Ecuador DEBATE Nº 59
TEMA CENTRAL
EXCESO DE MATERNIDAD Y DESCALIFICACION PATERNA1
Marie-Astrid Dupret
Desde ya algunos años el tema 'mujer' se ha vuelto un componente indispensable de cualquier proyecto o investigación, y la paridad por ejemplo de puestos políticos se considera como una conquista social imprescindible. Sin embargo rara vez uno se pregunta el origen y los motivos de esta aparente necesidad, aunque como cualquier discurso se trata de una construcción social que responde a fuerzas ideológicas, representativas de una época. Además el positivismo actual exacerbó la tendencia a colocar a la mujer en una categoría a parte fuera de una relación estructural con el hombre.
Para el psicoanálisis la problemática subjetiva se sitúa en un contexto donde los límites del cuerpo individual pierden validez. Porque no existen seres autónomos sino sujetos nacidos con una inscripción en una sociocultura determinada desde el deseo de otro u otros sujetos. Esas conyunturas infinitamente variadas pero siempre exclusivas a un ser preciso en su hic et nunc son las que definirán sus caracteres no sólo físicos sino también psíquicos, su 'manera de ser', su 'pequeña diferencia' con la cual sobrevivirá en su mundo. Estas determinaciones preexistentes al sujeto son mucho más que un trasfondo. Antes de hablar y siquiera de oir las palabras que le son destinadas, el sujeto está hablado por la sociedad donde nacerá; su comportamiento, su forma de pensar, hasta su modo de percibir la realidad que le rodea ya están establecidas, y dentro de este marco sus posibilidades de innovaciones y de creatividad son infinitamente más estrechas de lo que uno podría pensar al escuchar los discursos sobre la libertad, típicos de la posmodernidad, ese esfuerzo casi delirante de escapar a la reducción positivista.
Como en cualquier parte del mundo, un sujeto, quien sea, es producto de una historia y de una sociedad determinadas, a la vez que es definido por sus caracteres personales y las condiciones universales de ser de lenguaje. La estructuración propia a un sujeto femenino dentro de nuestro contexto mestizo2, se arraiga en la tradición andina y el gran descalabro sociocultural que significó la Conquista marcó las relaciones sociales y familiares, que después adquirieron sus formas particulares en los siglos siguientes.
Mujeres y sociedad antes de la Conquista
Aunque por razones obvias un psicoanálisis de la subjetividad femenina en socioculturas pre-hispánicas no es posible, existe suficiente documentación para deducir algunos rasgos propios de la feminidad en esos tiempos lejanos. De hecho encontramos datos sobre la familia, el papel de las mujeres, la crianza de los hijos, el matrimonio y mucho más. Algunos estudios muy interesantes sobre esta temática han sido publicados; aunque a veces sesgados por una ideología feminista que de antemano ubica a la mujer en posición de víctima, nos permiten tener una idea bastante clara de la situación de entonces. Me limitaré aquí a destacar aquellos datos cuya importancia marcará las épocas siguientes, sea porque su significación atravesó el tiempo y siguió vigente aunque a menudo solapada, sea porque los cambios en la organización social de la Colonia los borraron o invirtieron su valor cultural, volviendo irreconocible su sentido primitivo.
En el mundo pre-incaico la organización social estaba dominada por el ayllu, concepto intermedio entre familia y pueblo: "El ayllu sintetizaba esta compleja interacción de responsabilidades sociales y expectativas parentales, garantizando a cada hombre y mujer andinos el acceso a las tierras y rebaños comunales ..." 3. Hombres y mujeres beneficiaban de cierta independencia respectiva en particular por el sistema de descendencia paralela que aseguraba a las mujeres acceso a bienes o funciones en cuanto herederas de sus madres, lo mismo que los hombres a través de sus propios padres; por otro lado la complementaridad en el hogar y la reciprocidad de las relaciones sociales eran valores fundamentales en este sistema. "Esta estructura de relaciones sociales... dividió el universo en dos esferas interdependientes y sexualmente vinculadas"4. En efecto, uno de los conceptos fundamentales en la cosmovisión andina es el de dualidad; como dice T. PLATT5, "la lógica binaria ... genera todo el sistema de representaciones, según el cual la naturaleza y la sociedad andina se ordenan". En las relaciones entre hombres y mujeres, se refleja en la filiación paralela articulada por el vínculo matrimonial. El matrimonio llamado 'cariwarmi', hombre-mujer, constituía una parte esencial de esta organización y servía para relacionar y conjugar las partes masculina y femenina del mundo6. Todo parece indicar que hombres y mujeres vivían en mundos muy igualitarios donde la relación entre la masculinidad y la feminidad era de complementaridad estructural.
En gran parte esta situación se prolongó durante el período incásico, a pesar de la introducción de un sistema mucho más jerarquizado que utilizó las bases tradicionales de la organización social en función de sus intereses políticos: "Los incas transformaron los símbolos del paralelismo genérico para hacerlo encajar con las nuevas relaciones de poder... dominaron los sistemas culturales de significación ...
1 Este trabajo es una breve introducción a la problemática de la subjetivación femenina en nuestro medio.
2 No abordaré aquí la estructuración subjetiva femenina dentro de una sociocultura tradicional.
3 . SILVERBLATT, Luna, sol y brujas. género y clases en los Andes prehispánicos y coloniales. Centro de estudios regionales andinos Bartolomé de Las Casas, Cusco, 1990, p.2. Este libro tiene una bibliografía muy amplia sobre el tema.
4 Id., p.5.
5 Tristan PLATT, Symétries en miroir. Le concept de Yanantin chez les Macha de Bolivie, dans Annales, #5-6, septembre-décembre 1978, p.1081 (la traducción es mia).
6 Id. p.1087ss y p.1094ss
<----