Ecuador DEBATE Nº 57
TEMA CENTRAL
oficial comprometido en relación al producto; y, los recursos canalizados al Brasil, completados con el paquete de 30 mil millones acordado en septiembre 2002. Recordemos que a la Argentina se le dieron 8 mil millones de dólares en agosto del 2001, sobre los 20 mil millones de varias fuentes, acordados en enero.
En consecuencia ha existido una brecha muy clara entre las declaraciones y las acciones del FMI en cuanto a los paquetes de rescate; resulta interesante el tratar de encontrar explicaciones a la enorme resistencia que ha encontrado Argentina para acceder a mas recursos, frente a la suerte corrida por los países antes mencionados. En el caso de Turquía, es evidente su importancia estratégica para los Estados Unidos ante la inminencia de una nueva guerra en el Golfo Pérsico, además de su importancia dentro de las estrategias norteamericanas tanto hacia Eurasia, como para el Medio Oriente; Brasil es un gran mercado emergente y como la novena economía en el mundo, reviste una importancia crucial para la economía mundial; Uruguay tiene un peso relativo significativamente reducido en América Latina, pero los montos requeridos dado el tamaño de su economía son manejables y además su gobierno seguía fielmente las orientaciones políticas norteamericanas (recordemos su papel cuando lideró el voto contra el gobierno de Cuba en las Naciones Unidas), se había convertido en un aliado estratégico de los Estados Unidos en la región, particularmente como un ariete contra el MERCOSUR, dentro de su designio de impulsar el Acuerdo del Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Por lo visto Argentina no tenía ninguna de estas justificaciones extra económicas para justificar el apoyo financiero solicitado. El hecho de que Argentina haya entrado en cesación de pagos (default) con los bancos privados internacionales desde comienzos del año y presente una de las crisis financieras más profundas actualmente en el mundo; así como la consideración de que se trata de un mercado emergente de tamaño medio que venía ganando creciente importancia, han concentrado la atención mundial sobre el desenlace de este proceso y la han puesto como el primer caso modelo en esta fase. Para su desgracia, porque como consecuencia de ello está enfrentando una enorme rigidez en las negociaciones y elevados niveles de exigencia, en la ya redoblada y conocida condicionalidad del FMI.
La magnitud de la crisis de la economía Argentina, cuyo PIB se estima caerá un 15% en el 2002 (un 25% por debajo del pico alcanzado en 1998) y el dramático deterioro de los niveles de vida de su población, en un período sumamente corto de tiempo, con casi 6 millones de argentinos que engrosaron el nivel de pobreza desde fines de 1998 hasta hoy y una tasa de desempleo superior al 20%; ni la profunda crisis política y una protesta social generalizada, que incluso provocó la muerte de 30 personas en diciembre 2001, no han modificado esta determinación del FMI y del gobierno norteamericano, interactuando entre si como ejes del poder financiero mundial.
Para desarrollar este argumento, partiremos con la presentación de algunos elementos de la situación actual en las relaciones del FMI con la Argentina; luego analizaremos la posición mantenida por el Fondo y sus portavoces en el proceso; revisaremos las principales críticas recientes planteadas desde sectores contestatarios y finalizaremos esbozando algunos aspectos de las proyecciones futuras.
Situación actual
En primer lugar, es preciso destacar que si bien la fase mas crítica de la economía argentina se precipita desde diciembre del año pasado, la recesión se había iniciado a fines de 1998.
Igualmente debe anotarse que la Argentina mantuvo una relación prácticamente permanente con el FMI, desde la crisis y la hiperinflación de 1990, que llevaron a establecer la convertibilidad como medida extrema para cortar de plano ese proceso; dicha relación adoptaba diversas formas y dinámicas en los últimos 10 años, cuyo detalle no podemos revisar acá.5
Sólo con fines ilustrativos podemos señalar que un ciudadano argentino ha sistematizado los titulares del diario Clarín de Argentina en sus ediciones, respecto de las negociaciones entre el FMI y la Argentina, en el período enero 1997 marzo 2002, en el cual se habrían realizado infinidad de reuniones, operaciones de préstamo y otros; así llega a contabilizar: 32 declaraciones de apoyo, sea de los Estados Unidos como del FMI y otros organismos; 24 pedidos de ajuste; 12 declaraciones de haber cumplido pactos y compromisos; 10 promesas de salidas de la crisis y se habrían efectuado 11 desembolsos.6 Esta evidencia patentiza un largo historial en las relaciones entre el FMI y la Argentina, como la mayor parte de los países latinoamericanos. Sin embargo, luego del estallido de la crisis más reciente, las negociaciones con el FMI tendientes a lograr un financiamiento importante comienzan en enero 2002 y no han concluido hasta mediado de noviembre; en consecuencia ya llevan mas de 10 meses sin resultado alguno.
La crisis que estalla en la Argentina es el resultado de la confluencia de diversos factores entre los cuales ocupan un lugar central los procesos asociados al funcionamiento del modelo neoliberal adoptado irrestrictamente, agravados por la rigidez cambiaria de la convertibilidad, cuyos efectos sobre la competitividad relativa de los bienes y servicios argentinos en el resto del mundo y sobre los instrumentos de política económica disponibles son particularmente importantes. La liberalización y apertura comercial, la liberalización financiera y una irrestricta movilidad de capitales, unida a una masiva privatización de empresas públicas, generan un modelo económico centrado en la dinámica del capital financiero, que se caracteriza por una expansión de las importaciones mucho más rápido que las exportaciones, que sólo puede funcionar mientras existan corrientes de financiamiento privado internacional disponibles, como ocurrió hasta fines de 1995. En consecuencia, en el período se acumulara rápidamente un mayor endeudamiento, a pesar de la venta de las "joyas de la abuela", mediante una privatización en todos los frentes que la Argentina emprendió muy activamente.
Cuando el esquema cambiario brasileño colapsa en 1998, en buena medida por los efectos de la crisis asiática que asolaba la región, por la vía de los canales comerciales y financieros, que significó una
5 Una presentación sucinta de tales relaciones se presenta en: Mussa Michael: Argentina y el FMI. Del triunfo a la tragedia; editorial Planeta, Buenos Aires, Argentina, Agosto 2002.
6 Ver la recopilación hecha por Marcelo Echaniz en SANNICOLASWEB.COM.AR.
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