Ecuador DEBATE Nº 58
 
 TEMA CENTRAL

PETROLEO, ESTADO Y PROYECTO MILITAR*

Bertha García Gallegos**

Los años setenta representan, sin duda, una etapa crucial en la historia política ecuatoriana. A partir de la iniciación de las exportaciones petroleras, importantes cambios fueron introducidos en el campo de la economía y del sistema jurídico-político. Desde el Estado, y bajo la administración del régimen militar que asumió el poder en febrero de 1972, se pretendió ejercer, en forma deliberada, una acción transformadora sobre fundamentales aspectos de la sociedad.

La solución militar iniciada en 1972, puso fin a una larga agonía del Estado oligárquico. Se inauguró así un período de transición, durante el cual los militares, apoyándose en las nuevas perspectivas y condiciones de la economía ecuatoriana, proporcionadas por los recursos petroleros, intentaron reordenar el aparato productivo y modernizar la estructura institucional del Estado. Al amparo de la dictadura militar, nuevas fuerzas sociales se hicieron presentes en la escena política, sobre todo desde la segunda fase del régimen, luego de la crisis política-militar a fines de 1975.

Un Estado burgués más vigoroso surgió de esta etapa. Con un aparato jurídico-político modernizado y en correspondencia con una sociedad también substancialmente modificada. De entre estas transformaciones, comenzaron a perfilarse nuevos actores sociales con relevancia política, surgió un movimiento popular con un núcleo sindical, más definido en sus reivindicaciones y más articulado a la Sociedad. Nuevas formaciones políticas de tendencias centrista, se fortalecieron o tomaron forma en esos años, intentando constituirse en partidos modernos de base multiclasista. La antigua derecha ideológica cedió terreno a los nuevos sectores empresariales procedentes de la modernización de la antigua oligarquía. Mientras que los partidos tradicionales, conservador y liberal, iniciaron su decadencia al romperse la forma de dominación oligárquica que los sustentaba.

Una evaluación del papel desempeñado por las Fuerzas Armadas ecuatorianas en estos procesos, dispuesto en torno a la redefinición del sistema político, especialmente del Estado, requiere examinar la dinámica del conjunto de fuerzas actuantes dentro de esa coyuntura. Es preciso analizar las prácticas de los diversos actores comprometidos dentro de un movimiento que tuvo su punto de partida y su objetivo en el Estado. Justamente la acción de las nuevas fuerzas sociales y el control militar sobre los procesos de desarrollo económico y político, en su mutua relación, conforman las dos caras del proceso de reordenamiento de las relaciones Sociedad-Estado. No es posible entender la significación de este proceso sin tomar en cuenta esta circularidad en la dinámica de transformación de estos dos espacios de la realidad social.

CONTEXTO HISTORICO DEL MILITARISMO ECUATORIANO

El Ecuador nunca logró, durante el pasado siglo, una estabilidad económica y política1. La indefinición estructural y escasa participación política de los sectores populares, han sido características importantes de la historia de su Sociedad. La oligarquía fue aquí (como en otros países andinos) la clave del poder. Elementos como el populismo velasquista y el militarismo, jugaron el papel de alter-egos de esa oligarquía, respetando sus posiciones, pero al mismo tiempo proponiendo reformas que hicieran posible un indispensable proceso de modernización2. El velasquismo fue un movimiento que ayudó a incorporar a las clases medias y a las masas populares, urbanas y agrarias, al sistema político, como clientelas electorales. De ese modo contribuyó al perfeccionamiento del sufragio, institución política básica dentro del sistema democrático, al sustraerlo del manejo fraudulento de los dos partidos tradicionales, Conservador y Liberal. Siendo un movimiento crítico de los dos partidos, recíprocamente antagónicos a partir de una discusión más ideológica y confesional que económica, no pudo rebasarlos por su mismo carácter inorgánico3, y fue neutralizado, en gran parte, por la oligarquía representada, indistintamente, en esos partidos.

Entonces, ha sido en la institución militar donde se encontró el impulso modernizador. A través de los sucesivos ensayos militares, después de la revolución liberal (1895-1920) varias reformas fueron propuestas por los militares a la Sociedad ecuatoriana. A través de ellas se atenuó, en gran parte, la insurrección popular ­lo cual favoreció, en cierto modo, a las fuerzas oligárquicas dominantes. Pero a diferencia del Cono Sur, en el Ecuador, el militarismo tuvo en esos años un aspecto socialmente modernizante, al ser una fuerza acentuadamente antioligárquica. Al mismo tiempo que frenó las posibilidades de enfrentamiento social, sustrajo a los sectores subalternos del ámbito directo de dominación oligárquica y abrió nuevos espacios para la organización popular. A través de los diferentes


* El presente artículo ha sido elaborado a partir de textos tomados de la Tesis Doctoral de la autora, aún inédita, titulada "Militares, Economía y Lucha Política. El Ecuador de los años setenta.
** Profesora de la PUCE. PhD Sociología
1 En gran parte esto se debió a una problemática inserción en el mercado mundial de las exportaciones de productos primarios ecuatorianos, sujetos a mercados inestables y a fuertes competencias. Esta situación convirtió a sus sectores dominantes en sujetos estructural y políticamente indefinidos, afincados al mismo tiempo en varios sectores productivos. Para ampliar esta idea, véase la nota núm. 3 de este capítulo.
2 Un estudio comparativo de los procesos de Ecuador y Uruguay, se encuentran en: Bertha García Gallegos y Gonzalo Varela Petito. "Ecuador y Uruguay, dos versiones del militarismo latinoamericano", en Volontari e Terzo Mondo. Milán, FOCSIV, Diciembre de 1983.
3 Anclado más en el carisma del líder, José María Velasco Ibarra, que en una verdadera organización política,

 
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