|
de influencia de la dirigencia
sindical aún dentro del movimiento peronista y la pérdida
de un atributo histórico: la central sindical única3. Pese a ello, las huelgas generales han
sido frecuentes desde 1983 y tendieron a intensificarse notablemente
en los años de gobierno de la Alianza: de esta forma,
la administración Alfonsín había afrontado
13 huelgas generales (algo más de 2 por año de
promedio), la menemista enfrentó 9 (un promedio anual
apenas inferior a 1) y la aliancista en sólo dos años
tuvo que afrontar el desafío de otras 9 huelgas generales
(unas 4,5 por año en promedio)4.
Como se ha advertido, las huelgas generales fueron hasta diciembre
de 2001 las instancias y momentos de articulación de una
variada gama de actores sociales y formas de protesta desarrolladas
al margen, en paralelo o en directa oposición con las
direcciones sindicales5. ¿Cuáles?
En primer término,
se destaca el conjunto diverso de movimientos de trabajadores
desocupados conocidos como los "piqueteros"6. Se trata de un movimiento social que comenzaron
a estructurar a mediados de la década del 90 en algunos
polos de explotación petrolera de trabajadores despedidos
tras la privatización de la empresa estatal7. Adoptando como método principal
de lucha el "corte de rutas" estos movimientos se diseminaron
por el país, primero en las provincias y luego terminaron
por adquirir una notable implantación en las zonas más
humildes del Gran Buenos Aires, en especial al oeste y al sur
de la capital donde agruparon a familias de desempleados ya no
a partir de un mismo origen laboral sino en torno al lugar de
vivienda. Desde el año 2000, el movimiento "piquetero"
adquirió crecientes niveles de coordinación y durante
el 2001 protagonizó activas jornadas de protesta de alcance
nacional aunque rápidamente se hicieron evidentes agudas
disputas y divisiones internas. El movimiento "piquetero"
no tiene homogeneidad política o ideológica. En
sus primeras expresiones tuvieron un rol decisivo militantes
que provenían del activismo con experiencia sindical,
de grupos políticos de izquierda, de movimientos católicos
de base y de movimientos vecinales que organizaron tomas de tierras
y asentamientos populares en los 80. Posteriormente, estos movimientos
han crecido mediante la acción organizada de distintas
formaciones de izquierda. Un dato aparece como central: aunque
el origen ideológico y político de muchos de sus
dirigentes y militantes no expresa los componentes de los movimientos
"piqueteros" tampoco puede ser obviado y en la práctica
significa la implantación efectiva de formaciones de izquierda
y combativas en un territorio social que había sido patrimonio
casi exclusivo del peronismo. Lejos estamos de proclamar que
ello se haya quebrado - y menos aún que se ha terminado
la arraigada identificación de esos sectores sociales
con el peronismo- pero no es un aspecto de menor importancia
que esta situación se produzca por primera vez desde 1975,
y por lo tanto abre -al menos como posibilidad- una perspectiva
de erosión de su larga y arraigada hegemonía. Lo
cierto es que el peronismo no parece tener implantación
en estos movimientos que le disputan su base social justamente
en las zonas donde más arraigado estaba su sistema de
dominación clientelar; además, en su mayor parte,
se han desarrollado al margen de alguna de las tres centrales
sindicales8.
La centralidad del "corte"
de las vías de circulación (rutas, puentes, calles
o avenidas urbanas) como método de lucha no sólo
ha otorgado visibilidad pública a los movimientos sino
que se ha evidenciado capaz de desafiar a las autoridades y forzarlas
a entablar negociaciones. Pero, al mismo tiempo, se transformaba
en un ámbito de construcción de nuevas identidades
colectivas: la de "piqueteros". Sin embargo, los "cortes
de ruta" son sólo la faceta más visible de
su accionar: en rigor, cada movimiento tiene una clara implantación
territorial agrupando trabajadores desocupados de un mismo barrio
y a sus familias; de este modo, despliegan un conjunto de acciones
sociales que combinan desde variadas formas de ayuda mutua y
autogestión hasta la negociación con instancias
estatales para obtener e incluso administrar subsidios oficiales
de desempleo9.
El impacto social de los
movimientos "piqueteros" ha sido tal que su principal
forma de acción fue adoptada por muchos otros movimientos
sociales de muy diferente composición, incluso por sectores
de clase media. Como los mejores estudios han observado, los
"cortes" no sólo se habían transformado
en la segunda forma de protesta más difundida durante
el primer cuatrimestre del 2001 sino que además habían
cambiado su geografía desplegándose cada vez en
el Gran Buenos Aires, a diferencia de lo que había sucedido
hasta 199710. Por último, otro aspecto
central debe ser destacado: sus intervenciones tendieron a darle
un carácter de protesta más activa a las huelgas
generales declaradas por alguna o las tres centrales sindicales
existentes y llevaron estas acciones a un nivel de confrontación
social muy alejado de las intenciones de las dirigencias sindicales.
3 En la Argentina existía
una firme tradición desde 1930 de tener una central sindical
única (la CGT) que desde 1945 ha sido hegemonizada por
el peronismo. Actualmente existen tres centrales: dos se denominan
CGT y están alineadas con diferentes facciones del peronismo.
Por otra parte, se conformó la CTA, una nueva central
que agrupa en su mayor parte gremios estatales y docentes y que
es ajena a la hegemonía peronista aunque gran parte de
su dirigencia proviene de sectores peronistas que se apartaron
de este movimiento en disidencia con las políticas del
gobierno de Menem.
4 Nicolás Iñigo Carrera, "Las huelgas generales,
Argentina, 1983-2001: un ejercicio de periodización",
Documento de Trabajo Nº 33, Pimsa, 2001
5 Nicolás Iñigo Carrera y María Celia Coitarelo,
"La insurrección espontánea. Argentina, diciembre
de 2001", en Fabián Herrero (compilador), Ensayos
sobre las protestas sociales en la Argentina. Piquetes y cacerolazos
en el marco de la caída del gobierno de Fernando de La
Rúa, Lanús, Universidad Nacional de Lanús
[en prensa]
6 Oviedo, Luis, De las primeras Coordinadoras a las Asambleas
Nacionales. Una historia del movimiento piquetero, Buenos Aires,
Ediciones Rumbos, 2001.
7 YPF: Yacimientos Petrolíferos Fiscales que había
sido fundada en 1922. La empresa fue primero privatizada y en
1999 transferida a la española Repsol.
8 Salvo la CTA que tiene implantación en los movimientos
de desocupados, a través de la Federación de Tierra
y Vivienda y del Movimiento Barrios de Pie. También se
han desarrollado formaciones político sindicales que articulan
agrupaciones sindicales opositoras y movimientos de desocupados
como la CCC (Corriente Clasista y Combativa) que tiende a actuar
conjuntamente con la CTA, y el Polo Obrero que integra el llamado
Bloque Piquetero Nacional que es más influido por diversos
partidos de izquierda. Al margen de ellos existen otros movimientos
como la Coordinadora de Trabajadores Desocupados "Aníbal
Verón" que es autónoma de cualquier formación
política o sindical..
9 Cada movimiento piquetero tiene sus propias señales
identitarias. Algunos han adoptado como nombre a caídos
por la represión policial de los 90 como el Movimiento
Teresa Rodríguez o la Coordinadora Aníbal Verón.
Algunos han adoptado los pasamontañas o los pañuelos
"palestinos" y otros gorros y chaquetas de colores
que los distinguen. Cf. al respecto: "El MTD Solano",
Situaciones 4, Ediciones De Mano en Mano, 2001.
10 Los estudios más sistemáticos son los de N.
Iñigo Carrera y M. C. Cotarelo; "Los llamados cortes
de ruta. Argentina 1993-97", Documento de Trabajo N°
14, Pimsa, 1998; "La protesta social en los 90. Aproximación
a una periodización", Documento de Trabajo N°
27, Pimsa, 2000; y "La protesta en la Argentina (enero a
abril de 2001)", Observatorio Social de América Latina,
CLACSO, Buenos Aires, 2001.
|