Ecuador DEBATE Nº 58
 
 TEMA CENTRAL

ECUADOR: ENTRE LA ILUSION Y LA MALDICION DEL PETROLEO

Alberto Acosta1

El ingreso del Ecuador, como productor petrolero de importancia, ocurrida en la década de los setenta del siglo XX, se constituyó en una fuente de financiamiento a tras de la cual se intentaron reformas y modernizaciones del Estado, en particular la fallida política de sustitución de importaciones. Con el decaimiento de los precios, el agresivo endeudamiento y los ajustes forzados para su pago, el petróleo dejó de ser un motor de la economía para convertirse en el "sujeto de pago" de la deuda. Su actual explotación acarrea, además, serios riesgos para la frágil ecología amazónica.

"El mito de Prometeo que arrebata el fuego de los dioses testimonia el carácter liberador atribuido al descubrimiento de fuentes energéticas alternativas".
G. B. Zorzoli, 1975

Con la exportación de petróleo proveniente de la región amazónica, durante la década de los setenta en el siglo XX, el Ecuador entró de lleno en el mercado mundial y experimentó un acelerado proceso de consolidación de su Estado-nación.2 No porque se hubiera producido un cambio cualitativo en su condición de país exportador de materias primas, sino más bien por el creciente monto de los ingresos producidos por las exportaciones petroleras que ayudaron a dinamizar y ampliar la economía, así como, también, porque su control recayó en el Estado, especialmente gracias a la constitución de la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE), hoy Petroecuador.

La explotación de crudo se constituyó en una fuente autónoma de financiamiento. Recordemos que las exportaciones crecieron de 199 millones de dólares en 1971 a 2.568 millones de dólares en 1981, el PIB aumentó de 1.602 millones de dólares a 13.946 millones de dólares en el mismo período, la RMI de 55 millones de dólares a 563 millones de dólares. Con esto se vigorizó la participación del Ecuador dentro de la lógica globalizante del capital internacional. El país se volvió atractivo para las inversiones y para los bancos extranjeros, precisamente por esa riqueza petrolera, que le otorgó la imagen de nuevo rico.

Antes, la economía más bien había tenido una importancia marginal para los capitales foráneos. Su participación en el mercado mundial no tuvo mayor trascendencia en términos internacionales hasta que, en la década de los sesenta, se redescubrieron significativas reservas de petróleo en la Amazonía. Reservas que fueron despreciadas por las compañías internacionales al inicio de los años cincuenta, puesto que en esa época les era más fácil, más seguro y por cierto más rentable explotar petróleo en otras regiones del mundo: Arabia Saudita y Venezuela, por ejemplo. Es muy importante recordar que la explotación del hidrocarburo no ha respondido a las demandas energéticas o financieras de estos países, sino que ésta se explica por la lógica de aprovechamiento de los recursos petroleros mundiales por parte de las empresas transnacionales o sea por las necesidades de acumulación del capital y, en última instancia, por el nivel de desarrollo tecnológico alcanzado por los países centrales.

En el corto plazo, ubicación de los recursos y costos de extracción, en un momento determinado, explican la decisión de iniciar las tareas de extracción del petróleo por parte de las empresas transnacionales. Por otro lado, la sola existencia de petróleo, utilizado por las antiguas poblaciones indígenas para calafatear sus embarcaciones o para sus curaciones, no fue nunca una condición suficiente para su aprovechamiento masivo: éste, en definitiva, depende del desarrollo tecnológico de la sociedad, sin que la inventiva humana sea por si sola suficiente para modificar las actitudes y las condiciones materiales sobre las que descansa la sociedad misma. Y cada fuente de energía, por lo demás, implica una determinada forma de organización social. Si se recuerda que las sociedades esclavistas, aprovechadoras de la energía muscular del ser humano, requerían suprimir la libertad de amplios sectores de la población en beneficio de otra fracción de la sociedad y por lo tanto exigían gobiernos tremendamente represivos, hay que tener presente que la utilización de una fuente energética como el petróleo, que demanda una gran concentración de recursos financieros, hace de las sociedades petroleras, más aún si son influenciadas por demandas externas, espacios autoritarios y por ende rentistas al ser lo prioritario la exportación del recurso energético para asegurarse los ingresos financieros.

- La bonanza petrolera de los setenta

Cuando el Ecuador tenía un poco más de un año de exportar petróleo, que empezó a fluir hacia el mercado mundial en agosto de 1972, a raíz de la cuarta guerra árabe-israelí (octubre de 1974), se produjo un primer y significativo reajuste de los precios del crudo en el mercado internacional. El crudo Oriente, que en agosto de 1972 se cotizó en 2,5 dólares por barril, subió a 4,2 dólares en 1973 y a 13,7 dólares en 1974. Este aumento de la valoración del petróleo amplió notablemente el flujo de recursos financieros, facilitando un crecimiento acelerado de la economía ecuatoriana, sin que sea necesario forzar un aumento de la producción petrolera. Aquí cabe mencionar la oportuna intervención del Estado que frenó la pretensión de la compañía Texaco, que quería incrementar y hasta duplicar la capacidad de transporte existente en ese entonces; de haberse cristalizado esta pretensión el ritmo de explotación de los campos amazónicos habría sido mucho mayor, con las consiguientes consecuencias ecológicas y aún económicas: mayor destrucción ambiental y quizás un ritmo de endeudamiento externo más acelerado.
Gracias al auge exportador que produjo el petróleo, el PIB creció de 1972 a 1981 con una tasa promedio anual del 8%, con índices espectaculares para algunos años (en 1973 de más del 25,3%), en particular para la industria, que se incrementó en un 10% promedio anual; mientras que el producto por habitante aumentó de 260 dólares en 1970 a 1.668 dólares en 1981.

A pesar de estos logros el país no encontró la senda del desarrollo. ¿Por qué?, es la pregunta que surge


1 Economista graduado en la Universidad de Colonia, Alemania. Profesor universitario. Consultor internacional y del ILDIS-FES (Ecuador). Asesor de organizaciones sociales. Miembro del Foro Ecuador Alternativo. Autor de varias publicaciones. Dirección electrónica: alacosta48@yahoo.com
2 Las exportaciones de crudo de la Península de Santa Elena, desde la década de los veinte, no tuvo nunca la trascendencia que tendría la venta de crudo Oriente en el mercado internacional.

 
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