Ecuador DEBATE Nº 57
COYUNTURA
EL TRIUNFO DEL CORONEL GUTIÉRREZ Y LA ALIANZA INDIGENA MILITAR
Hernán Ibarra
La sorpresiva victoria del Coronel Gutiérrez abre un momento expectante en el que siguen en pie los condicionamientos de la inestabilidad política. Habrá un parlamento complejo en el que la alianza PSP-Pachakutik se encuentra en minoría. Los partidos políticos derrotados (PSC, ID, PRE), tienen alta representación parlamentaria; en fin, los gremios empresariales poseen capacidad de ejercer presión, y pueden reactivarse las demandas autonomistas. La participación gubernamental de Pachakutik, fortalece una de sus tendencias a la institucionalización, y traslada su potencial impugnador hacia un espacio de negociación de los segmentos indígenas y organizados en la definición de las políticas públicas. Esto puede derivar en una corporativización de las demandas étnicas, pero también en una realización de políticas de ajuste más consensuadas.
Unas elecciones normalizadas
Las elecciones del año 2002 estuvieron signadas por aspectos formales que incidieron en un perfil distinto al de otros eventos electorales. Las reglamentaciones sobre la duración de la campaña y el control del gasto electoral, unidas a la intervención de una ONG, Participación Ciudadana, produjeron una campaña que adquirió un tono menos estruendoso que las de épocas anteriores. El clima general fue de apatía, con una notable reducción de actos públicos masivos. Como en otras campañas fue la televisión el medio central para la comunicación de los candidatos con el público.
Pero el punto de partida al que se enfrentaron todos los candidatos desde el comienzo, fue el severo condicionamiento que implica la dolarización, y el conjunto de medidas que suponen las relaciones con el FMI. Se trata de una situación compleja que muestra la presencia todavía dominante de las tendencias hacia la continuación de las medidas de ajuste estructural. Aunque hay otro contexto internacional que anuncia la reconfiguración de la intervención estatal. El triunfo de Ignacio "Lula" da Silva en Brasil, abona a favor de esta última tendencia.
Las elecciones del 2002 se inscriben en un ciclo de inestabilidad política iniciado en febrero de 1997 con la caída de Abdalá Bucaram. La elección de Mahuad en 1998, culminó en su derrocamiento el 21 de enero del 2000 por la acción de una coalición indígena militar. El triunfo en las urnas del coronel Lucio Gutiérrez, da continuidad a los actores de la coyuntura del derrocamiento de Mahuad. Dos gobiernos que no pudieron culminar el período para el cual fueron electos, señalan un período tortuoso que no ha concluido, puesto que las condiciones económicas y políticas que promueven la inestabilidad se encuentran vigentes.
Los condicionamientos de la inestabilidad
Las raíces más profundas de la inestabilidad política aluden a las bases étnicas y regionales del Ecuador que han puesto en cuestión la trama del Estado nación. Desde la perspectiva de la sociedad, las demandas étnicas han sido un factor que incide en cuestionar los aspectos etnocráticos y racistas de la formación estatal, su incidencia va hacia la representación política y los fundamentos de la administración étnica. Sus repercusiones hacia las zonas de predominio indígena de la Sierra y Amazonia, ya evidencian una nueva configuración de los espacios locales de poder. Por ello, interesa también entender en un ambiente de desinstitucionalización, el modo en el cual emerge una demanda regionalista desde Guayaquil, ciudad en la que la demanda étnica está ausente1. Es pues, un Estado asediado por conflictos étnicos y regionales que latentes en la historia ecuatoriana eclosionaron en los años noventa con dinámicas diferenciadas dada la constitución regional del país.
La tendencia neoliberal predominante había definido un curso de transformaciones que incluían el conjunto de medidas de ajuste estructural y retracción del Estado que se tornaron en los principales condicionantes del juego político. El llamado Consenso de Washington, a comienzos de los años noventa define una agenda de cambios que en lo tocante al Estado definían su disminución de tamaño, la privatización de empresas públicas y la descentralización. Esta agenda ha tenido un parcial cumplimiento en el Ecuador, con una retracción del Estado, pérdida de capacidad regulatoria y una restricción del manejo de políticas monetarias con la dolarización. Tal como en otros países de América Latina (Brasil, Venezuela), las privatizaciones han tenido una realización parcial.
Las políticas de ajuste estructural se fueron trabando y bloqueando de modo persistente. Este aparecía cada vez más distante y constantemente fallido en el tema crucial de las privatizaciones. Tanto el gobierno de Mahuad como el de Bucaram, se encontraron con resistencias continuas al ajuste que venían tanto de los sectores dominantes como de los sectores populares movilizados. La crisis financiera de 1999, incidió en la salida de la dolarización tomada en la agonía del gobierno de Mahuad, y surgía como un acuerdo político que sellaba un pacto de las elites políticas y económicas, a pesar de las graves consecuencias que traía para una frágil economía exportadora y una golpeada producción de mercado interno. El gobierno de Gustavo Noboa, también fracasó en su intención de llevar adelante las privatizaciones.
1 La demanda autonomista guayaquileña, como un entramado de propuestas surgidas desde actores sociales y políticos de Guayaquil, está dirigida a la modificación de las relaciones con la centralidad estatal. Tal modificación tiene como principal eje la transformación del Estado. Lo específico de Guayaquil, consistió históricamente en la proyección de intereses locales y regionales hacía los escenarios nacionales mediante la participación en la lucha política a escala nacional. Lo peculiar del Ecuador, ha sido la existencia de un sistema político regionalizado que permitió pactos y acuerdos que posibilitaban la presencia de fuerzas políticas regionales en la definición del juego político. Ver de Jorge León, "La crisis de un sistema político regionalizado en Ecuador", en M.F. Cañete (comp.), La crisis ecuatoriana: sus bloqueos económicos, políticos y sociales, CEDIME/IFEA, Quito, 2000, pp. 87-109.
<----