Ecuador DEBATE Nº 59
 
 TEMA CENTRAL

Educación y esfera pública

El Magisterio fue uno de los primeros trabajos fuera del ámbito doméstico en el que se desenvolvieron las mujeres de sectores medios. Las maestras fueron, junto a las estafeteras de correo, las parteras, las modistas y las enfermeras, las primeras en incursionar en el mundo del trabajo y en el espacio público. Posiblemente este campo constituía uno de los medios naturales para hacerlo puesto que era una derivación del papel material. El profesorado constituyó para las mujeres una de las pocas posibilidades de obtener una profesión y fue, además, la actividad más importante en términos cuantitativos en la que se ubicaron las mujeres de sectores medios.

El recorrido por algunas acciones de mujeres que incursionaron en la educación de esos años permite plantear no solamente que algunas de ellas dieron pasos firmes en su constitución como sujetos, sino que contribuyeron a crear espacios públicos alternativos. La noción de "contrapúblicos subalternos" desarrollada por Nancy Fraser2 a partir del estudio de Habermas sobre esfera pública, me ha sugerido la idea de estos espacios paralelos a los espacios públicos dominantes, donde los miembros de los grupos subordinados inventan y hacen circular contradiscursos, lo que a su vez les permite formular interpretaciones -opuestas a las dominantes- de sus identidades, intereses y necesidades.

En este sentido, las acciones de las maestras ilustradas de comienzos de siglo constituyen un ejemplo de la creación de un "público alternativo femenino", en el que las mujeres plantearon sus problemas, sus aspiraciones y las pusieron a discusión y a debate público a través de la prensa y la literatura.

Las Maestras Ilustradas y las Revistas Feministas

El ambiente propicio creado por la Revolución Liberal en cuanto a la necesidad de la educación de las mujeres y su inserción en la vida social y productiva del país, permitió que un grupo de escritoras inicie la publicación de revistas en las cuales ellas defendieron el principio de igualdad, planteando la necesidad de que tuvieran mejores condiciones. También fueron un vehículo de relación solidaria y de unidad entre mujeres y de estímulo para su participación. Dice Handelsman a propósito de estas revistas "además de servir como un foro para los intereses de las mujeres, también trataron de animar a las ecuatorianas que aspiraban a ser escritoras a expresar sus puntos de vista y a demostrar su talento literario"3. También, como plantea Florencia Campana, ayudaron a forjar un nuevo "sujeto feminista"4

Para este análisis tomaré como referencia tres revistas publicadas en Quito: "La Mujer" (1905), Flora (1917) y Alas (1934). Aún cuando en la primera mitad del siglo XX existen otras revistas en Quito "Arlequín" (1928), me he centrado en las tres anteriormente citadas, por cuanto tienen la peculiaridad de tratar sobre la situación de las mujeres y ser creadas por maestras que pertenecían a sectores medios.

La primera revista y quizás una de las más interesantes es "La Mujer", fundada en Quito en 1905 por Zoila Ugarte de Landívar, cuyo pensamiento nutre la producción femenina y la labor del Magisterio hasta los años 50. Desde una perspectiva abiertamente feminista Zoila Ugarte expresó sus ideas, cuestionando el espacio doméstico como el único lugar que el sistema patriarcal asignaba a las mujeres y haciendo una clara autodefensa de los derechos femeninos. Dice a propósito del feminismo: "El feminismo no es una doctrina caprichosa y sin objeto, es la voz de la mujer oprimida, que reclama aquello que le pertenece, y que si no hoy, mañana o cualquier día lo conseguirá, siendo por tanto inútil ponerle trabas.

Ella apeló a la igualdad: "las mujeres como los hombres poseemos un alma consciente, un cerebro pensador, fantasía creadora más o menos brillante"5

El argumento en el que se basa esta idea estuvo dado, en primer lugar, por el acceso al saber y la posibilidad de ejercerlo. Zoila Ugarte quiere que las mujeres sean colocadas en un puesto de igualdad por el perfeccionamiento de sus facultades y como liberal utiliza la imagen de la luz para defender este derecho:

"La luz embellece los cuerpos, la imaginación cubre de galas cuanto toca, la luz sigue su camino sin detenerse nunca, ¿a dónde llegará el espíritu investigador del hombre? La civilización es la luz, la ignorancia es la noche; sigamos la estela luminosa que nos abre el camino y huyamos de la noche que es la muerte del almaLuz para la mujer, madre del hombre, institutriz del niños, guía de la humanidad"6

Las articulistas de "La Mujer" pusieron en debate la situación de las mujeres de esa época y propusieron medios para alcanzar soluciones. Su visión y la atmósfera que percibían era asfixiante "la mujer en nuestro medio es estimada solo como un adorno o un capricho, sino es vilipendiada y rebajada por su disculpable ignorancia y la que tiene un modo de ser superior es una víctima que agoniza entre las ansias de elevarse y la fatal impotencia a que la suerte o el egoísmo la tiene condenada" dice Isabel Donoso de Espinel, otra escritora de la Revista. Precisamente, ella ve en la educación un remedio para este mal: "con la verdadera y útil educación de la mujer, desaparecería este egoísmo y la sociedad se acostumbraría a respetarla, encontrando en ella la base de su bienestar" 7

Ellas exigieron también incursionar más allá del espacio doméstico, plantearon el derecho al trabajo: "como todas las mujeres no tienen quien las mantenga, ni todas quieren ser mantenidas por quien no sea su padre, su hermano o su marido, es incuestionable que a pesar de todas sus preocupaciones, ha de buscar su independencia y los medios para sostenerla. La mujer tiene derecho a que se le de trabajo puesto que necesita vivir y no se vive, ni se adquieren comodidades sin trabajar"8. Para ellas el trabajo no sólo constituía un medio de subsistencia sino un ejercicio ciudadano de contribución al país: "creemos que sus atenciones no deben limitarse únicamente al estrecho círculo de la familia, dotada como está de inteligencia y exquisita sensibilidad que le hacen apta para contribuir con eficacia al mejoramiento social"9

Para reclamar estos derechos se valieron de varios argumentos, en una clara negociación con la mentalidad de esa época. En algunos escritos aceptaron su papel tradicional y pusieron énfasis en la valoración del papel maternal. "cuando la mujer realza más su grandeza es cuando desempeña el noble, el augusto papel de madre". Pero usaron esta idea para plantear la necesidad de la educación y del trabajo como un "deber y derecho" político:


2 Fraser, Nancy, "Repensando de nuevo la esfera pública" en Iustitia Interrupta, Reflexiones críticas desde la posición "postsocialista". Universidad de los Andes, Colombia, 1997.
3 Handelsman, Michael. Amazonas y Artistas. Un estudio de la prosa de la mujer ecuatoriana. Tomo I. Casa de la Cultura Ecuatoriana, Guayaquil, 1978.
4 Campana, Florencia. Las revistas escritas por mujeres: espacios donde se procesó el sujeto feminista, 1905-1937. Tesis de Maestría Area de Letras, Universidad Andina Simón Bolívar, 1996.
5 Idem.
6 Idem, "Fiat Lux, Revista La Mujer No. 1, Quito, 1905.
7 Donoso de Espinel, Isabel, "Anhelos", Revista La Mujer no. 1, Quito, 1905.
8 Ugarte de Landívar, Zoila, "Aspiraciones", Revista La Mujer No, 4, Quito, 1905.
9 "Notas Editoriales," Revista La Mujer No. 1, Quito, l905.

 
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