Ecuador DEBATE Nº 60
 
 COYUNTURA

de la pirámide social global incrementó las migraciones al tiempo que los Estados receptores han ido cerrando puertas o poniendo más restricciones tanto a la inmigración como a los refugiados(2).

Hacia el fin del siglo, por otra parte, los actores y miembros gubernamentales y no gubernamentales del sistema internacional estaba asociados en decenas de entidades y redes, como el G-8, Naciones Unidas, organizaciones estatales regionales, cuerpos de las ONU (UNICEF; ACNUR, entre otros), en los campos de la seguridad, el medio ambiente, el bienestar humano y la economía. Globalización es, por lo tanto, también sinónimo de interdependencia. Esto implica que cada una de las entidades son espacios de pugnas de poder, de alianzas y de tomas de decisiones. La gobernabilidad del sistema internacional se puede construir desde las relaciones de fuerza en estos terrenos(3).

El golpe de Septiembre 2001

En el principio del siglo XXI la situación internacional presentaba a EEUU como la potencia mundial más poderosa; Europa en expansión, con los grandes saltos de integrar a los vecinos del Este y contar con la moneda común; China en ascenso; Japón con graves problemas económicos, que le obligaron a concentrarse en la zona de Asia-Pacífico y frenar su expansión global; Brasil, México, Suráfrica e India estableciéndose como grandes potencias regionales. A la vez, la crisis del Estado, o de la falta del mismo, produjo guerras, violaciones masivas de los Derechos Humanos y crisis humanitarias muy graves en Ruanda, los Balcanes, Chechenia y la República Democrática de Congo, entre otros países y regiones.

Los grandes debates del sistema internacional en el 2001 estaban situados en los siguientes campos:

a) la regulación del comercio mundial. Los Estados más poderosos querían usar a la Organización del Comercio Mundial (OMC) para profundizar en su sistema de libertad de movimiento para sus inversiones y sus bienes, con restricciones para las personas de las personas y los bienes de los países más pobres.
b) El control de la ciencia y la tecnología. El derecho sobre las patentes y la explotación de bienes naturales, y la pugna entre la libertad de mercado y las necesidades sanitarias de algunas sociedades, especialmente en la cuestión del acceso a medicamentos contra el SIDA y otras epidemias.
c) Los Derechos Humanos como marco moral de funcionamiento general. La promoción de los Derechos Humanos renació con motivo del final de la Guerra Fría. Al no haber más manipulaciones entre los dos bloques enfrentados (lo que no evitó que se siguiesen usando estos Derechos como armas arrojadizas), la discusión sobre estos Derechos fundamentales estuvo centrada en su universalidad o si el sistema internacional tendría diferentes formas de concebir los Derechos Humanos de acuerdo a las particularidades culturales de algunas sociedades.
d) La tensión entre la justicia universal y la soberanía nacional en cuestiones de Derechos Humanos. El caso sobre el general Augusto Pinochet y la creación de la Corte Penal Internacional sobre crímenes de genocidio provocaron un amplio debate, y una activa práctica política desde finales de los años 90. El caso Pinochet implicó a los sistemas judiciales de España, Gran Bretaña y Chile, y sentó el precedente que determinados acuerdos que se firman internacionalmente pueden llevar a juicio a violadores de los Derechos Humanos más allá de sus fronteras. Pese a sus huecos, la Corte Penal significó un avance en esta dirección. Los juicios ad hoc sobre los crímenes en Ruanda y la ex Yugoslavia sentaron, así mismo, importantes precedentes.
e) El intervencionismo humanitario como respuesta a las crisis. A partir de los años 90 gobiernos y organizaciones multilaterales comenzaron a asumir el intervencionismo humanitario que, desde dos décadas atrás, lo había relanzado las organizaciones como Médicos sin Fronteras. El mandato de independencia, neutralidad e imparcialidad del Comité Internacional de la Cruz Roja, que comienza en el siglo XIX, tiene nueva fuerza a partir del debate sobre un humanitarismo no neutral en los años 70, y se prolonga en las tendencias entre llevar a cabo acciones a favor de las víctimas cuando se quiere o cuando se puede. En el primer caso el principio moral es el que rige; en el segundo es el principio de la Realpolitik. A principios del siglo XXI, y luego de diversas experiencias en los 90, la teoría del humanitarismo alcanzó el concepto de responsabilidad, como obligación jurídica y moral de los Estados democráticos y del sistema de Naciones Unidas. Pero ese concepto siguió chocando con los intereses de los Estados más fuertes, que se ocuparon de unas víctimas pero ignoraron otras, como ocurrió entre Kosovo y Chechenia en 1999. La acción (de las ONG) y el intervencionismo para proteger a víctimas reflotaron el debate sobre el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y su aplicación en conflictos internos como la República Democrática de Congo o Colombia.
f) La prevención de los conflictos armados. Las crisis en Estados frágiles provocaron rupturas en sociedades debilitadas, tuvieron un serio impacto internacional al generar más refugiados, y se convirtieron en nudos en los que se traficaban armas, personas y bienes. El debilitamiento del Estado dio lugar a economías ilegales de bienes altamente codiciados como los diamantes, la droga y derivados del petróleo. Desde diversos ámbitos -entre otros el de la Unión Europea- se planteó la necesidad de contar con políticas de prevención de los conflictos armados. Esas políticas podían ser de corto, medio o largo plazo; servir como alertas tempranas o poner en marcha planes de cooperación al desarrollo.
g) El fortalecimiento del régimen de la no proliferación de las armas de destrucción masiva. Los diversos tratados sobre armas nucleares, químicas y biológicas estaban en discusión, con posiciones diversas entre EEUU que trataba de debilitar los sistema de control, algunos países del Tercer Mundo exigiendo el desarme de los países más poderosos primero, China y Rusia jugando cartas para conservar sus arsenales al tiempo que abogaban por el control a la baja, y diferentes posiciones desde Europa.
h) El compromiso internacional con el medio ambiente. Las conferencias internacionales organizadas por la ONU sirvieron, junto con las movilizaciones y acciones ecologistas, para alertar y promover acuerdos que, como los Acuerdos de Kyoto, debían ser ratificados. La UE se convirtió en el espacio multilateral más avanzado en materia de legislación medioambiental, aunque no en su cumplimiento. A partir del medio ambiente se desarrolló la idea de bienes comunes, espacios físicos o de conocimiento (como la ciencia) que son para beneficio de todos y que no pueden ser objeto de usufructo particular.
i) La relación pobreza y desarrollo. También en este caso, el papel de la ONU promoviendo acuerdos internacionales para erradicar la pobreza se encontraba en un punto crítico. Una serie de conferencias que iba a celebrarse -Monterrey, Johanesburgo- y otras iniciativas estaban orientadas a comprometer a los Estados más ricos en inversiones y planes para combatir la pobreza y sus manifestaciones. Africa subsahariana fue el espacio sobre el que se centró la mayor atención para estos proyectos, que surgieron también dentro del continente. Este marco de debate se concentró en el papel de la cooperación internacional al desarrollo, tanto la oficial como la no gubernamental, que empezó a tener una mayor atención, en algunos casos crítica. La cuestión de la pobreza se vinculó, además, progresivamente con la seguridad y la


(2) Ver, entre otras obras, Paul Kennedy, Dirk Messner and Franz Nuscheler, Global trends & global governance, Pluto Press, Londres, 2002; José M. Tortosa, El juego global, Icaria, Barcelona, 2002; y el número especial "El poder de las multinacionales" en revista Alternativa sur, vol. 1, nº2, 2002.
(3) Kennedy, Messner and Nuscheler, ob.cit., capítulo 6; y David Held & Anthony McGrew, Globalization/Anti-globalization, Polity Press, Cambridge, 2002.

 
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