Ecuador DEBATE Nº 55
 
 CRITICA BIBLIOGRAFICA

sino desde una visión muy instrumental de sus aportes: la de una teoría de la historia que proporciona un conjunto de instrumentos heurísticos que sirven nada más ­y nada menos­ para escudriñar e interpretar la realidad.

IV. La privatización del desarrollo, ­proceso que a mi modo de ver explica la extraordinaria proliferación de ONG en América Latina de los ochenta en adelante­ es consubstancial a la estrategia y la retórica antiestatalista del neoliberalismo. Afirmar esto no implica apostar ­como sugiere Ospina­ por una táctica política que "profundice la pobreza y la exclusión extremas para que se acumulen tensiones sociales que conduzcan a algo así como un 'estallido' desesperado potencialmente subversivo". Vayamos por partes. Esto tendría algún sentido, en primer lugar, si el modelo privatizador y la dejación de la praxis del desarrollo en manos de las ONG hubiera tenido efectos relevantes desde el punto de vista del combate contra la pobreza extrema. Me parece que las evidencias empíricas son en este sentido bastante claras, al menos para el caso de los Andes ecuatorianos: lamentablemente no ha sido así. Pero es que, además, tengo la impresión de que se juega un poco a la confusión: ¿criticar la eficiencia de las ONG equivale a apostar por la "vía revolucionaria"? ¿Son entonces la única alternativa viable al caos y a las espirales de violencia tan comunes en el mundo en que nos ha tocado vivir? Francamente, inferir una cosa de la otra supondría forzar en mucho el razonamiento.

Desde luego que no está en mi mente defender un agudizamiento de las contradicciones sociales ­y lo que ello comporta en términos de exclusión, pobreza y mortalidad infantil­ como vía de "emancipación" de los desposeídos. Me inclino más bien a apoyar, en la modesta medida de mis posibilidades, la consolidación de espacios de crítica y debate. Crítica y debate porque es importante que las propias ONG discutan y decidan el rol a desempeñar en el marco de las relaciones en que se desenvuelven. No es necesariamente inamovible la mencionada funcionalidad para con el ajuste. Son posibles otras vías de evolución: lo que es ineludible es explorarlas, discutirlas, analizarlas y decidir en cada caso qué es lo prioritario, si continuar en una dinámica de escenificación de propuestas supuestamente alternativas pero funcionales al establishment, o poner por delante la ética y el combate contra aquellos modelos que se nos presentan retóricamente como "inevitables" pero que no son, en última instancia, más que opciones políticas que responden a específicos intereses relacionados con los mecanismos básicos de acumulación y concentración de la renta en pocas manos.

V. Toda investigación científica tiene sus límites: límites en sus objetivos, límites en la capacidad de los paradigmas desde los que se realiza, y límites, en fin, en el alcance y la representatividad de los resultados obtenidos. Consciente de todas esas circunstancias, concebí el análisis como una primera aproximación ­como tal parcial y fragmentada­ que permitiera dibujar futuras líneas para nuevas incursiones en el tema. Decidí focalizar la atención en la relación entre la presencia de las ONG y la mayor densidad organizativa del mundo indígena; tema que, por otra parte, me permitió enlazar con los nuevos paradigmas sobre el capital social manejados por el Banco Mundial y otras instituciones multilaterales, posibilitando la concreción de toda una serie de dudas y objeciones sobre sus presuntas bondades teóricas y prácticas. Muchas cosas tuvieron que quedar al margen1. De ahí que no procediera a un estudio minucioso de "las características del trabajo de las ONG, ni la composición social de sus miembros, ni el origen político", ni tantas otras cosas. ¿Se imaginan la envergadura de una investigación que tuviera en cuenta todas esas variables en un contexto como el ecuatoriano, en el que operan simultáneamente cientos de ese tipo de organizaciones?

En base a ello, seleccioné (en el capítulo 3) un estudio de caso que me pareció revelador del mundo de la cooperación al desarrollo a escala provincial. Como es natural, las únicas fuentes que pude cotejar fueron las conservadas en el archivo de la propia ONG estudiada, y el único acceso que tuve a las discusiones internas fue a través de mis entrevistas con sus responsables. A excepción de los trabajos de Liisa North sobre Salinas, no sé si existe para los Andes del Ecuador un análisis crítico e independiente ­panegírico aparte­ tan exhaustivo del quehacer regional de una sola ONG como el que yo hice, aunque el mérito ­hay que reconocerlo en honor a la verdad­ no fue tanto mío como de la actitud abierta y dialogante del personal de la institución. Ese estudio de caso me permitió verificar algunas de las tesis explicitadas por Manuel Chiriboga seis años antes: que la economía política del neoliberalismo había terminado por imponer sus criterios y prioridades a instituciones como esa, aún a pesar del propio código ético individual de sus responsables y de quienes trabajan en ellas.

VI. Llegados a este punto, entramos en un terreno también resbaladizo: el de la mayor o menor importancia de la "inducción externa" en la praxis del desarrollo. Mi estudio se centró en precisar cómo las coordenadas en que se desenvuelve el modelo neoliberal ­replegamiento del Estado de las políticas sociales, privatización de facto de las mismas y eclosión de ONG como consecuencia de todo ello­ han ido condicionando las actitudes, los comportamientos y las estrategias de todos los actores implicados. Es evidente, por una parte, que si se interviene sobre la sociedad rural es, entre otras cosas, en respuesta a las carencias, expectativas y demandas de la propia población rural. Pero no es menos cierto que esa intervención no se da en el vacío, sino que se gesta, se define y se implementa en unas coordenadas definidas por unas relaciones muy determinadas: quien financia ­ONG de los países donantes o instituciones multilaterales­ lo hace desde una posición de poder y, por ello, está en capacidad de incidir ­y mucho­ sobre quiénes han de ser los beneficiarios de las actuaciones y quiénes no, sobre cuáles han de ser las prioridades de actuación y cuáles no, e incluso sobre la duración, la periodicidad y las características de la evaluación de los proyectos. Es verdad que estos no son los únicos elementos que intervienen y que condicionan la orientación de una ONG, pero nadie puede negar que son condicionantes fundamentales a la hora de entender su evolución. Me parece muy importante incidir en este aspecto, para contrarrestar la ingente cantidad de bibliografía aséptica que analiza y explica el quehacer de tales o cuales organizaciones de desarrollo como si sus actividades se llevaran a cabo en un universo no euclidiano; como si el voluntarismo y bonomía de sus miembros fueran por sí solos condición suficiente para garantizar la independencia institucional. La experiencia analizada se me antoja desde esta óptica harto reveladora de la importancia del contexto.


1. Como en toda investigación científica, donde se selecciona un conjunto de variables para el análisis y se desdeñan otras muchas. Ese es precisamente el elemento que hace que, en ciencias sociales (pero no exclusivamente en ciencias sociales), las tesis verificadas siempre tengan un carácter provisional, a la espera de nuevas contrastaciones empíricas.

 
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