Ecuador DEBATE Nº 58
 
 TEMA CENTRAL

el petróleo se volvió uno de los mayores factores de la rigidez estructural del comercio de importación, estimulando las tendencias a la creación de problemas crónicos de balanza y, a menudo, las tendencias inflacionarias en las economías afectadas.

En 1973, Venezuela era el único gran productor latinoamericano, con un 60% de las reservas de América Latina y dos terceras partes de la producción regional. México y Argentina podían ser considerados como medianos productores, con un 10% de las reservas probadas cada uno y una producción respectiva del 12,5 y 10%. Ecuador, Colombia y Brasil estaban considerados como pequeños productores: cada uno con alrededor del 4% de las reservas probadas y producían respectivamente el 6,5%, 3% y 3,5% del total regional. En fin Perú, Bolivia y Chile tenían en su conjunto menos del 4% de las reservas probadas y producían menos del 5% del crudo latinoamericano.

Esa situación quedaba prácticamente sin cambio en 1999, aunque México había reducido la diferencia con Venezuela y acumulaba el 34% de las reservas probadas (contra el 54% de Venezuela), con el 32,5% de la producción regional (contra el 31% para Venezuela). Brasil encabezaba el grupo de los medianos productores con el 5% de las reservas y el 12,3% de la producción, ante Argentina y Colombia, que tenían cada uno 2% de las reservas y producían alrededor del 9% del total regional. La producción de crudo ecuatoriano alcanzó el 4,5% de la región, frente a Perú (1,2%), Bolivia (0,2%) y Chile (0,02%), que acumulaban apenas el 0,4% de las reservas regionales. (Cf. figuras 1 y 2)

Figura 1. Repartición de las reservas probadas de petróleo en América Latina.

Elaboración: G. Fontaine.

Figura 2. Repartición de la producción de petróleo en América Latina.

Elaboración: G. Fontaine.

Los orígenes de la dependencia externa

Las primeras inversiones petroleras en América Latina se realizaron tras la primera guerra mundial, en particular en Venezuela, Colombia, Ecuador y Argentina. Según Philip, centenares de empresas en la industria petrolera estaban activas en un momento u otro y varias de ellas ya alcanzaban cierta importancia.9 Es así como, entre 1916 y 1922, la producción mexicana casi se quintuplicó, pasando de 111.100 a cerca de 500.000 b/d., la producción peruana se duplicó, pasando de 7.100 a 14.600 b/d.; la Argentina se triplicó, pasando de 2.400 a 7.900 b/d. Entre 1922 y 1928, la producción venezolana se multiplicó por 50, pasando de 6.000 a 290.000 b/d., mientras la producción mexicana caía momentáneamente a 108.300 b/d.; la Argentina nuevamente se triplicó alcanzando 24.800 b/d.; la peruana duplicó y alcanzó 32.800 b/d. En este tiempo, la producción en Colombia iniciaba un despegue al subir de 900 a 54.500 b/d. Ecuador no pasaba todavía de los 3.000 b/d.

Desde su origen, esta industria fue muy dependiente de los capitales foráneos. Ello se debe tanto a la ausencia de interés por parte de los empresarios locales hacia el petróleo, como al costo de las innovaciones técnicas necesarias.
10 En efecto, como lo destaca Philip, más que comprometerse en el desarrollo del petróleo, muchos administradores de empresas y terratenientes latinoamericanos preferían hacerse una fortuna, al especular sobre la toma de participación en unas concesiones, o al utilizar los privilegios de la propiedad de bienes raíces para atraer los intereses de una empresa extranjera. Simultáneamente se conformaba una clase de políticos y juristas, que se encontraban en posición de negociar con empresas extranjeras su acceso al Estado, en vez de entrar a la carrera más arriesgada de la creación de empresa. Según Philip, la década del veinte vio el auge del capitalismo corporativo internacional, y no hay duda de que el equilibrio de poder internacional, favoreció las empresas de forma tal que nunca volvió a reproducirse exactamente. Antes de 1928, pocos gobiernos de América Latina se habían beneficiado de pagos sobre las inversiones, sino de manera muy modesta,


9 Véase los intereses de Pearson & Doheny en México, Lobitos en Perú, Gulf Oil y Standard Oil of Indiana en otras partes, por ejemplo.
10 Las principales innovaciones de los veintes abarcan la exploración sísmica, la perforación de pozos por rotación, que sustituyó al uso del cable, y el "craqueo" hidrólico, con el cual se combina el craqueo del crudo ­o destilación ­ y la pirrolisa por hidrogenación, para obtener productos derivados como la gasolina o el diesel.

 
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