Ecuador DEBATE Nº 58
TEMA CENTRAL
downstream. En caso contrario, el poder será parcial y probablemente frágil, ya que las actuaciones, por ejemplo, de aquellos que controlan las actividades vinculadas con la extracción de crudo quedan subordinadas a la actuación de aquellos que realizan las actividades de refino y de distribución y comercialización de los bienes petrolíferos de consumo final.
Teniendo lo anterior en cuenta se comprende por qué durante la primera mitad del Siglo XX siete compañías privadas las llamadas Siete Hermanas-6 gozaron del dominio absoluto del mercado del petróleo y pudieron fijar las cantidades producidas y establecer políticas secretas de precios; la más conocida de las cuales fue el sistema Gulf Plus, mediante el cual se fijaban los precios del crudo del Golfo Pérsico en función de los del Golfo de México y se les añadía el coste de un "flete fantasma". Estas compañías gracias a un sistema de concesiones, que se otorgaba a Consorcios que ellas mismas creaban, tuvieron el derecho exclusivo de exploración, extracción y exportación de crudo en todos los territorios de los países ricos en hidrocarburos, lo que les llevó a controlar las actividades upstream a escala planetaria. Además, gracias a un sistema de alianzas intracompañías se repartieron las actividades de refino, distribución y comercialización de los productos petrolíferos, lo que, también, les condujo a controlar mundialmente todas las actividades downstream. De esta forma, siete compañías privadas controlaron horizontalmente a lo largo y ancho del planeta- y verticalmente todas las fases de la industria petrolera- y por ello "estructuraron el contexto petrolero en función exclusivamente de sus propios intereses" (Noël, 2000:1).
A partir de la anterior explicación se puede tratar de averiguar si es cierto que la OPEP controla la evolución del mercado mundial del petróleo.
La influencia de la OPEP en el mercado del petróleo
Los datos disponibles indican que en 1972 -antes del primer shock del petróleo y en plena fase de nacionalización de los activos que las compañías privadas occidentales tenían en sus territorios- los países de la OPEP exportaban el 86% del crudo mundial, mientras que en la actualidad esta cifra se ha reducido a la mitad7 e indican, también, que desde 1981 los precios del crudo en términos reales han ido descendiendo hasta hoy en día. Ello es indicativo de que a pesar de la espectacularidad de los incrementos de los precios en 1974 y, en menor medida, entre los años 1979 y 1980, estos aumentos no sólo fueron coyunturales, sino que ocasionaron que la OPEP fuera perdiendo su inicialmente importante cuota de mercado.
La explicación más inmediata de ello es que los fuertes incrementos de precios de la década de los setenta e inicios de los ochenta -el precio del crudo a inicios de la década de los ochenta rondaba los 35 dólares nominales y los 20 dólares en términos del año 19748- generaron una reacción que condujo a la reducción de la dependencia del suministro de crudo de los países de la AOPEP y, por ende, a una disminución de su cuota de mercado. En los países consumidores se establecieron políticas de ahorro y diversificación energéticas y las compañías transnacionales que pocos años antes habían sido expulsadas de estos países vieron la posibilidad de acceder a yacimientos allende las fronteras de la OPEP en los que gracias a los elevados precios del crudo las inversiones empezaron a ser rentables. Estos serían, sobre todo, los casos de los territorios del Mar del Norte, de Alaska y de Canadá en los que los costes de extracción son considerablemente más elevados que en los países del Golfo Pérsico.
El menor peso en la oferta energética de los países de la OPEP es uno de los factores que justifica que posteriormente a 1981 estos países no pudieran mantener los precios, el otro sería la creación de nuevos mecanismos de creación de precios en los que los países productores tienen poca, por no decir nula, influencia: mercados de futuros como el NYMEX para bienes petrolíferos.Sin embargo, la principal explicación a todo ello; la justificación de su pérdida de peso en la escena petrolera o lo que, en este caso sería, la razón de su ausencia de poder de mercado es que, a diferencia de las Siete Hermanas, los países de la OPEP sólo han controlado uno de los elementos determinantes de la producción de petróleo. La producción de petróleo contiene un factor específico no deslocalizable, que se halla en los territorios ricos en recursos naturales. Por ello, al nacionalizar los activos petroleros, los países de la OPEP cerraron la entrada a las compañías extranjeras. En términos económicos, se puede decir que establecieron una barrera de entrada y, con ello, adquirieron un cierto poder. Sin embargo, al mismo tiempo que estas nacionalizaciones otorgaban esta potestad, también quebraron el vínculo que existía entre la producción de crudo y la de derivados. Las actividades upstream y downstream que anteriormente estaban interconectadas mediante el citado sistema de alianzas y controladas por las mismas compañías petroleras quedaron aisladas.
Así, la nacionalización, al romper el sistema anterior, ocasionó la conocida división entre los llamados países productores aunque sería más apropiado llamarles extractores- y países consumidores; teóricamente otorgó el poder, pero amputó algunos de los factores intrínsecos del mismo, ya que las actividades downstream quedaron en manos de las compañías occidentales. Por lo tanto, los países de la OPEP con potestad sobre el mercado de crudo se enfrentaron a un mercado de productos derivados dominado desde siempre por las transnacionales privadas y, en la década de los setenta también, por las compañías públicas energéticas occidentales.
Todo ello apunta -respondiendo a la cuestión de si la OPEP controla o no el mercado mundial del petróleo- a que en el momento actual la influencia de los países de la OPEP sobre los precios del petróleo debería ser bastante limitada. De hecho, como escriben algunos expertos del mercado del petróleo9, la evolución de los precios a lo largo del año 2000 se debe a las rigideces en los mercados de derivados gasolina y destilados- estadounidenses y a las expectativas de los agentes que operan en los mercados de futuros NYMEX y en el Brent. Confirmaría esta explicación la evolución de la oferta de crudo en este último año.
Aceptando que se ha producido una cierta reducción la oferta de crudo por parte de los países de la OPEP, los datos disponibles indican que ésta ha sido más que compensada por la oferta no-OPEP. En mayo del 2000 la oferta mundial de crudo era de 76,88 mb/día, cifra superior en casi 4 millones de barriles al día a la de inicios de 1997. En este año el precio medio fue muy inferior al actual 18,72$/barril- y desde entonces, incluso teniendo en cuenta la incipiente recuperación asiática, la tasa de crecimiento de la demanda mundial ha sido inferior a la de la oferta10.
Por ello parece difícil justificar que el reciente aumento de precios se debe a una actuación de la OPEP, ya que ni tiene un porcentaje mayoritario en la producción de crudo mundial ni controla los mecanismos de fijación de precios y, sobre todo, porque su potencial influencia sólo abarca el ámbito de las
6 Este Cartel de siete compañías estaba compuesto por dos europeas, la British Petroleum (primero Anglo-Iranian Oil Co.) y la Royal Dutch Shell y cinco norteamericanas, las tres derivadas de la Standard Oil, Esso, Socony_Mobil y Socal-Chevron, y la Texaco y la Gulf.
7 Fuente: BP Amoco Statistical Review of World Energy 1999, OPEC Bulletin (1998) y elaboración propia
8 Fuente: EIA World Oil Market and price Chronologies, FMI (1999), Estadísticas Financieras Internacionales y elaboración propia.
9 Véase, IEA (2000), Oil Market Report, julio.
10 Fuente: IEA (2000), Oil Market Report, varios meses.
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