Ecuador DEBATE Nº 55
CRITICA BIBLIOGRAFICA
COMENTARIOS A LO COMENTADO: REFLEXIONES A TENOR DE LOS COMENTARIOS DE PABLO OSPINA
Víctor Bretón Solo de Zaldívar*
El tema de las relaciones entre las ONG y demás agencias de desarrollo rural y las organizaciones indígenas es ciertamente un tema controvertido. Más cuando el movimiento indígena ecuatoriano se ha convertido, con el paso de los años, en un referente clave de los llamados "nuevos movimientos sociales" latinoamericanos, dada su enorme capacidad de movilización y de interpelación a las más altas instancias del Estado. En esa tesitura, entiendo que advertir sobre los riesgos que comporta el actual esquema de relaciones entre muchas ONG y sus OSG contrapartes, y que califiqué como de "neoindigenismo etnófago", puede herir más de una susceptibilidad. Con todo, debo señalar que el trabajo fue realizado partiendo de tres premisas básicas, a saber: mi empatía por el objeto de estudio, la convicción en la importancia estratégica del conocimiento científico como herramienta de cambio social y la creencia en la indispensable necesidad de desenmascarar el carácter conservador, sesgado y neocolonial de los nuevos modelos de interpretación e intervención sobre la sociedad rural. En este sentido, bienvenida sea la crítica y el debate subsiguiente, siempre y cuando dicha crítica se sustente en argumentos contrastables que permitan matizar, refutar o reforzar los planteamientos de partida.
En esta línea, los comentarios de Pablo Ospina ponen sobre el tapete los aspectos más polémicos de mi trabajo que bien vale la pena retomar y discutir, al tiempo que apunta una serie de reservas sobre la naturaleza heurística de la investigación con las que discrepo abiertamente. Debo agradecer en cualquier caso sus comentarios porque abren la puerta al debate y al intercambio de opiniones. Paso pues, brevemente, a comentar algunos elementos de profundo desacuerdo.
I. La realidad social es extraordinariamente compleja. Justamente por ello, los procesos no son unilineales: a veces, las causas se entrelazan con los efectos y, en conjunto, más que "de la razón de" es preferible hablar en términos de "las causas de" o, mejor todavía, "del haz de procesos que condujeron a". Digo esto porque, desde este punto de vista, matizar las críticas no necesariamente significa "escudarse en las palabras", y a las pruebas me remito: uno puede ser respetuoso con la estrategia política del movimiento indígena lo contrario sería convertirse en una suerte de demiurgo con capacidad para "aprobar" o "reprobar" opciones ajenas que, en cualquier caso, no le corresponde someter a crítica moral y, a la vez, señalar que dicha estrategia se encuadra dentro de un escenario marcadamente etnófago y, por ello, funcional para con el modelo neoliberal. ¿O es que es incompatible necesaria e ineludiblemente incompatible lo que es funcional al ajuste, con los intereses específicos y coyunturales de la dirigencia indígena?
II. Es posible, en otro orden de cosas, cuestionar la eficiencia de los proyectos impulsados por las ONG en términos estrictamente económicos cosa que reitero a lo largo del libro y subrayar a la vez lo acomodaticio y funcional que su presencia masiva es desde el punto de vista de la lógica neoliberal. ¿Dónde está la contradicción? Son dos aspectos diferentes, aunque complementarios, de la misma realidad. Y conste que, como insisto a menudo, mi crítica no va dirigida a ninguna ONG en concreto, puesto que se trata de un mundo lo suficientemente complejo y heterogéneo como para no permitir fáciles generalizaciones; la crítica apunta al modelo: creo que hay elementos de juicio suficientes y la bibliografía al respecto es abultada como para cuestionar la pretendida superioridad en términos de eficiencia y participación de ese tipo de organizaciones sobre las instituciones de carácter público.
III. Reconozco que mis argumentos tienen, en última instancia, un trasfondo político e ideológico, al igual que los de cualquier otro autor. Lo importante no es eso. Lo verdaderamente importante es la honestidad con la que debemos trabajar los científicos sociales. Una investigación que supedite el rigor científico es decir, la tarea de verificar empíricamente las hipótesis y/o de falsearlas popperianamente a los apriorismos ideológicos del autor, no aporta nada al conocimiento científico: se convierte en un panfleto o en un manual de concienciación o adoctrinamiento político. Esto, que en sí mismo es legítimo, se sitúa al margen de lo que debe ser el quehacer científico que presupone la aplicación del método hipotético-deductivo y ofrece resultados más ubicados en el reino de la opinión que en el de la contrastación con la realidad. Mi apuesta profesional no va por ese lado: estoy convencido, no sólo de la posibilidad de obtener conocimiento científico del devenir de las sociedades humanas, sino de la relevancia estratégica de esa apuesta epistemológica. La ciencia no aporta nada más que un tipo de conocimiento, es cierto. Pero se trata de un tipo de conocimiento que ha demostrado en los últimos siglos un potencial extraordinario desde el punto de vista de la transformación de la realidad. En el ámbito de las ciencias sociales, esa es una opción que han tomado los Estados y los organismos internacionales. Valga como ejemplo la nómina extensa nómina que instituciones como el Banco Mundial o el BID tienen de antropólogos, sociólogos o economistas. Una nómina orientada no tanto a contribuir exitosamente a "ensanchar" los estrechos límites del conocimiento humano, como a planificar de manera operativa sus líneas de actuación.
En cualquier caso, los científicos no trabajamos todos igual. Una cosa es compartir el método elemento realmente diferenciador con lo no científico y otra es que, además, existen diferentes paradigmas desde los cuales nos posicionamos, priorizamos los temas a investigar y elaboramos nuestras hipótesis. Es evidente que el paradigma en el que uno se inscribe determina la orientación de la investigación, tanto en la forma como en el fondo. En mi caso, es obvio que la investigación está realizada desde la óptica de la Economía Política. Pero no desde una concepción escolástica e inamovible del materialismo histórico,
* Universidad de Lleida (España). Investigador asociado a FLACSO / sede Ecuador
<----