Ecuador DEBATE Nº 57
TEMA CENTRAL
Argentina y el FMI: El problema de ser el primer alumno
Marco Romero Cevallos*
Las tensas relaciones mantenidas entre Argentina y el FMI ejemplificada en la ausencia de acuerdos a corto plazo que den viabilidad a la crisis de ese país encuentran una explicación en la crítica planteada por Joseph Stiglitz (ex vicepresidente del Banco Mundial), quien señala que "el FMI quiere ser muy duro con Argentina para asegurarse que otros países en la misma situación no declaren la cesación de pagos en el futuro. Quiere que los países sepan lo que significa el riesgo de default ..."
Las relaciones entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Argentina, principalmente desde diciembre de 2001 hasta el presente han llenado muchísimas páginas de la prensa mundial y parece difícil decir algo nuevo al respecto, sobre todo en términos de la prolongada negociación en curso y de sus diversas peripecias. Sin embargo, son menos abundantes los trabajos que buscan comprender los ejes fundamentales del proceso y las lecciones que se derivan del mismo para los países latinoamericanos; las cuales revisten una importancia crucial para el futuro inmediato puesto que prácticamente todos los países de la región mantienen negociaciones con el FMI o están por iniciarlas próximamente1. A estas alturas resulta evidente que las líneas maestras que se manejan en esta relación económica y política internacional marcarán la ruta que se aplicará en casos similares en la región y en otras partes del mundo.
Y es que precisamente este proceso se registra en un contexto de creciente crítica contra el FMI y otras instancias financieras multilaterales, que se convirtieron en los pilares de la aplicación del cuestionado "Consenso de Washington", en América Latina, en las dos últimas décadas. Las recurrentes y profundas crisis financieras en todas las regiones del globo, registradas particularmente en la última década, con efectos desastrosos sobre diversas economías y en definitiva sobre los empleos y las condiciones de vida de gran parte de su población; al igual que las múltiples evidencias de los errores del FMI y su incapacidad para prevenir o al menos reducir los efectos de tales crisis han incrementado tales cuestionamientos, sobre todo después de la crisis asiática de 1997. Las durísimas críticas por parte del ex economista jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz han evidenciado la amplitud que ha alcanzado el descontento con las políticas impulsadas por el FMI y con el papel que está cumpliendo actualmente en las relaciones monetarias internacionales, muy lejos de los objetivos establecidos en su convenio constitutivo.
Estos factores así como el hecho de que Argentina fuera hasta fines de 1998 el mejor alumno del Fondo y considerado como ejemplo para otros países de la región, han generado una enorme sensibilidad del FMI, para no abrir nuevas fuentes de crítica, una enorme cautela en la toma de decisiones y una significativa parsimonia para enfrentar el problema. Otro factor que incide significativamente en la presente situación es la posición predominante entre diversas instancias del poder financiero internacional, especialmente en los Estados Unidos y en el FMI, respecto de la necesidad de evitar el denominado "riesgo moral" 2 asociado a los grandes paquetes de rescate exigidos por las grandes crisis financieras en los últimos años.
En consecuencia, se oponen sistemáticamente a dichos paquetes y señalan la necesidad de que el FMI reduzca significativamente sus funciones y en particular su involucramiento en tales rescates en medio de las crisis. En igual sentido va la iniciativa de Anne Krueger, la segunda a bordo en el FMI, para crear formalmente un instrumento que permita acordar y manejar la quiebra de los países, como se establece, para las empresas y para las personas naturales en numerosas legislaciones nacionales; por ejemplo con el capítulo XI en los Estados Unidos. Bajo tales disposiciones especiales, deudor y acreedores definen conjuntamente un plan de reestructuración de deudas, con plazos, períodos de gracia, tasas de interés y otras medidas, que se definen mediante negociaciones directas. Este sería el Mecanismo para la Reestructuración de Deuda Soberana (SDRM por sus siglas en inglés), el mismo que aún no ha sido definido puesto que todavía se debate su pertinencia y las características que debería tener, al igual que las implicaciones para la soberanía de cada país, que podrían ser peores que las de la condicionalidad del FMI. En cualquier caso vale recalcar que la propuesta planteada excluiría a los créditos oficiales de otros gobiernos, al igual que los concedidos por las instituciones financieras internacionales; lo que se conoce de la propuesta evidencia que ella favorece principalmente a los acreedores.
Cabe anotar sin embargo, la distinción que hacen algunos voceros vinculados a los círculos del poder financiero en Washington3, entre la retórica y la práctica del FMI y del gobierno norteamericano, respecto de los paquetes de rescate; así señalan que desde que se entregara el Informe Meltzer4, a comienzos del 2000, que recogía el rechazo de parte del congreso norteamericano a los rescates de gran tamaño, junto a otras críticas al funcionamiento y a las políticas del FMI y de otras instituciones financieras internacionales, se han concedido al menos tres paquetes importantes con su acuerdo: los concedidos a Turquía con varias entregas en los últimos años, siendo la más reciente la realizada 9 meses después de los atentados del 11 de septiembre 2001, llevando el total de ayuda recibida por Turquía a 31 mil millones de dólares; la expansión del programa con Uruguay que lo llevó en el presente año a un total de 3.800 millones de dólares, equivalentes al 20% de su PIB, convirtiéndole en el país con mayor apoyo
* Economista. Docente Investigador de la Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador.
1 Cabe destacar las importantes excepciones de México y Chile, que no tienen cuentas pendientes con el FMI al momento; así como las aclaraciones recientes del presidente Fox, respecto de que "Afortunadamente, México no tiene deuda alguna con el Fondo Monetario Internacional, entonces no tenemos por qué estar siguiendo instrucciones o por qué estar, según se ha dicho, respondiendo u obedeciendo a propuestas de ellos".
2 Este se define como el riesgo de que los prestamistas privados asuman riesgos excesivos en sus operaciones crediticias, en particular con los países menos desarrollados y los denominados mercados emergentes, considerando que las instituciones financieras multilaterales y algunos gobiernos se verán obligados a acudir para socorrerlos en caso de que se presenten problemas. Muchos estiman que los grandes paquetes de apoyo financiero han servido básicamente para salvar a las entidades privadas involucradas.
3 Mussa Michael: "Latin American Economic Crisis", Institute for International Economics, October 14, 2002.
4 Meltzer Report, Report of the International Financial Advisory Commission, Washington DC 2000; una reseña breve se incluye en Marco Romero C., revista Comentario Internacional, número 1, I semestre 2001, Centro Andino de Estudios Internacionales, pp. 204-210.
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