Ecuador DEBATE Nº 56
TEMA CENTRAL
"COSAS DE MUJERES" Y "COSAS DE HOMBRES": GENERO Y RECIPROCIDAD EN EL AMBITO DOMESTICO SUB-URBANO DE GUAYAQUIL
Cristina Larrea Killinger*
La familia es una institución social que ha reproducido un sistema de representaciones y prácticas de naturalización de las desigualdades de género y ha negado, al igual que otras instituciones sociales como el Estado, la Iglesia y la Escuela, el papel que ha jugado el proceso histórico en la ordenación simbólica de los universos femenino y masculino, el sistema de clasificación binaria de las diferencias sexuales y la reproducción de la división social de los sexos (Bourdieu, 2000).
En este artículo nos centraremos en analizar cómo las mujeres perciben y reproducen las relaciones de género que se establecen entre ellas, sus esposos e hijos/as en el ámbito doméstico suburbano, teniendo en cuenta la dinámica de los intercambios sociales y simbólicos de bienes y servicios que se producen dentro de la unión y del matrimonio en un suburbio de la ciudad de Guayaquil.
Bourdieu nos ha enseñado que la construcción de las relaciones de género solamente puede analizarse teóricamente teniendo en cuenta las fuerzas históricas y sociales que posibilitan su reproducción. Tomando como punto de partida las críticas feministas centradas en el estudio de la desigualdad social de los sexos, Bourdieu se ha interesado en rastrear los principios de dominación androcéntrica que subyacen detrás de los discursos y de las prácticas sociales. Aunque cabe señalar que a diferencia de las feministas que han reconocido el papel que la acción política de las mujeres ha producido a favor de una mayor igualdad entre los sexos, este autor ha insistido en afirmar que estos cambios son menores que los esperados porque la dominación androcéntrica continúa reproduciéndose sobre todo en su dimensión simbólica. De ese modo Bourdieu concluye que:
"... la representación androcéntrica de la reproducción biológica y de la reproducción social se ve investida por la objetividad de un sentido común, entendido como consenso práctico y dóxico, sobre el sentido de las prácticas. Y las mismas mujeres aplican a cualquier realidad y, en especial, a las relaciones de poder en las que están atrapadas, unos esquemas mentales que son el producto de la asimilación de estas relaciones de poder y que se explican en las oposiciones fundadoras del orden simbólico. Se deduce de ahí que sus actos de conocimiento son, por la misma razón, unos actos de reconocimiento práctico, de adhesión dóxica, creencia que no tiene que pensarse ni afirmarse como tal, y que "crea" de algún modo la violencia simbólica que ella misma sufre" (Bourdieu, 2000: 49).
Observaremos de modo particular el desarrollo de estas prácticas sociales en la institución familiar, teniendo en cuenta las relaciones de género dentro del conjunto de obligaciones mutuas, ayudas y sanciones que se producen dentro de la unión y del matrimonio. Tenemos en cuenta la distinción que Polanyi (cf. Narotzky, 2002: 18) lleva a cabo entre "reciprocidad" y "ayuda mutua". Mientras que el primer concepto lo utiliza para referirse al "modo de institucionalización de los procesos económicos", el segundo lo circunscribe a relaciones individuales de transferencia marcadas por un interés mutuo en un período determinado. Narotzky (2002: 18) señala cómo la "ayuda mutua" puede convertirse en una práctica de reciprocidad:
"La ayuda mutua la establecen las partes con un objetivo concreto (i.e. recoger la cosecha) y se extingue la obligación cuando se cumple lo acordado: la ayuda mutua es en esencia un contrato implícito. La reciprocidad, en cambio, se refiere a un contexto social cuyo ordenamiento moral produce una serie de obligaciones que no se extinguen en el cumplimiento de las expresiones discretas de estas obligaciones (la reciprocidad filial, por ejemplo). Sin embargo, con frecuencia la ayuda mutua puede ser una expresión de reciprocidad, como también procesos recurrentes de ayuda mutua pueden institucionalizarse en el orden moral de una sociedad o grupo, pueden producir "reciprocidad".
Entendemos que este conjunto de acciones sociales está orientado, pero no determinado, por las condiciones materiales y simbólicas en las que se integran los esquemas generativos o habitus de los agentes sociales productores de estas prácticas. Por eso, las diferencias sociales del género y su relación con el esquema de obligaciones mutuas, ayudas y sanciones en el ámbito familiar tenemos que analizarla en función de las fuerzas históricas que lo reproducen, incluyendo tanto el orden de las cosas como las tensiones, los conflictos y los desajustes que ponen en peligro el cumplimiento de las normas sociales. Dicho de otro modo, la lógica de las prácticas sociales integra los esquemas perceptivos, de pensamiento y de acciones concebidas por las fuerzas históricas que las circunscriben.
Desde esta orientación teórica trataremos de analizar las relaciones de género que se producen, en su dimensión social y simbólica, entre las mujeres y los hombres de un suburbio marginal de la ciudad de Guayaquil. El material etnográfico analizado en este artículo parte de una investigación antropológica llevada a cabo en el año 1995 sobre la familia y las relaciones de parentesco en el suburbio de Bastión Popular1. Este estudio combinó técnicas de investigación2 propias del método etnográfico como la
- * Profesora titular de Antropología Social U. De Barcelona. Miembro del grupo de investigación La reciprocidad como recurso humano: el uso de relaciones informales abiertas en los ámbitos de la economía y de la política, dirigido por la Dra. Susana Narotzky Molleda, y subvencionado por el Programa Sectorial de Promoción General del Conocimiento del Ministerio de Educación y Cultura al Departamento de Antropología Social, Historia de América y África de la Universidad de Barcelona (Proyecto n. PB98-1238).
- 1 Esta investigación, titulada "La familia en Guayaquil: estudio de caso en Bastión Popular", fue financiada por el Instituto del Niño y la Familia (INNFA) de la subdirección de Guayaquil en 1995.
2 El trabajo de campo se realizó entre los meses de noviembre y abril, y el informe se presentó en junio del mismo año. La autora de este artículo vivió en Bastión Popular todo el tiempo en el que se desarrolló el trabajo etnográfico. La encuesta se aplicó a un universo de 95 familias con hijos menores de seis años que llevaran a alguno de sus hijos al preescolar o guardería de Bastión Popular. La principal entrevistada fue la madre. El cuestionario constaba de 276 variables, distribuido en los siguientes ítems: a) Ubicación geográfica (datos correspondientes a la muestra censal), b) datos del padre, c) datos de la madre, d) ciclo familiar, e) hijos/as, f) otras personas que viven en el hogar, g) hogar y vivienda, h) organización de las actividades domésticas, i) cuidado de los hijos (embarazo, educación y tareas relacionadas con el cuidado de los hijos menores de 6 años), j) organización económica, k) relaciones informales externas, l) relaciones formales externas. Las entrevistas en profundidad se aplicaron a 12 mujeres en dos visitas domiciliares. En la primera visita nos centramos en la biografía personal y familiar y, en la segunda visita, en el cuidado de los hijos, la organización doméstica, la educación de los hijos y las relaciones familiares y vecinales. Se registraron en grabadora y se transcribieron para su análisis posterior. Los grupos de discusión se realizaron con el objetivo de analizar la producción del discurso colectivo. El diseño de la sesión fue abierto y el tema central de discusión giró en torno a la familia. Se organizaron 4 grupos de discusión: el primero estaba integrado por madres que llevaban a sus hijos a la guardería, el segundo grupo por madres que los llevaban al kinder, el tercero por madres que los llevaban al preparatorio y el último grupo por madres que no tenían este tipo de vinculación. Se registraron en grabadora y se transcribieron para su análisis posterior.
<----