uno este aparato solo funciona si se lo enchufa en la red eléctrica; esto es poner al sujeto en una absoluta ignorancia. Pero no se trata de una tentativa de humillar al sujeto sino que se trata de hacer la economía del trámite del saber, el sujeto se ve entonces lanzado a un desprecio por la herencia de saber y una avidez por la adquisición de las técnicas de manejo que no requieren de una sabiduría previa.
El problema que esto introduce es que los lazos humanos no son manejables con técnicas pero como en la modernidad justamente el lazo humano se debilita porque lo que prevalece es la relación al objeto, entonces esto parece molestar poco; sin embargo provoca una patología social severa, en general la paranoia o la melancolía. Nosotros hemos asistido en los últimos cincuenta años a como todas las casas han adquirido rejas y como ciertos barrios se han transformado en las metrópolis en pequeñas fortificaciones, lo que muestra la paranoización progresiva del lazo social, aunque decirlo de este modo es una contradicción en si mismo porque la paranoia en realidad es disolutiva del lazo.
El segundo supuesto que mencionamos, el de la autonomía del sujeto, acaba transformándose en una demanda social para hacer la economía de la responsabilidad social; la responsabilidad social es la responsabilidad sobre el otro, exigiendo y colocando al sujeto bajo el imperativo de su autonomía o sea la obligatoriedad de cumplir con ese supuesto. La sociedad toda se ahorra el trabajo de la responsabilidad sobre el otro . Es verdad que el supuesto de autonomía es el que permite el nacimiento del psicoanálisis; no sería posible imaginar una práctica analítica sin suponer que a cada uno le es posible ejercer una cierta proporción de dominio sobre su propio destino .Sin embargo, hay una diferencia entre la opción de la autonomía que implica en cierta medida el sujetamiento al imperativo del discurso social, respecto a que el discurso social impetre al sujeto en la posición de autónomo o sea que lo obligue a prescindir completamente de la relación al otro.
EcD: Por ejemplo en sociedades o sectores sociales donde esta autonomía y si quieres tu desarrollo del yo y de lo propio, de lo privado de la subjetividad es menos fuerte, por ejemplo en sociedades como podrían ser las andinas, donde el nosotros predomina sobre el yo, quizás la situación es distinta.
A.J.: No son sociedades modernas
EcD: Pero viven en la modernidad.
A.J: Ese es un problema, la modernidad suele atacarlas, justamente porque les impetra la exigencia de la autonomía individual.
EcD: Cuál es el efecto y por qué, después de todo la sociedad de Viena de Freud ya era muy yo entonces los cambios, que se han operado han permitido que eso sea objeto de un proceso mucho más "natural o cultural" pero aquí eso irrumpe en esas sociedades tradicionales con un nosotros en una sociedad moderna destructora de todo vínculo.
A.J: Lo que provoca esto seguramente, la hipótesis sobre la que trabajamos, es la degraduación de la ley simbólica porque afecta la regulación de los lazos sociales; esta demanda imperativa de cumplir con el principio de la autonomía y considerar realización solamente lo que es hecho en nombre propio que es la demanda de la modernidad, suele ser completamente nociva para el lazo social en estas comunidades.
El tercer supuesto, tal vez el más folklórico de todos los de la modernidad que es el de la primacía del objeto o sea que la verdad proviene del objeto y no del otro; en realidad la modernidad obedece en esto al programa del positivismo inglés Locke y Hume son los que de modo más claro produjeron la enunciación, el enunciado de que la verdad residía en la coincidencia entre el percepto y el percipiens o sea entre el objeto percibido y aquel que lo percibía, sin preguntarse acerca de las condiciones subjetivas del percipiens que es lo que organiza la percepción, esto es lo que el psicoanálisis se pregunta y en esto aunque en el punto de la autonomía parece coincidir con la modernidad, en este punto capital, fundamental de la modernidad, el psicoanálisis se opone; justamente para el psicoanálisis el objeto es perdido y la única verdad que en el podemos obtener es saberlo perdido, lo que sitúa el origen de la verdad en el plano del discurso como Aristóteles lo planteaba. Se trataba de la inteligibilidad y la del desciframiento del discurso, esa era la cuestión fundamental de la verdad. Lo que el psicoanálisis nos coloca en cuanto a crítica, como crítica de la modernidad es precisamente que la percepción nunca corresponde al objeto y que la percepción se organiza en función del deseo del otro, lo que quiere decir es por el deseo del otro que el sujeto va a buscar al objeto.
EcD: Quizás a lo mejor tendríamos que decir que ese otro hoy es el mercado y el mercado embiste al objeto de una objetividad todavía adicional que es la de la mercancía.
A.J. Ocurre que cuando el otro se suprime como alteridad en el plano del humano,
el sujeto que demanda otro que le ordene el mundo, porque le es imprescindible, este otro y sin ese otro el no tiene mundo ordenado , fabrica este otro en el plano del objeto mismo, embiste al objeto de condición de alteridad, tanto que el computador por ejemplo al sistema internet adquiere una posición de alteridad curiosa, una autonomía de funcionamiento como que si estuviese totalmente al margen del dominio del humano.Es común llegar a un lugar y decir que el sistema no funciona y uno quedar a merced del sistema, como suele ocurrir hoy en día en la tramitación de la elaboración intelectual o literaria. La alteridad del
* Psicoanalista. Director de la Fundación para el Estudio de Problemas de la Infancia (Buenos Aires) y del Centro Lidia Coriat (Buenos Aires y Porto Alegre). Miembro de la Asociación Freudiana Internacional CAFI). Autor entre otras obras de Psicoanálisis en problemas del desarrollo infantil (Nueva Visión, 1988), Psicoanálisis del autismo (Nueva Visión, 1987). En Febrero dicta un curso sobre cuestiones actuales de la infancia y su intervención.
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