Ecuador DEBATE Nº 60
 
 TEMA CENTRAL

- El radicalismo de las movilizaciones sociales del País Vasco durante la década de los ochenta, radicalismo que estaba influenciado por la violencia de ETA y que generó un contexto de serias dificultades de implementación en ciertas políticas públicas. Ello incrementó el discurso mitificador de la "Negociación" como solución a todos los males, bloqueos y conflictos; y esa mitificación favoreció los designios de ETA(5) .

- Desde otra perspectiva podría considerarse que el GAL(6) , como respuesta proveniente del sistema político, favoreció las pretensiones de ETA, no en cuanto le acercó a un escenario negociador, sino en cuanto incrementó o al menos reafirmó su legitimidad al aparecer como víctima de la ilegítima violencia proveniente del Estado. La violencia ilegítima del Estado, hizo más "comprensible " más justificable, la violencia de ETA. Legitimación que a su vez intensifica sus apoyos sociales y sobre todo debilita la del discurso deslegitimador de sus acciones.

2 . O los supuestos en los que las acciones de ETA y la respuesta o movimiento que se produce en (o desde) el sistema político, que a su vez, moviéndose en este caso en sentido inverso, genera un contexto desfavorable para las pretensiones de ETA.

En este supuesto los ejemplos son abundantes, y hacen referencia tanto al crecimiento en gobernabilidad, legitimidad o apoyo electoral de las Instituciones, o actores políticos, a los que ETA precisamente combate. Es decir, los actores más combatidos por ETA logran un mayor protagonismo en las relaciones centrales del sistema.

Así, por ejemplo, pretendiendo ETA crear un contexto cultural y político antiespañol, sus acciones han contribuido, sin embargo a incrementar el crecimiento electoral del Partido Popular, partido defensor de la identidad española y de la persistencia de la unidad del marco constitucional español.

El ejemplo es adecuado para mostrar la autonomía de la violencia respecto a su instrumentalidad (cuestión que luego desarrollaremos ). Pero también debe considerarse que esta autonomía puede permitir lecturas distintas de la que acabamos de hacer. Así se puede considerar que desde la perspectiva antisistémica de ETA, a ésta le resulta indiferente el crecimiento electoral del PP. ETA, en cuanto se afirma como depositaria de la Verdad Revelada (la Verdad de la verdadera felicidad nacional vasca) desprecia los procesos electorales. Pero también se podrá considerar un tercer escenario. ETA cree que un ascenso del PP y una mayor responsabilidad en tareas del Gobierno Vasco, generaría una tensión, una conflictividad mayor en el País Vasco, tensión que a su vez generaría mas ingobernabilidad con lo que nuevamente podría abrirse un contexto favorable a la negociación.

Conexiones indirectas de segundo orden conectadas con la persistencia de las acciones de ETA

Este supuesto se corresponde, en muchos casos, con un habitual discurso sobre el conflicto. Efectivamente se dice que "todo" lo que pasa en el País Vasco esta relacionado, con la violencia de ETA(7) . No cabe duda de que muy relevantes conflictos políticos sociales y culturales, tienen su origen en la violencia de ETA. Sin embargo lo que no resulta nada evidente es que tales conflictos favorezcan los designios de ETA o, por el contrario, le reduzcan posibilidades de lograr sus objetivos. Veámos un ejemplo.

El proceso electoral abierto en febrero del 2001 estaba conectado con la violencia de ETA. La relación era indiscutible, pero no lo eran tanto sus consecuencias respecto a ETA , quien, en parte, puso en marcha la cadena causal. Así, si afirmásemos que han favorecido a ETA los serios problemas de gobernabilidad que ha tenido el Gobierno Vasco durante el año 2000, determinantes a su vez de las elecciones, deberíamos concretar, definir, esos favores ¿Ha adquirido ETA más legitimidad? ¿Han adquirido más legitimidad sus apoyos civiles? ¿Ha conseguido que otras fuerzas políticas tomasen decisiones de iniciar operativamente procesos dirigidos a establecer marcos jurídico / políticos cercanos a los pretendidos por ETA.? ¿ ha conseguido que se abran espacios de diálogo sobre su (la de ETA) agenda política?

En principio la respuesta debe ser negativa. La violencia ETA no solo no ha conseguido acercar esos escenarios favorables sino que probablemente los ha alejado. Sin embargo quizás ese conjunto de reacciones, más amplias y también más difusas, sí han podido provocar que ETA persista, que ETA no abandone sus acciones violentas, en cuanto ese conjunto de reacciones, otorgan a ETA -consciente o inconscientemente- un cierto protagonismo. Volveremos sobre este punto.

Como decíamos en la introducción éste es un estudio de impacto en el que se dan por supuestos, por conocidos, los hechos básicos de partida; quien es ETA, que es lo que ha hecho, que hace, que pretende y con que apoyos cuenta(8) . Por tanto nuestro relato, limitado en el tiempo, solo resaltara aquellos aspectos ligados a los pretendidos o reales impactos políticos causados por su violencia.

Hemos priorizado el relato de los últimos años por razones de espacio y porque nos parecen más adecuados para explicitar todo el conjunto de reacciones, directas e indirectas, favorables o desfavorables, que para ETA han supuesto sus impactos en el sistema. Este es el esquema a seguir.

1. Primero y al hilo del relato de los acontecimientos, estableceremos una primera valoración sobre los mismos desatacando en ellos conexiones directas entre violencia y respuesta política.
2. En una segunda valoración (usando también algunos acontecimientos de épocas pasadas) trataremos de establecer algunas regularidades en estos procesos de causa/efecto; regularidades o leyes que ­avanzamos- nos señalan que algunas reacciones políticas aparentemente favorables a las exigencias de ETA indirectamente no lo son,
3. Luego observaremos como sí pueden existir algunas conexiones entre la persistencia de ETA y otros reacciones y contextos políticos,
4. Y finalmente haremos algunas precisiones sobre las conexiones existentes en el espacio ideológico/cultural, donde sí se precian mas confluencias y algunas de ellas favorables a ETA.

UNA PRIMERA VALORACION DE LOS ACONTECIMIENTOS

A. La tregua y el Pacto de Lizarra. Una primera conexión directa desfavorable

El 16 de Septiembre de 1998 ETA establece un tregua unilateral, incondicionada y sin plazo de finalización. La tregua es precedida por El Pacto/Declaración de Lizarra del 12 de Septiembre.

- A primera vista (y sin considerar ahora el Acuerdo del Lizarra) parece que el resultado final es negativo para ETA. Le aleja de sus pretensiones. El cese indefinido de la violencia genera en ETA el efecto de una creciente e irrecuperable profundización deslegitimadora. Una sociedad que vive en paz durante un tiempo prolongado rompe su anterior rutina de acostumbrada resignación frente a la


(5) El conflicto, y sobre todo su finalización, de la Autovía de Leizarán simboliza bien esta dinámica . Ver Barcena, Ibarra y Zubiaga 1995.
(5) El GAL fue un grupo de mercenarios financiados por Autoridades políticas del Gobierno Español que durante los años ochenta atentaron contra militantes de ETA asesinando a mas de 20 personas.
(6) Quizás no sea tan exagerada la expresión. Mediáticamente hablando el País Vasco existe casi solo como un territorio definido por la violencia y por el conflicto político derivado de la misma.
(7) La bibliografía sobre ETA es hoy en día muy abundante aunque los estudios sobre la última, y crucial etapa, que se abre a partir de la tregua de 1998 son solo parciales y todavía escasos. La relación que sigue es una selección en la que se incluyen obras críticas y muy críticas respecto a ETA; y también algunas escritas desde muy cerca de ETA.
(8) En todo caso, hay que señalar que la bibliografía seleccionada no lo es porque trate especialmente la cuestión de los impactos, sino por su genérico relato sobre la historia y actualidad de ETA. Aulestia 1993; Alcedo1997; AAVV 1999; Benegas 2000; Beriain y F. Urbieta 1999; Bruni 1987; Díaz Medrano1995; Domínguez Iribarren 1998; Egaña y Giacopucci 1992; Elorza 2000;Gomez Uranga et al 1999; Giacopucci 1992; Ibarra (op.cit); Letamendia 1994, 1999; Llera 1994, 1999; Martín Beristain y Páez Rovira 2000; Mata 1995; Moran 1997; Núñez 1994; Onaindia 2000; Villanueva 2000; Zallo1998, 2001; Zubero 2000; Unzueta1997. No se citan dos obras clásicas sobre ETA ( la de Jauregui de 1981 y la de Garmendia de 1979/1980 ) en cuanto que lo fundamental de las mismas está contenido en la obra colectiva de Elorza (2000)

 
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