Ecuador DEBATE Nº 45
COYUNTURA
CONFLICTIVIDAD SOCIAL:
JULIO - OCTUBRE 1998
El inicio de un nuevo período presidencial marca un profundo cambio cualitativo en la conflictividad social y política del país: de un escenario marcado por los inconvenientes causados por el Fenómeno del Niño y por el problemático cese de funciones de la Asamblea Constituyente, pasamos ahora a un panorama signado por un frontal rechazo, desde diversos sujetos sociales, a la política económica que ha adoptado el gobierno de Jamil Mahuad.
En efecto, a pesar de que en general se observa una considerable reducción en el porcentaje de conflictos con respecto al cuatrimestre anterior (una tasa de decrecimiento de -16.3%), último del interinazgo, cabe advertir la marcada incidencia que las medidas económicas puestas en juego por el nuevo gobierno han tenido en la conflictividad socio-política del país. El hecho de que en el mes de septiembre se registre prácticamente la tercera parte (32.6%) de los conflictos ocurridos en el período habla a las claras del poco consenso público con respecto a las resoluciones gubernamentales adoptadas durante las primeras semanas del mes.
Es conveniente señalar, sin embargo, que las protestas desatadas por un generalizado descontento frente al retiro de subsidios (electricidad y gas) y su reemplazo por el denominado "bono de la pobreza" no han pasado de ser sino reacciones desarticuladas y de carácter efímero. El marcado descenso de la agitación política durante el mes de octubre dice mucho respecto de la cualidad coyuntural de las actuaciones políticas de determinados actores con respecto a las propuestas económicas del gobierno.
Se hubiera pensado que frente a las medidas más severas que ha adoptado cualquiera de los gobiernos desde el retorno al orden democrático, la reacción, movilización y rechazo de las mismas hubiera tenido un carácter más extendido, beligerante y prolongado. No ha sucedido así. Podría pensarse, en nombre de una visión (cándida) más optimista sobre la parálisis de los diversos grupos sociales que componen la sociedad civil, que el tema de la negociación limítrofe entre nuestro país y el Perú -que ocupó por entero al Presidente de la República- funcionó como una suerte de dispositivo distractor y concentró toda la atención y discusión públicas.
NUMERO DE CONFLICTOS POR MES Fecha Frecuencial % Julio/98 57 24,78, Agosto/98 40 17.40 Septiembre/98 75 32.60 Octubre/98 58 25.22 Total 230 100% Así, uno de los cambios más importantes que se puede registrar a la hora de caracterizar la conflictividad del período julio-octubre tiene relación con un reordenamiento de los sujetos del conflicto. Durante todo el interinazgo se pudo observar un marcado protagonismo de los movimientos locales y organizaciones barriales, en este período, por el contrario, son los trabajadores y los sindicatos los que han irrumpido con mayor fuerza dentro de la escena política (entre los dos sectores han participado en prácticamente el 40% de los conflictos).
Cabe resaltar además una suerte de "resurgimiento" de ciertos actores sociales que en los últimos meses habían tenido más bien un perfil bajo en sus actuaciones socio-políticas. Tanto estudiantes como gremios y sobre todo los indígenas aparecen con índices de participación mucho más altos que en los períodos pasados. No resulta difícil concluir que esta "vuelta" a la escena pública está directamente ligada a las (recurrentes) prácticas reactivas de estos actores con respecto a las medidas económicas del nuevo régimen.
SUJETO DEL CONFLICTO Sujeto Frecuencial % Campesinos 10 4.3% Cámaras de la Producción 2 0.9% Empresas 7 3.0% Estudiantes 8 3.5% Gremios 8 3.5% Grupos Heterogéneos 11 4.8% Grupos Locales 13 5.7% Indígenas 18 7.8% Organiz. Barriales 37 16.1% Partidos Políticos 26 11.3% Policía 2 0.9% Sindicatos 28 12.1% Trabajadores 60 26.1% Total 230 100.0%
La reactivación, aunque efímera, de las actuaciones políticas de determinados actores se expresa también en el género del conflicto: tanto aquellos que corresponden al ámbito de lo laboral público como los referidos a la cuestión indígena registran un notorio crecimiento con respecto al período anterior. El caso del sector indígena es el más relevante al respecto: en el cuatrimestre anterior los conflictos relacionados con el problema indígena alcanzaron apenas el 1% del total mientras que en el período que se analiza prácticamente este índice se eleva al 8%. Del mismo modo persiste un considerable nivel de participación política y de generación de conflictividad en torno a los problemas asociados con los sectores laborales privados y los poderes regionales medios.
Sin duda, el poco consenso y debate público con los que se construyó la agenda económica del gobierno -marcada profundamente por una matriz discursiva tecnocrática donde la discusión política queda acotada dentro de restringidos círculos de especialistas debido a las exigencias técnicas, científicas y objetivas de un tipo de administración de lo social ceñida a la (in-transparente) lógica del mercado- han sido los factores desencadenantes de la conflictividad socio-política del primer cuatrimestre del gobierno de la democracia cristiana.
Los escasos niveles de deliberación colectiva y pública con que los diversos gobiernos de la región han asumido la gestión de sus sociedades en relación con la producción de condiciones para su posterior anexión al mercado internacional bajo un esquema general de tipo neo-liberal, se expresan -por ejemplo- en la reducción de la participación de los partidos políticos (dentro y fuera de la actividad legislativa) en el tipo de conflictividad registrada. Así, apenas han participado en el 11% de los conflictos ocurridos. Resulta sospechoso que mientras la gran mayoría de sectores sociales activa su participación en la escena política, los partidos políticos conserven un perfil bajo, silencioso y oculto.
Tal afirmación puede ser matizada si se recurre a la hipótesis, ya anunciada, del efecto disipador que tuvo el proceso de negociación de la firma de la paz con el Perú. Los partidos políticos habrían desplegado sus prácticas, en lo fundamental, con respecto a esta temática.
GENERO DEL CONFLICTO Genero Frecuencial % Campesino 10 4.3% Cívico Regional 25 10.9% Indígena 18 7.8% Laboral Privado 24 10.4% Laboral Público 82 35.7% Político Legislativo 11 4.8% Político Partidista 15 6.5% Urbano Barrial 45 19.6% Total 230 100% Los señalamientos anteriores cobran validez al apreciar las motivaciones que originaron los conflictos socio-políticos en el país. Así, el 26% de los conflictos registrados obedecieron directamente a manifestaciones de disgusto e inconformidad con respecto a la política estatal (recordar que en el cuatrimestre anterior este índice fue de apenas 12%). Del mismo modo, resulta pertinente llamar la atención sobre la continua aparición de conflictos políticos en torno del problema de la corrupción. No sería aventurado relacionar este índice con el inicio de un proceso de "toma de cuentas" con el gobierno interino de Alarcón. Se empiezan a procesar movimientos fiscalizadores desplegados, sobre todo, en torno del caso de mal uso de fondos públicos por parte del ex Ministro de Gobierno, César Verduga, y en torno al problema de excesivas entregas de partidas a ciertas municipalidades de la costa del país (Esmeraldas).
Cabe insistir en el hecho de que a pesar de la severidad de las medidas adoptadas, el índice de popularidad del Presidente de la República no ha descendido (se mantiene estable alrededor del 60%); nuevamente, su acelerada y decidida gestión de la cuestión fronteriza habría impedido un desbalance en su imagen pública.
OBJETO DEL CONFLICTO Objeto Frecuencial % Denuncias de Corrupción 42 18.3% Financiamiento 41 17.8% Laborales 12 5.2% Otros 46 20.0% Rechazo Política Estatal 60 26.1% Salariales 29 12.6% Total 230 100.0% Una importante constatación sobre las características de la conflictividad en el presente período alude a la consolidación de una tendencia que construye a la región litoral del país como el espacio por excelencia de despliegue de acciones conflictivas a nivel social y político. Se trata de un fenómeno que empezó a ser percibido a partir de la destrucción de gran parte de las provincias costeñas como efecto del Fenómeno del Niño a mediados de este año. Era posible imaginar que pasado el desastre, la configuración territorial del conflicto volviera a su cauce "normal", a saber, la concentración de beligerancia y disturbios socio-políticos en la región serrana del país. Sin embargo, esto no ha sucedido de tal forma y, por el contrario, el 54% de los conflictos observados se han presentado en la Costa del país.
Cabría mencionar que, en gran parte, la conservación de esta tendencia obedecería a la violenta y contundente reacción de amplios sectores roldosistas ubicados, sobre todo, en la ciudad de Guayaquil con respecto a las medidas adoptadas por el régimen actual (en la Provincia del Guayas se han desarrollado el 40% del total de los conflictos ocurridos). Es de conocimiento público la forma en que, desde las élites dirigenciales de tal partido, se animó a la población civil de la ciudad a participar en mitines y otras actividades públicas de protesta. Los sucesos fueron por demás lamentables; formas vandálicas de expresión del descontento fueron muy recurrentes durante las jornadas de protesta.
NUMERO DE CONFLICTOS POR REGIONES Region Frecuencial % Sierra 74 32.18% Costa 123 53.48% Amazonia 13 5.65% Insular 2 0.86% Nacional 18 7.83% Total 230 100.0% |
NUMERO DE CONFLICTOS POR PROVINCIAS Provincia Frecuencial % Azuay 13 5.7% Cañar 1 0.4% Cotopaxi 2 0.9% Chimborazo 4 1.7% El Oro 7 3.0% Esmeraldas 6 2.6% Galápagos 2 0.9% Guayas 92 40.0% Loja 1 0.4% Los Ríos 4 1.7% Manabí 14 6.1% Morona Santiago 4 1.7% Nacional 18 7.8% Napo 4 1.7% Pastaza 1 0.4% Pichincha 50 21.7% Tungurahua 3 1.3% Sucumbíos 3 1.3% Zamora Chinchipe 1 0.4% Total 230 100.0% En términos generales, en lo que se refiera a la intensidad del conflicto -que expresa las modalidades de visibilización de las demandas y presiones de los diversos sectores sociales- se puede constatar que más del 53% de ellos han tenido lugar bajo la forma de acciones concretas: paros, huelgas, marchas, bloqueos. Este dato dice bastante de los altos niveles de beligerancia que se pudieron observar durante los días de paralización de actividades organizados por diferentes sectores políticos asociados. Se mantiene la salvedad, sin embargo, de que casi el 20% de los potenciales conflictos han quedado reducidos bajo la forma de amenazas y no han desplegado todas sus consecuencias.
INTENSIDAD DEL CONFLICTO Intensidad Frecuencial % Amenazas 45 19.5% Bloqueos 10 4.3% Desalojos 15 6.5% Detenciones 2 0.9% Estado de Emergencia 1 0.4% Heridos/Muertos 8 3.5% Invasiones 6 2.6% Juicios 7 3.0% Marchas 18 7.8% Paros/Huelgas 49 21.3% Protestas 46 20.0% Suspensión 8 3.5% Tomas 15 6.5% Total 230 100.0% En lo que respecta a las modalidades de procesamiento de los conflictos sociales y políticos en el período julio-octubre y a las instancias estatales que se han encargado de su administración, cabe resaltar que se mantiene la tendencia a tratar de negociar y resolver los conflictos por vías dialógicas y, tal vez incluso, por medio de los mecanismos institucionales diseñados para ello: así, el 54% de los conflictos observados han sido negociados favorablemente. Las mesas de concertación que el gobierno ha diseñado para tratar directamente con los interesados, por ejemplo, los asuntos relativos con el movimiento indígena, serían un indicio de una cierta voluntad gubernamental por institucionalizar mecanismos discursivos de interacción política.
Esta tendencia se ve bloqueada, sin embargo, por la persistencia de formas violentas de gestión de los conflictos (7%) y por cuanto todavía se mantiene un importante porcentaje de agitación socio-política al margen de cualquier tipo de procesamiento (más del 38% de los conflictos registrados certifican esta apreciación).
DESENLACE DEL CONFLICTO Desenlace Frecuencial % Aplazamiento Resolución 69 30.0% Negociación 73 31.7% No resolución 19 8.3% Positivo 52 22.6% Rechazo 1 0.4% Represión 16 7.0% Total 230 100.0% | Es un argumento de consenso en los estudios políticos actuales señalar que los regímenes democráticos presidencialistas pecan de una concentración excesiva de funciones y prerrogativas administrativas y políticas por parte del poder ejecutivo. El caso del Ecuador confirma esta observación: más del 33% de los conflictos registrados son resueltos directamente por los ministros o por el presidente de la república. La particularidad de nuestro país residiría en que sólo la figura del presidente posibilita la apertura de ciertos espacios de negociación y manejo adecuado de los conflictos. Su actuación al respecto es más importante que la de todo su gabinete en conjunto. Nuevamente, se expresa la tendencia a no acudir a instancias descentralizadas del aparato estatal para el tratamiento de los conflictos ocurridos.
Dentro de este escenario no llama la atención que las fuerzas represivas -policía y fuerzas armadas- hayan intervenido en más del 15% de los conflictos observados (un mayor índice de participación que los propios municipios): resulta muy atractivo pensar que la recurrencia en el uso de estos filtros institucionales para procesar la turbulencia política no hacen otra cosa sino profundizar la distancia entre el aparato estatal y la sociedad, reducir las posibilidades de gobernabilidad, y sobre todo delincuenciar las legítimas demandas de los diferentes actores políticos con respecto del ordenamiento democrático. Un tipo de actuación fundamentalmente política queda desvirtuada y reducida a un tratamiento violento y sordo frente a formas deliberativas de resolución de las diferencias sociales y políticas.
INTERVENCION ESTATAL Intervencion Frecuencial % Gobierno Provincial 14 6.1% Judicial 13 5.7% Legislativo 13 5.7% Militares/Policía 5 2.1% Ministros 34 14.8% Municipio 32 13.8% No Corresponde 45 19.6% Policía 30 13.0% Presidente 42 18.3% Tribunales 2 0.9% Total 230 100.0% En suma, el cuatrimestre julio-octubre evidencia algunas diferencias marcadas con respecto a los escenarios que venían produciéndose durante el interinazgo. Las medidas económicas adoptadas por el nuevo régimen serían los principales factores explicativos, filtros catalizadores, de la conflictividad socio-política vigente. Tal conflictividad, sin embargo, no ha desbordado o contagiado a todo el sistema social y político del país. Sus manifestaciones han sido puntuales, acotadas y sin mayor articulación política en torno de una agenda propositiva y de más largo alcance.
Parecería ser que las protestas y el rechazo a la política estatal así como el resurgimiento de algunos actores sociales que venían manteniendo una actuación silenciosa y de segundo orden dentro de la escena política, obedece más al cumplimiento de una suerte de función ritual que a un convencimiento activo de que a través de sus acciones algo pueda cambiar. Se trata de la re-producción sistemática e históricamente consagrada de expresiones reactivas que finalmente terminan por convertir a sus protagonistas en los representantes de los "sectores populares". El simple enunciado de que pueden tener lugar medidas económicas activa el dispositivo mecánico de anunciar paros, bloqueos y huelgas. La política adquiere así un sentido anodino, cansón, denso, poco imaginativo. Si se analizan los efectos de estos recurrentes actos de protesta es fácil apreciar que han cumplido (¿muy a pesar de sus mentalizadores?) tan sólo una función de estabilización -bloquear las sorpesas, la novedad- y de ordenamiento simbólico del orden imperante.
DISTRIBUCION DE CONFLICTOS POR SUJETO DEL CONFLICTO Y GENERO DEL CONFLICTO
\Período: Julio - Octubre 1998SUJETO DEL GENERO DEL CONFLICTO CONFLICTO CAMPESINO INDIGENA CIV. REGION URB. BARRIA LABORAL PUB LABORAL PRI
POLIT. PARTI
POLIT. LEGIS TOTAL Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % GREMIOS 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 8 33.3 0 0.0 0 0.0 8 3.5 EMPRESAS 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 4 4.9 3 12.5 0 0.0 0 0.0 7 3.0 SINDICATOS 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 28 34.1 0 0.0 0 0.0 0 0.0 28 12.2 ORG.BAR 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 28 34.1 0 0.0 0 0.0 0 0.0 28 12.2 ESTUDIANTES 0 0.0 0 0.0 0 0.0 8 17.8 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 8 3.5 TRABAJADORES 0 0.0 0 0.0 0 0.0 8 17.8 48 58.5 12 50.0 0 0.0 0 0.0 60 26.11 CAMPESINOS 10 100.0 0 0.0 0 0.0 8 17.8 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 10 4.3 INDIGENAS 0 0.0 18 100.0 0 0.0 8 17.8 48 58.5 12 50.0 0 0.0 0 0.0 18 7.8 GRUPOS LOCALES 0 0.0 0 0.0 13 52.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 13 5.71 GRUPOS HETEROGENEO 0 0.0 0 0.0 11 44.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 11 4.8 CAMARAS PROD 0 0.0 0 0.0 1 4.0 0 0.0 0 0.0 1 4.2 0 0.0 0 0.0 2 0.91 POLICIA 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 2 2.4 0 0.0 0 0.0 0 0.0 2 0.91 PARTIDOS POLITICOS 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 15 100.0 11 100.0 26 11.3 TOTAL 10 100.0 18 100.0 25 100.0 45 100.0 82 100.0 24 100.0 15 100.0 11 100.0 230 100.0
DISTRIBUCION DE CONFLICTOS POR INTENSIDAD DEL CONFLICTO Y GENERO DEL CONFLICTO
Período: Julio - Octubre 1998INTENSIDAD DEL ENERO DE CONFLIC O CONFLICTO CAMPESINO INDIGENA CIV. REGION URB. BARRIA LABORAL PUB LABORAL PRI
POLIT. PARTI
POLIT. LEGIS TOTAL Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % BLOQUEOS 4 40.0 3 16.7 0 0.0 1 2.2 2 2.4 0 0.0 0 0.0 0 0.0 10 4.3
- PAROS/
- HUELGAS
2 20.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 4 4.9 3 12.5 0 0.0 0 0.0 7 3.0 TOMAS 0 0.0 3 16.7 2 8.0 3 6.7 6 7.3 0 0.0 1 6.7 0 0.0 15 6.5 PROTESTAS 2 20.0 1 5.6 6 24.0 17 37.8 9 11.0 7 29.2 2 13.3 2 18.2 46 20.0 ESTUDIANTES 0 0.0 0 0.0 0 0.0 8 17.8 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 8 3.5 MARCHAS 1 10.0 3 16.7 2 8.0 5 11.1 5 6.1 1 4.2 1 6.7 0 0.0 18 7.8 DESALOJOS 0 0.0 0 0.0 0 0.0 10 22.2 2 2.4 2 8.3 1 6.7 0 0.0 15 6.5 AMENAZAS 1 10.0 4 22.2 7 28.0 0 0.0 20 24.4 4 16.7 2 13.3 7 63.6 45 19.6 DETENCIONES 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 1 1.2 1 4.2 0 0.0 0 0.0 2 0.9
- HERIDOS/
- MUERTOS
0 0.0 1 5.6 0 0.0 2 4.4 0 0.0 0 0.0 4 26.7 1 9.1 8 3.5 INVASIONES 0 0.0 0 0.0 0 0.0 5 11.1 0 0.0 1 4.2 0 0.0 0 0.0 6 2.6 SUSPENSION 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0\5 6.1 2 8.3 0 0.0 1 9.1 8 3.5 JUICIOS 0 0.0 0 0.0 1 4.0 1 2.0