Ecuador DEBATE Nº 58
 
 DEBATE CRITICA BIBLIOGRAFICA

"ENTRE EL HASTIO Y LA PARTICIPACION
CIUDADANA. Partidos y elecciones en el Ecuador (2000-2002)

Editores: ILDIS Friedrich Ebert Stiftung / Abya Yala

La importancia contemporánea de los estudios electorales en el Ecuador

Comentarios: Pablo Andrade A.*

El libro objeto de esta reseña, "Entre el Hastío y la Participación Ciudadana. Partidos y Elecciones en el Ecuador (2000-2002) (Abya Yala: 2002), constituye el más reciente aporte de Rafael Quintero a un campo poco frecuentado del análisis político ecuatoriano. Como bien precisa el autor, la ausencia de estudios post-facto del comportamiento concreto de los electores ecuatorianos es una de las grandes falencias de las que han padecido siste-máticamente los análisis políticos ecuatorianos.

En función de tal ausencia, o lo que es peor en presencia de estudios electorales asistemáticos, el análisis político ecuatoriano ha suplido el trabajo con evidencia empírica, por ensayos impresionistas, que hablan más acerca de las perspectivas ideológicas ­y preferencias políticas- de sus autores que aquello que pueden aportar respecto de la presencia o ausencia de patrones de comportamiento nacionales, regionales y locales de los electores. Este tipo de ensayos ha tenido además el defecto de instrumentar para propósitos analíticos discretos debates y reflexiones de la ciencia y la sociología políticas construidos para propósitos comparativos generales, o para enfocar procesos de largo plazo ­como por ejemplo, el debate sobre la transición/consolidación de las democracias latinoamericanas.

Precisamente porque corrige las tendencias que he señalado, el trabajo de Quintero debería ser lectura obligatoria para los politólogos y analistas políticos ecuatorianos. En efecto, no sólo que el texto presenta abundante evidencia empírica sobre el comportamiento electoral de los ecuatorianos en las elecciones de mayo/agosto del 2000, sino que también proporciona elementos metodológicos claros y susceptibles de reproducirse para las recientes elecciones presidenciales y parlamentarias, o para las futuras elecciones locales de 2004. Los elementos metodológicos centrales del análisis son: el estudio del proceso técnico de las elecciones, es decir de la manera en la cual se organizó el proceso electoral mediante la conformación de juntas electorales; la construcción de una tipología política de los partidos y movimientos de acción electoral1, así como la precisión de una tipología de las regiones electorales ­un interesante aporte a lo que en el futuro podría ser una geografía electoral ecuatoriana-, y la identificación de tendencias (o patrones de comportamiento) electorales a nivel regional, provincial (elecciones de Prefectos) y local (alcaldes y juntas parroquiales). Pasamos una breve revista a cada uno de estos elementos metodológicos.

El estudio técnico del proceso electoral le permite a Quintero precisar que aún si se respetan estrictamente las disposiciones legales vigentes que regulan las elecciones en el Ecuador, éstas pueden producir resultados oficiales que contrarían o distorsionan la voluntad de los electores. La clave está en la manera en que los tribunales electorales, tanto a nivel nacional como provincial, pero particularmente las juntas receptoras del voto son constituidas. En efecto, la función electoral en el Ecuador es una extensión de las coaliciones de poder en el Ejecutivo y el Congreso, en este sentido su funcionamiento como un poder autónomo que permita vigilar y balancear el poder de tales coaliciones es precario, cuando no francamente dependiente, prolongando de esta manera el poder de las coaliciones gobernantes hacia los resultados electorales futuros. Esta observación de Quintero, contenida en el capítulo 3, resulta grave, dado que contribuye a poner en duda la legitimidad electoral de los representantes, la cual se asienta filosóficamente hablando en la neutralidad e indeterminación de la competencia electoral. Para ponerlo en palabras del autor, lo que queda en duda es la capacidad de las élites para transferirse el poder entre sí por vías electorales: "(e)n su régimen electoral el Ecuador no puede ser aún caracterizado como un Estado de Derecho ... los fraudes (electorales) se preparan con la integración de los TEPs (Tribunales Electorales Provinciales), la designación de las JRVs, y del entorno que rodea a los procesos" (p.94), una falla que caracterizó al proceso político ecuatoriano entre 1996 y 2000.

Es necesario también precisar una limitación en ese aspecto del trabajo de Quintero, aunque el autor toma en cuenta los efectos que la legislación electoral ecuatoriana ha tenido en la representación política de las mujeres (la cual aumentó en las elecciones de 2000 y 2002), deja de lado otras modificaciones jurídicas que tienen, al menos hipotéticamente, un impacto en la representación de otro tipo de minorías, más concretamente la vigencia del sistema de asignación de puestos de d'Hont. Se puede argumentar, sin embargo que la plena vigencia de este sistema, y la evidencia de sus impactos ha sido más reciente, en la elección parlamentaria de 2002, por lo que la omisión del autor sería comprensible.

En cuanto a la tipología de partidos, movimientos de acción electoral, y regiones electorales, Quintero sigue en su clasificación, la "tradición ... para optar por una clasificación operacional que supone ... un eje de oposición capital ­ trabajo en la sociedad" (p31), que le permite ordenar a los partidos y movimientos de acción electoral (14 partidos, 163 movimientos y 177 alianzas) en cuatro tendencias: izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha. Esta clasificación operacional, como bien lo sabe el autor, padece del defecto epistemológico de asumir que la "oposición capital ­ trabajo" se da y es además un eje esencial de lo social; el autor se protege de esta objeción fuerte con un argumento débil, que la clasificación funciona coyunturalmente es decir sólo para el momento electoral analizado.


* PhD en Ciencias Políticas. Profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar
1 Para Quintero los llamados "movimientos políticos", una etiqueta aplicada en la jerga política ecuatoriana a las organizaciones con fines electorales u otro tipo de objetivos políticos para distinguirlos de los movimientos sociales, son en realidad maquinarias electorales cuya organización, tipo de acción y fines se agotan en la búsqueda de la voluntad de los electores, de ahí que los denomine "movimientos de acción electoral" (p.28, véase además nota de pié de página 68).

 
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