Ecuador DEBATE Nº 58
 
 COYUNTURA

DE LA DESCONSOLIDACION AL AUTORITARISMO DEMOCRÁTICOS.
O COMO DEJAR DE GOBERNAR PARA MANTENERSE EN EL GOBIERNO

J. Sánchez ­ Parga*

Si por un lado las clases dirigentes y sectores dominantes ya no necesitan intervenir en el Estado, participar en el gobierno e influir en sus políticas, cuando la reproducción de su poder e intereses ya está consolidada, por otro lado, nada más seguro para un gobernante, que sólo aspira a mantenerse en el gobierno, que dejar de gobernar; y cuanto menos responsabilidades gobernantes asuma y más bajo el perfil de las políticas emprendidas tanto menores serán las hostilidades contra su gobierno.

Al análisis político le interesa menos lo que fue el crln. Gutiérrez y más lo que hace como actual Presidente; y tras lo que hace y no hace se evidencia que al no tener un plan y modelo de gobierno, terminará por imponérsele de manera más o menos ineluctable el modelo dominante. Resulta ya muy evidente la sumisión a este modelo autoritario generalizado en los cinco países andinos durante la última década, el cual puede ser comprendido y explicado por razones y procesos comunes, si bien las particularidades propias de cada uno de los países respondan a factores históricos y políticos diferentes. Además de militarizar el Estado y el gobierno con el nombramiento de 180 ex militares y 30 militares en servicio activo, Gutiérrez militariza la policía y policializa las FFAA1.

Aunque el modelo de gobierno autoritario en regímenes democráticos ha adoptado distintas características bajo Fujimori en Perú, Uribe en Colombia, Chávez en Venezuela y Sánchez de Lozada en Bolivia, sin embargo en todos los países las mismas causas comunes permiten su interpretación y justificación.

La militarización del modelo autoritario colombiano en el contexto de una guerra interna cada vez más "civil", implementada por un gobierno que se ha legitimado desde su misma victoria electoral en cuanto "antiterrorista", se diferencia del modelo autoritario de Chávez, cuya militarización no ha sido hasta el momento armada sino acuartelada, y cuyo autoritarismo se funda más en la desinstitucionalización de la democracia y del Estado, y en un gobierno demagógico y populista extraordinariamente personalizado. Como lo fue también el de Fujimori, quien además de desinstitucionalizar todo el sistema político aprovechó las tradicionales tendencias y tentaciones pretorianas del las FFAA para legitimarse también en una lucha antiterrorista, que degeneró en una "guerra sucia", la que finalmente le costó el poder. En Bolivia es la lucha cocalera y la guerra antinarcotraficante la que funda y legitima una militarización del modelo autoritario, manteniendo latente un intenso clima de conflictividad social.

El modelo autoritario de gobierno podría entenderse como la fase terminal de lo que hemos conceptualizado como la desconsolidación democrática de los años 90 y el inicio de un nuevo período de democracias autoritarias2. Ya que si las democracias de los 90 resistieron la implementación de políticas gubernamentales tan "oligárquicas", excluyentes y empobrecedoras, el desgaste y deslegitimación consiguientes de la institucionalidad de la institucionalidad democrática propicia las democracias gobernadas con autoritarismos de escalas y violencias muy variables, y hasta de formas políticas muy diferentes dependiendo de las condiciones de cada país.

Al entrar en crisis el régimen democrático y las instituciones democráticas se deterioran y corrompen, no sólo por carecer de efectos democráticos en la sociedad sino por servir a fuerzas e intereses antidemocráticos, se deterioran y corrompen al convertirse en instrumentos de los programas de ajuste estructural y de políticas gubernamentales cada vez más supeditadas al modelo global de acumulación y concentración de riqueza. Si bien es gracias al régimen e instituciones democráticos que se viabilizan y hasta en cierto modo legitiman tales "gobiernos económicos de la política" a costa del más extraordinario y rápido empobrecimiento regional de la historia., más de dos décadas de políticas neoliberales han devastado las democracias andinas, que nunca habían sido muy sólidas, hasta tal punto que en la actualidad han perdido toda eficiencia y legitimidad democráticas, y difícilmente sirven ya para sustentar gobiernos cada vez más obligados a implementar las políticas del FMI3.

Es en este preciso contexto que se vuelve necesario un modelo, que sirviéndose de los residuos democráticos (de las democracias residuales) del sistema político, haya de dotarse de un peculiar autoritarismo incluso ejercido lo más democráticamente posible, y configurado por un conjunto de factores, elementos y formas que merecen ser analizados.

El coronel ® Gutiérrez ha conformado su gobierno integrando aquellas fuerzas que además de haber contribuido a su elección presidencial, fueron los protagonistas del golpe de Estado, en cuya conducción participó, y que provocaría la caída del anterior presidente, Jamil Mahuad: las FFAA y los indígenas asociados con sectores populares y de izquierda en el partido Pachacutick tan intercultural como interclasista4. De esta manera la "alianza indígena ­ militar", sobre cuya fuerza desarrolló su campaña electoral, será trasladada al esquema de gobierno5. Con la presencia de los indígenas y militares en el


* Investigador del CAAP
1 Cfr. Gestión, Febrero, 2003. La posesión en el mando del Comandante General de la Policía tuvo lugar muy simbólicamente en un recinto militar, junto con los comandantes de las FFAA.
2 Hemos tratado este tema en El desorden democrático en América Latina: su contradictoria consolidación: el caso de la democracia en los países andinos, Doc. CAAP, Quito, 2000. Cfr. también J. Sánchez Parga & F. Rhon Dávila, "Ecuador: perspectivas andinas y escenarios futuros", en Ch. Freres & Karina Pacheco, Nuevos horizontes andinos, RECAL / Nueva Sociedad, Caracas, 2002.
3 Cfr. J. Sánchez Parga, "Ciclo político de la economía y el gobierno económico de la política", en Ecuador Debate, No. 55, abril, 2002.
4 Tanto la formación como la composición sociopolítica de Pachacutick ha de comprenderse a partir de la "forma clase"y "forma étnica", que siempre combinó el movimiento indígena sobre todo a partir de la consolidación de sus organizaciones en la década de los 70. Sobre este tema cfr. J. Sánchez Parga, "Etnia, Estado y forma clase", en Ecuador Debate, No. 12, diciembre, 1986.
5 Cfr. Hernán Ibarra, "El triunfo del coronel Gutiérrez y la alianza indígena militar" en Ecuador Debate, No. 57, diciembre, 2002: 21-34. Además de la dirigencia indígena, que ha ocupado entre otros cargos la dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Ministerio de Agricultura, y de los nombramientos de militares

 
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