Ecuador DEBATE Nº 57
 
 DEBATE ANALISIS

PERO DONDE Y PARA QUE HAY CABIDA? EL LUGAR DE LA CIUDADANIA EN AMERICA LATINA. ALGUNAS CONSIDERACIONES PARA SITUAR EL PROBLEMA*

Amparo Menéndez-Carrión
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En el transcurso de los Noventa, y en tanto lugar de tematización de América Latina, la ciudadanía cumplió un notable itinerario. Por un lado, problematizó el sistema político desde las dinámicas y efectos anti-cívicos de los modos de trazar y procesar las agendas gubernativas. Por otro, incorporó a la agenda temática nociones con implicaciones prácticas directas como "rendición de cuentas" que a inicios de la década parecía no tener palabra en América Latina1; reintrodujo en nuevos términos el problema de la cultura; y replanteó la cuestión de la agencia.

Desde mediados de los Noventa la ciudadanía pasaría a instalarse, además, como lugar de inédito encuentro discursivo entre el más amplio y disímil elenco de interventores imaginables. Así, la noción comenzaría a proliferar en los programas y proyectos de un enorme contingente de organizaciones no gubernamentales, independientemente de quehaceres vinculados a la cuestión urbana, o al medio ambiente, o a la cuestión del género, o a la educación popular, los derechos humanos, la reforma judicial, o el combate al crimen en las calles. El "impacto cívico" pasaría a figurar de manera prominente entre los criterios de los organismos internacionales, los organismos financieros multilaterales y las agencias de cooperación bilateral para la concesión, desde el Norte, de créditos y donaciones. El elenco de promotores del "empoderamiento ciudadano" no excluiría, en modo alguno, a las esferas gubernamentales ­a juzgar por la profusa presencia del tropo en las declaraciones de burocracias ministeriales, parlamentarios, alcaldes y presidentes-. Todos, sin excepción, proclaman hoy su compromiso con "rendir cuentas a la gente", "acercar los ciudadanos a la política", "fortalecer la participación ciudadana" y " 'ciudadanizar' la democracia".

La inédita visibilidad adquirida por la ciudadanía en tanto lugar de intervención lejos de remitir a un "momento cívico" en plena configuración, sugiere más bien la trivialización de una cuestión mayor. Y, por tanto, el interés estratégico de re-colocar el problema.

Como punto de partida, y en base a opciones metodológicas planteadas en la Parte II acerca de las relaciones entre ciudadanía, política y cultura, las siguientes preguntas me parecen centrales. Cuáles son --en los casos concretos que se quiera interrogar-- los sitios desde los que las personas arman significados acerca de la vida pública, de la calidad de la convivencia, de su lugar en ella? Cómo están siendo definidos sus encuentros con referentes de identidad y significado individual y colectivo? Qué tipo de aprendizaje están trazando? Cómo se vinculan esos aprendizajes con ideas y prácticas "de ciudadanía"? Qué aprenden las personas a partir de sus múltiples encuentros con arreglos de convivencia dados, con instituciones, con coyunturas, con eventos, situaciones, y cosas? Y cómo se vinculan esos aprendizajes a la vigencia, presencia, ausencia, desdibujamiento o pérdida de sensibilidades y disposiciones ciudadanas? Dónde dejan estos aprendizajes la idea de ciudadanía en tanto lugar de tensamiento e interpelación significativo? En las páginas que siguen procuraré dejar planteadas, desde estas preguntas, algunas preocupaciones que me parecen de interés para re-situar el problema.

Situando los Contornos del Problema

El descrédito, desinterés, des-motivación, malestar y des-politización que "la política" genera al comparecer en tanto gobierno, sistema e instituciones formales en América Latina son preocupaciones profusamente presentes en la tematización de la Región desde mediados de los Noventa al menos. Las asumo como dato que no cabe reiterar.
2 Conviene tener en cuenta, en todo caso, que las preocupaciones con el "des-compromiso cívico" no son nuevas en la tradición del pensamiento occidental (Burchell, 1991:120); y, al mismo tiempo, que el énfasis implícito en el tema del "malestar con la política" (a menos que se sitúe expresamente en las narrativas del "desencanto postmoderno", lo cual no suele ser el caso en la tematización politológica del descontento con la democracia en América Latina) es la condición coyuntural o pasajera del problema al que alude.

Lo que me interesa sugerir aquí es que el problema de la ciudadanía en América Latina rebasa hoy, sin embargo, los repertorios convencionales de "asintonía", "pasividad", "falta de participación", "malestar con la política y los políticos" o "carencia de tradiciones ciudadanas"; y remite a algo más que a tensiones cíclicas, pendulares o coyunturales. Parece vincularse, mas bien, a fuertes tendencias de dislocación de la polis (Menéndez-Carrión, 2001). Los siguientes elementos definen, me parece, los contornos del problema.

Si la idea de ciudadanía en tanto lugar desde donde armar sensibilidades y disposiciones para asumir, regular, tensionar, interpelar y transformar la convivencia (societal) no ha constituido un elemento socializador fuerte en América Latina3 los actuales milieux y situaciones relevantes introducen


* El presente artículo es parte de un trabajo mayor titulado: "Pero dónde y para que hay cabida? El lugar de los entornos de hoy. Una mirada desde América Latina". Otros segmentos serán publicados a futuro.
** Profesora Visitante Distinguida Hubert H. Humphrey de Estudios Internacionales y Política Comparada, Macalester College ; ex-Vicepresidente de la Asociación Chilena de Ciencia Política (1998-2000) ; ex-Directora de FLACSO-Sede Ecuador (1997-1991; 1991-1995).
1 Comenté este punto de manera específica en Menéndez-Carrión (1991a). Más recientemente se plantea en Hershberg (1999).
2 La literatura es extensa. Algunas de las fuentes que me parecen de especial interés son las siguientes. Sobre el tema del desencanto con "la política" y "los políticos" la revisión de algunos textos representativos y el excelente análisis en Hoskins (1997) es de gran interés. Sobre "la democracia y sus descontentos" en América Latina ver Hershberg(1999) y referencias allí citadas. También ver Garretón (1992). Para una tematización sugerente de "la crisis de representación", la debilidad de los partidos y las instituciones formales de la política en América del Sur, ver el texto de Rial (1995). Sobre el tema de la "crisis y colapso" de los partidos políticos en el caso de Colombia una referencia de utilidad es Pizarro (1998). Entre la literatura sobre los países de los Andes Centrales el trabajo de Conaghan y Malloy (1994) es una referencia comparativa de gran interés. Ver también Cotler, comp. (1995). Para el caso de Chile, véase Paley (2001); Moulián (1997); Joignant y Menéndez-Carrión (1999); y los capítulos de Drake y Jaksic, y de Siavelis, respectivamente, en Drake & Jaksic, Eds, (1999).
3 Ni desde la emergencia de los proyectos independentistas en el Siglo XIX ni en el transcurso del Siglo XX a excepción, quizás, de los casos de Uruguay, Chile y Costa Rica.

 
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