Ecuador DEBATE Nº 57
DEBATE AGRARIO
Reciprocidad, Trueque y Negocio: breves reflexiones
Emilia Ferraro*
La literatura clásica sobre el tema define el trueque como un intercambio que no involucra el dinero, en contraste con los intercambios mercantiles que se dan con el uso del dinero. Usando evidencias etnográficas del Norte de Ecuador, presento en este artículo el caso de un intercambio que está a medio camino entre el "puro trueque" es decir intercambio de especies por especies - y "puro negocio" es decir intercambio mercantil que involucra dinero. Representa un caso ejemplar de la co-existencia en un mismo contexto de estándares de valores distintos: según las circunstancias, los mismos actores pueden conceptualizar y usar el dinero como medio de valor universal -moneda de intercambio- o como un bien a ser intercambiado como cualquier otro (Gregory, 1999:8).
Desde el fundamental trabajo de J. Murra (1972, 1975) los estudios andinos han estado "monopolizados" por los debates sobre reciprocidad, <<ese intercambio normativo y continuo de bienes y servicios entre personas conocidas entre sí, en el que entre una prestación y su devolución debe transcurrir cierto tiempo, y el proceso de negociación de las partes, en lugar de ser un abierto regateo, es más bien encubierto por formas de comportamiento ceremonial>> (Alberti y Mayer, 1974:21).
En los estudios andinos clásicos, la institución de la reciprocidad era (y en cierta medida todavía es) vista como la continuación del sistema pre-Hispánico que la llegada de los Europeos, y sobre todo la introducción del mercado y del orden de la economía monetaria, ha transformado en un sistema de desigualdad y explotación, destruyendo las bases ideológicas que la sustentaban, pues el dinero se ha convertido en la medida universal de valor.
De aquí que la reciprocidad y el mercado son frecuentemente considerados como instituciones opuestas y mutuamente excluyentes, inconciliables e incompatibles. Según esta lectura, la reciprocidad funciona dentro de las comunidades, entre comuneros, mientras que los intercambios con los actores externos a la comunidad se caracterizan por estar orientados hacia el mercado. Los primeros tienen como objetivo principal la construcción y el refuerzo de los lazos comunales; los segundos buscan la utilidad en términos monetarios y por ello son responsables de la ruptura del orden comunitario.
Los intercambios de bienes, dinero y servicios pertenecen, entonces, a órdenes distintos y regidos por lógicas distintas: lo que vale para el intercambio de bienes y de servicios no vale para el intercambio de dinero (cf. por ejemplo Mayer 1974).
De aquí se desprende todo el debate sobre reciprocidad simétrica y asimétrica, de los cálculos económicos sobre quién sale beneficiado de cuál transacción, quién gana más o menos, quién adquiere o pierde prestigio y poder a partir de cuál intercambio y según cuál modalidad.
Reciprocidad y mercado
Otro elemento que ha caracterizado el debate sobre la reciprocidad andina, es que ésta se da en un sistema económico no-monetario, en el cual los intercambios no están orientados a la búsqueda de la utilidad, contrariamente a lo que pasa con los intercambios de mercado que caracterizan a las transacciones con la economía nacional. El trueque, por ende, regula el flujo de bienes entre comuneros, no así con los comerciantes "de afuera" (Alberti y Mayer, 1974:14).
Sin embargo, la convivencia de órdenes económicos distintos es más real que nunca en nuestros días, pero no por esto excluyente, como veremos.1
En toda la región Andina el dinero está involucrado en las tradicionales relaciones de reciprocidad. Esto ha llevado a unos analistas a la conclusión de que el acceso más fácil y difuso al dinero hace que las prácticas de intercambios tradicionales, como la reciprocidad y la redistribución, sean substituidas por las relaciones de mercado, en las cuales el dinero substituye los servicios, ya que los lazos de reciprocidad no producen los mismos beneficios de antes. En otras palabras, al reemplazar los arreglos recíprocos tradicionales, el dinero destruiría la economía tradicional y con ella los lazos personales sobre los cuales se basa. El dinero, por ende, convierte a las transacciones económicas en prácticas más anónimas y menos entremezcladas con las relaciones sociales (Mitchell, 1991:209; Lehman, 1982:17; Burchard, 1974; Custred, 1974; Scott, 1974; Mayer, 1974, entre otros).
Empero, las comunidades Andinas tienen una larga historia de involucramiento en las relaciones de mercado. Más aún, estas relaciones han coexistido con formas de intercambio más tradicionales desde el comienzo de la colonia, especialmente en los Andes del Norte (Larson, 1995; Murra, 1972, 1995; Ramírez, 1995; Stern. 1995). Así, creo yo, los intercambios recíprocos no están desapareciendo; por el contrario, los lazos de reciprocidad se reproducen alrededor de las nuevas actividades que sustentan la economía de las comunidades y también sus relaciones con partners "afuereños", es decir no residentes en las comunidades, que involucran simultáneamente dinero, bienes y servicios; de esta manera, desafían la oposición que tradicionalmente se hace entre las esferas de los intercambios de mercado y "la reciprocidad".
* Profesora-Investigadora de FLACSO, Ecuador.
1 A la luz de los últimos desarrollos de la antropología económica, estos temas están siendo re-analizados. Taussig (1980) por ejemplo, hizo una relectura de la etnografía boliviana de June Nash desde el punto de vista de las respuestas negativas de los indígenas a la nueva economía capitalista, interpretándola en términos de resistencia cultural. De la misma manera, autores como O. Harris (1989) y M. Sallnow (1989) también se detuvieron a debatir sobre temas como las percepciones locales sobre el dinero, la mercantilización y los discursos locales alrededor del "diablo ". Pero, contrariamente al acercamiento materialista de Taussig, estos autores proponen una lectura nueva de los intercambios en las comunidades andinas. Taussig considera la particular visión del mundo que tienen los mineros Bolivianos y los trabajadores de cañas de azúcar de Colombia como un producto del capitalismo, mientras que Harris y Sallnow se acercan al mismo tópico pero desde una perspectiva distinta, o sea analizando el cómo una visión del mundo ya existente (en este caso el de los pueblos Andinos) da vida a una particular representación del dinero y de las relaciones capitalistas. Esta visión proyecta una nueva luz sobre las dinámicas culturales y los procesos de construcción de identidad, así como sobre nuestra comprensión del dinero (cf. Harris and Larson, 1995). En este sentido, el proceso de "dolarización" de la economía pone grandes interrogantes y desafíos y abre un nuevo e interesante campo de análisis.
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