Ecuador DEBATE Nº 58
 
 TEMA CENTRAL

GEOPOLÍTICA DEL PETRÓLEO EN AMÉRICA LATINA

Guillaume Fontaine1

El presente artículo analiza la industria petrolera como un sector globalizado y ubica al Ecuador en el marco de la geopolítica del petróleo en América Latina, recalcando cual ha sido la evolución de la industria petrolera en la región hasta la fecha. En una primera parte, exponemos que desde la década del cincuenta se diseñó un escenario de dependencia económica y tecnológica externa, con la prepotencia de las empresas multinacionales estadounidenses como telón de fondo. En una segunda parte, mostramos que el estancamiento de las reservas probadas en la década del ochenta y la creciente dependencia hacia las inversiones extranjeras, propiciaron el nuevo marco de una política regional caracterizada por la integración de las actividades "de río arriba" y la participación de un nuevo actor: el sector indígena.

Introducción: el petróleo como actividad global

El petróleo puede ser considerado como el producto de actividad global por naturaleza. Por un lado se trata de un producto intercambiado al nivel internacional, en un mercado que por mucho tiempo fue regido por una lógica oligopolística, donde los actores se repartían las zonas de producción y acordaban fijar los precios de venta. Por otro lado, se trata de un recurso cuya importancia es tan estratégica que su explotación es el objeto de complejas relaciones entre economía y política, siendo la primera sostenida por la segunda pero también determinada por los cambios en el equilibrio de poderes, siguiendo a Polanyi. En fin, la actividad que genera y las ganancias que permite lograron suficiente importancia en la década del setenta como para provocar dos crisis económicas internacionales y ser la causa de la crisis financiera de la década del ochenta en América Latina.

Como bien se sabe, pese a los efectos de la bonanza para el Ecuador, el doble choque petrolero de la década del setenta fue directamente al origen de la crisis de la deuda del país.2 Para entender esta paradoja, hay que ubicar al Ecuador en el marco de la geopolítica del petróleo en América Latina y recalcar cual ha sido la evolución de la industria petrolera en la región hasta la fecha. Veremos en una primera parte que desde la década del cincuenta se diseñó un escenario de dependencia económica y tecnológica externa, con la prepotencia de las empresas multinacionales estadounidenses como telón de fondo. En una segunda parte, veremos que el estancamiento de las reservas probadas en la década del ochenta y la creciente dependencia hacia las inversiones extranjeras, propiciaron el nuevo marco de una política regional caracterizada por la integración desde arriba y la participación de un nuevo actor: el sector indígena.

I. El despliegue de la industria petrolera en América Latina
El auge del consumo petrolero en la década del cincuenta

El petróleo es a los países en vía de desarrollo lo que el carbón fue para los países industrializados. Ello es particularmente obvio en el caso de América Latina, donde la dependencia hacia los hidrocarburos (petróleo y gas natural) se tradujo por su creciente importancia en el consumo de energía primaria. Entre 1950 y 1970, ésta pasó del 81,2 al 86,2%.3 Entre 1960 y 1970, el consumo de los nueve principales países productores de petróleo4 de América Latina prácticamente duplicó, pasando de 1,12 a 1,95 millón de barriles por día (b/d.)5. Esta alza se persiguió entre 1970 y 1977, hasta alcanzar 3,15 millones de b/d. en víspera del segundo choque petrolero (es decir una alza del 60%).6

El consumo de hidrocarburos fue estimulado por la urbanización y el desarrollo de industrias con fuertes necesidades de energía, como aquella del cemento o de la siderúrgica. De hecho, si en el siglo XIX la industrialización de los países europeos y Estados Unidos había descansado en el carbón, la industrialización lanzada por los países de América Latina en los cincuenta se apoyó en los hidrocarburos.

Esta sustitución del petróleo a los recursos mineros se explica tanto por las dificultades de abastecimiento surgidas en el transcurso de la segunda guerra mundial y la alza de los precios que se siguió, como por la creciente capacidad de la industria petrolera de abastecer el mercado mundial. Esta aprovechó por una parte las características físicas propias de los hidrocarburos, las cuales permitían manipulaciones y un encauzamiento más fácil y seguro que el carbón. Por otra parte, la organización internacional del mercado petrolero permitió superar los obstáculos nacionales a la inversión, gracias a la movilización de capitales propios a la industria y los efectos de palanca obtenidos de su masa financiera.

Desde la década del sesenta, la dependencia de América Latina hacia el petróleo fue acompañada de una creciente dependencia hacia el exterior7, en la medida en que el consumo aumentaba más rápidamente que la producción. Ello explica a posteriori las nacionalizaciones, que entraron en conflicto con los intereses privados de las multinacionales que operan en la región, alimentando de paso un nacionalismo más político que económico. Sin embargo, con raras excepciones (entre las cuales México y Venezuela son los ejemplos más precoces), los latinoamericanos no lograron invertir la tendencia deficitaria de la balanza de pagos, que resultaba de aquella dependencia externa. De tal modo que, como lo anota Odell8,


1 Sociólogo. Profesor Investigador de FLACSO. Observatorio Socio Ambiental de FLACSO Sede Ecuador.
2 Cf. G. Fontaine, 2003, El Precio del Petróleo. Conflictos socio-ambientales y gobernabilidad en la región amazónica, Quito, FLACSO, IFEA, 750 p.
3 Mientras la parte del gas natural aumentó del 8,3 al 18,4%, la del petróleo caía del 72,9 al 67,8 %. Cierto es que es menor en Japón, donde aumentó del 42,7 al 73 % entre 1962 y 1972, mayor que en Estados Unidos y Europa occidental, donde había pasado respectivamente del 44 al 45,6% y del 37,5 al 59,6% en el mismo período. Cf. J. Darmstadter et al., "The Crisis. The Economic Background", en R. Vernon (ed.), The Oil Crisis, New York, 1976, W. W. Norton & Company Inc., pp. 20 y 23.
4 Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela.
5 1 barril = 42 galones estadounidenses o 158,98 litros, medidos a 15,5° C. al nivel del mar.
6 Calculado a partir de las cifras proveídas por G. Philip, Oil And Politics In Latin America. Nationalist Movements And State Companies, Cambridge, 1982, Cambridge University Press, p. 134.
7 A excepción de Venezuela, exportador neto después de la segunda guerra mundial.
8 P. Odell, 1970, Petróleo y poder mundial. Una interpretación geográfica, Caracas, Tiempo Nuevo.

 
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