Ecuador DEBATE Nº 56
 
 ENTREVISTA

EL MUNDO PATAS ARRIBA VISTO POR EDUARDO GALEANO

Entrevista realizada por Fernando Arellano Ortíz*

- "América Latina se sustenta en muchas identidades más elegidas que heredadas. Este es un continente con amplias reservas de dignidad, sin embargo el panorama es oscuro: mucha gente siente que el verdadero domicilio de los políticos latinoamericanos está en la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones".

Escribe, según sus propias palabras, para revelar la historia escondida, la que ha sido tergiversada, porque como es sabido, generalmente las historias oficiales de los pueblos las redactan según sus conveniencias, los ganadores. Su pasión es la de narrar en forma breve realidades sociales que pintan de cuerpo entero la idiosincrasia latinoamericana, pero, al mismo tiempo, tiene una capacidad para ver en forma descarnada, real y analítica el devenir del mundo y sus fenómenos sociológicos. No es más que echar una ojeada a su último libro Patas arriba. La Escuela del mundo al revés, para comprobar esta premisa.

Quienes buscan entender la historia y la realidad social y política de nuestro continente deben necesariamente acudir a esa su obra clásica en que se ha convertido Las venas abiertas de América Latina, escrita en 1970, que luego de treinta y dos años, tiene más vigencia que nunca. Este es un libro subyugante, concebido como una novela que cuenta con pasión, lucidez y amplias referencias históricas e investigativas cómo una región tan beneficiada por la naturaleza ha sido no solamente esquilmada primero en la colonia por los españoles y luego por las potencias de Occidente durante su vida republicana sino que, además, no ha podido encontrar aún su destino y con él una mejor suerte.

Su autor es un periodista y escritor nacido en 1940 en Montevideo, Uruguay, que responde al nombre de Eduardo Hughes, pero desde que hacía dibujos para los periódicos de su país en plena juventud decidió adoptar el apellido materno por la difícil pronunciación española del de su progenitor. Por consiguiente, desde que comenzó a escribir se firma como Eduardo Galeano.

Durante su ya vasta trayectoria de escritor, Galeano se ha dedicado sistemáticamente a borrar las fronteras entre las vertientes del periodismo y la literatura. En sus más de doce libros confluyen la narración y el ensayo, la crónica y la poesía, el humor y el sarcasmo; así como en sus notas de prensa sobresalen los párrafos contundentes salpicados de ejemplos de entereza y dignidad de ciudadanos del común, que son, en su concepto, los verdaderos héroes del mundo de hoy.

Su trabajo periodístico en la década de los años 70 desplegado desde el semanario Marcha de Montevideo, en el que ocupó la jefatura de redacción y, posteriormente, en el diario Época de la misma ciudad, en el que se desempeñó como director, se caracterizó por la defensa de la democracia y los derechos humanos. A raíz del golpe de Estado en 1973 en el Uruguay, Galeano se vio obligado a exiliarse en la Argentina y luego en España por su voz implacable contra la dictadura.

En Buenos Aires fundó y dirigió la revista cultural Crisis y en Colella de la Costa, al norte de Barcelona, se dedicó a trabajar su libro de denuncia Días y noches de amor y de guerra.

A principios de 1985, Galeano decidió retornar a su ciudad natal, desde donde continúa su trabajo literario y colabora como columnista en distintos medios de comunicación de Latinoamérica. Es conferencista de diversas universidades y ONGs del mundo por lo que es un viajero consuetudinario.

Ha recibido múltiples distinciones entre las que se cuentan el premio Casa de Las Américas en 1975 y 1978; el American Book Award de la Universidad de Washington por su trilogía Memoria del Fuego en 1989; el premio para la Libertad Cultural de la Fundación Lannan de Estados Unidos en 1999 y un doctorado honoris causa por la Universidad de La Habana en 2001.

A propósito de este doctorado, Galeano pronunció un discurso en la capital cubana en el que señaló que "a lo largo de más de cuarenta años, esta Revolución, castigada, bloqueada, calumniada, ha hecho bastante menos que lo que quería pero ha hecho mucho más que lo
que podía. Y en eso está. Ella sigue cometiendo la peligrosa locura de creer que los seres humanos no estamos condenados a la humillación".

Sin embargo considera que "el tema de Cuba sigue siendo una de las papas calientes que hay en el mundo. Es curioso -agrega-, lleva cuarenta años de revolución este un país tan chiquito relativamente, con muy pocos habitantes en relación a los demás países importantes del mundo, y sigue siendo una suerte de obsesión, sobre todo para los grandes medios de comunicación en Europa, en Estados Unidos".

"Yo con Cuba siempre ha tenido una relación muy limpia, muy honesta, muy franca, llevando a la práctica aquel viejo consejo que es ley de oro de la amistad: cuando uno es amigo de verdad, critica de frente y elogia por la espalda. Yo con Cuba he tenido siempre esa actitud, los cubanos lo saben. He ido allí muchas veces, siempre les he dicho cuál es mi punto de vista sobre el partido único, con el que estoy en absoluto desacuerdo -a mí no me gustan los partidos únicos -, con las estructuras verticales de poder - que tampoco me gustan -, con las monarquías -que no me gustan-. Creo que Cuba tiene una estructura muy
vertical de poder, muy, pero muy vertical, que es gran medida hija del bloqueo de afuera. Yo no soy uno de esos intelectuales de izquierda que han confundido a Cuba con el paraíso y que ahora la confunden con el infierno. Nunca creí que fuera el paraíso, y no creo que sea el infierno. Cuba es el resultado de una aventura humana de transformación de la sociedad, y
está de la cabeza a los pies sucia de barro humano, y es así como la quiero: bien sucia de barro humano. Es una aventura terrestre; ni del cielo, ni del infierno".

Fernando Arellano Ortíz: ¿Cómo entiende usted la identidad cultural?

Eduardo Galeano: Es muy difícil hablar de identidad en forma breve, pero con respecto a este tema creo que se ha universalizado este concepto en los últimos años, lo que me parece muy ilimitado. Diría que reduce la identidad a un asunto de museo y yo creo que sobre todo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, o sea, creo en una identidad en movimiento, creo en una identidad viva y creo más en las identidades elegidas que en las entidades heredadas en una región del mundo como es América Latina que tiene una amplia experiencia en la materia. Para citar dos ejemplos entre miles, señalaría los siguientes casos de identidad elegida: un antropólogo alemán llamado Kurth Hunker que llega a Brasil a


* Abogado y periodista colombiano.

 
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