Ecuador DEBATE Nº 57
TEMA CENTRAL
LA CRISIS ARGENTINA, DEL ESPEJISMO AL ESPEJO
Wilma Salgado
Las instituciones creadas en la posguerra para contrarrestar el comportamiento procíclico del capital, no tienen los recursos analíticos ni económicos para contrarrestar las fugas masivas de capitales. La mayor parte de las veces, en los momentos de crisis, se suman al sector privado para exigir las transferencias de recursos a los países en desarrollo, profundizando perversamente la inestabilidad económica y social.
La profunda crisis económica que actualmente enfrenta Argentina, es el resultado de la aplicación del modelo económico neoliberal impulsado por el Fondo Monetario Internacional, más aún en condiciones de un tipo de cambio fijo atado al dólar convertibilidad-1 medida extrema, -si bien menos drástica que la dolarización-, adoptada en Argentina en 1991, en la búsqueda de la estabilidad de los precios, y como un mecanismo para controlar la hiperinflación que afectó a dicha economía en 1989 y 1990.
La aplicación del modelo neoliberal, con la introducción de las reformas estructurales, cuya implementación se completó apenas en el transcurso de los años noventa, en la mayor parte de países en desarrollo, dio lugar inmediatamente, a sucesivas y cada vez más profundas crisis económicas: la crisis mexicana de 1994- 1995; la crisis asiática de 1997; la crisis rusa de 1998; la crisis brasilera y latinoamericana de 1998-1999, dentro de la que se incluye la crisis ecuatoriana; y, la actual crisis argentina. En menos de una década, América Latina ha caído en por lo menos cuatro recesiones 1995, 1998, 1999, 2001-, un récord en toda la posguerra. En lugar de la era de crecimiento sostenido, sin inflación, que prometió el FMI a los países que aplicaban su receta, éstos se han hundido en continuas recesiones, con creciente desempleo, pobreza e indigencia, al mismo tiempo que sus balanzas de pagos, se han transformado en más insostenibles que nunca.
Las crisis son el resultado de la aplicación del propio modelo, que combina apertura comercial unilateral de los países en desarrollo con políticas de ajuste y estabilización que tienen como objetivo fundamental, el generar los excedentes necesarios para pagar el servicio de la deuda externa, descuidando la capacidad productiva local al mismo tiempo que los productores locales son sometidos a una competencia desigual con los países industrializados tecnológicamente superiores. El resultado de esa combinación de políticas son los déficit comerciales crecientes, en los países que las aplican, los cuales se financian con ingreso de capital extranjero, cuyo servicio termina estrangulando al presupuesto del Estado y a la balanza de pagos. La convertibilidad y peor aún la dolarización, agudizan la tendencia al déficit comercial, debido a que los demás socios comerciales pueden devaluar sus monedas nacionales, como lo hizo Brasil en el transcurso de la crisis de 1998, mejorando la competitividad precio de su producción local frente a la producción de Argentina, cuyos precios se encarecieron tanto en el mercado interno, como en el mercado internacional. Muchas empresas productivas argentinas, para poder sobrevivir, se desplazaron desde Argentina hacia Brasil, perdiendo Argentina capacidad productiva y en consecuencia, cerrándose fuentes de empleo y de divisas.
La pérdida de competitividad de la producción local impacta en forma negativa sobre el empleo y sobre la disponibilidad de divisas, sea porque disminuyen las exportaciones, en cuyo caso disminuye el ingreso de divisas, o sea porque aumentan las importaciones relativamente más baratas que la producción nacional, en cuyo caso, salen del país las divisas. Mientras mayor es la pérdida de competitividad de la producción local, mayor es el déficit comercial y mayor es la necesidad de ingreso de capitales para financiarlo, aumentando en consecuencia, la vulnerabilidad de la economía, frente a los movimientos de capitales extranjeros.
Todo capital extranjero, da lugar al pago de su servicio a futuro, en calidad de intereses, si se trata de crédito externo, o en calidad de utilidades si se trata de inversión extranjera. La apertura comercial aplicada por los países en desarrollo, en el marco de las reformas estructurales impulsadas por el FMI, es además unilateral, puesto que los países industrializados, no han abierto sus fronteras al ingreso de productos procedentes de los países en desarrollo, sino que mantienen diferentes formas de protección a sus productores locales en los sectores en los que han ido perdiendo competitividad frente a los productos procedentes de los países en desarrollo, como es el caso de los productos agrícolas, textiles, productos electrónicos y de la industria automotriz, en los que algunos países en desarrollo han ido incursionando como exportadores.
La necesidad de financiar los déficit comerciales y el servicio al capital extranjero convierte a las economías en desarrollo, en adictas al ingreso de capital extranjero para su funcionamiento, precipitándose en agudas crisis, cuando no cuentan con el financiamiento externo requerido.
Mientras mayor es el deterioro de la capacidad productiva local, como resultado de la aplicación de la política económica neoliberal, mayor es la necesidad que tienen los países de atraer capital extranjero para financiar los déficit resultantes, en condiciones en que no existe un mecanismo internacional que asegure el acceso de los países en desarrollo a medios de pago internacionales, esto es, que les asegure la disponibilidad de financiamiento externo en todo momento, mientras las propias reformas estructurales, mediante la puesta en vigencia de la libre circulación de capitales, han creado las condiciones para la circulación a nivel internacional de grandes masas de capital especulativo de corto plazo, que solamente busca la máxima utilidad financiera en el corto plazo y que cuando perciben algún riesgo interno o descubren mejores oportunidades de especular en otros países, toman utilidades y se retiran en forma masiva.
La libre circulación de capitales a nivel internacional, vigente a partir de la introducción de las reformas estructurales promovidas por el FMI, los demás organismos multilaterales y los gobiernos de los países industrializados que apoyan el denominado Consenso de Washington, ha dejado a nuestros países desprotegidos frente a las fugas masivas de capitales que pueden registrarse en cualquier momento, siendo la INSEGURIDAD FINANCIERA, una de las mayores amenazas a la seguridad nacional de nuestros países, luego de la introducción de las mencionadas reformas estructurales.
Conjuntamente con la tendencia que se registró desde los años setenta, en todo el mundo, a la eliminación de los controles que se establecieron en la inmediata posguerra para impedir los movimientos de capital de corto plazo, considerando su carácter especulativo y desestabilizador de las economías nacionales,2 se fue debilitando el papel de las instituciones creadas en Bretton Woods para contrarrestar el
- 1 Mientras la dolarización consiste en la adopción del dólar norteamericano como la moneda de curso forzoso en el país que se dolariza, la convertibilidad consiste en que se mantiene en circulación la moneda nacional, en este caso, el peso argentino, pero a la cotización fija de un peso por dólar. Para asegurar la vigencia de esa paridad, el Banco Central se compromete a no emitir más pesos que los que le permita la disponibilidad de dólares en la Reserva Monetaria Internacional.
- 2 Ver: Documentos fundamentales de la crisis financiera internacional. 1. El plan Keynes: proposición para una unión internacional de compensación (Abril de 1943), VII. El control de los movimientos de capital. Revista ECONOMIA DE AMERICA LATINA, Marzo de 1980, Semestre No 4, CIDE, México, p. 185.
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