Ecuador DEBATE Nº 60
 
 DEBATE ANALISIS

Individuo, comunidad y derechos humanos: El Caso Boliviano
H.C.F. Mansilla

Lejos de ser nociones antagónicas, la ética universal y los derechos humanos, por un lado, y un moderado particularismo, por otro, se complementan; de facto la moral universal es la garantía de la pervivencia de los particularismos.

El legado indígena

Pese a una fuerte tendencia actual, impulsada por intelectuales izquierdistas e indianistas(1) , que considera la cultura aborigen en tierras bolivianas como un dechado de virtudes democráticas(2) , se puede afirmar que la herencia indígena ha sido y es proclive al autoritarismo en general, al consenso compulsivo y al verticalismo en las relaciones cotidianas y, al mismo tiempo, poco favorable al espíritu indagatorio, a las innovaciones fuera del campo técnico y al respeto de las minorías y los disidentes dentro de sus propias comunidades. Esta constelación histórico-social no generó una concepción de derechos humanos, como la conocemos hoy en día(3) , sino una sólida idea de colectividad, a la cual las personas están sometidas a priori, sin gozar de derechos pre-sociales y pre-estatales que puedan, en su caso, ofrecer protección contra decisiones y abusos de la sociedad y del Estado. No era (y no es aún) una civilización donde prevalezca el derecho al disenso y donde el individuo posea una dignidad ontológica superior frente al Estado y a los entes colectivos. La supervivencia y la consolidación de la comunidad era y probablemente aún es la ley suprema de la sociedad indígena. El individuo está en función de la sociedad, y no ésta al servicio de la persona. La vida de personas específicas no tiene el valor supremo y normativo que se le atribuye en la cultura occidental, y por ello ciertas vulneraciones a los derechos humanos no son sentidas como asuntos de primera importancia. Algo semejante ocurre con accidentes que cobran víctimas mortales o con enfermedades evitables: estos aspectos son percibidos como fenómenos de la naturaleza, ante los cuales sólo cabe la resignación.

Todo esto no quiere disminuir los logros de las culturas aborígenes ni negar la existencia de derechos sociales, comunitarios y económicos(4) , y menos aún contraponerlos a los individuales, sino señalar el carácter aún preponderante del colectivismo axiológico del mundo indígena boliviano. (El pensamiento político-jurídico actual considera al individuo como portador de relaciones sociales y, por consiguiente, de derechos, pero se abre también a la opción de que sistemas sociales y estructuras colectivas puedan ser percibidas como sujetos de derechos igualmente importantes, lo que parece acrecentarse en el campo de la información y la comunicación)(5) .

La hipótesis interpretativa de este ensayo está basada en los testimonios que dejaron los primeros cronistas españoles y los observadores posteriores del mundo indígena y, al mismo tiempo, en los resabios histórico-culturales que han quedado "justamente como elementos identificatorios" en las comunidades campesino-indígenas de hoy. No hay duda alguna, por otra parte, de que esta visión merece ser relativizada, pues los sectores sociales bolivianos fuertemente influidos por las culturas aborígenes se hallan inmersos en un proceso acelerado de cambio y de modernización. Se percibe una tendencia creciente a adoptar los rasgos individualistas y consumistas de la moderna cultura occidental. Es probable que la actual cultura cívica de las comunidades campesinas se halle inmersa en un proceso de democratización, pero es verosímil que esto último haya sido inducido por factores exógenos, como el contacto diario con el mundo moderno y la influencia de la escuela y de los medios masivos de comunicación.

Aún hoy las culturas originarias conservan a menudo los rasgos autoritarios consuetudinarios en la vida cotidiana, familiar e íntima. Practican el machismo en diversas variantes, incluida la discriminación de las mujeres en los nuevos órganos de las municipalidades rurales elegidos democráticamente(6) . Estos fenómenos de lo cotidiano no concitan el interés de los ideólogos izquierdistas e indigenistas, quienes más bien fomentan una autovisión de los aborígenes basada en un panorama idealizado y falso del pasado: las culturas precolombinas habrían sido profundamente democráticas, no habrían conocido relaciones de explotación y subordinación y no habrían tenido una división del trabajo social. En este contexto no es de asombrarse que pensadores y sociólogos de tendencias marxistas e indianistas no pierdan una palabra sobre los resabios autoritarios y muchas otras prácticas irracionales en las comunidades campesinas


(1) Sobre la diferencia entre indigenismo e indianismo cf. Jean-Pierre Lavaud, De l'indigénisme à l'indianisme: le cas de la Bolivie, en: PROBLEMES D'AMERIQUE LATINE (París), Nº 7, octubre/diciembre de 1992, pp. 63-82
(2) Cf. uno de los testimonios más conocidos de esta tendencia: Silvia Rivera Cusicanqui, Democracia liberal y democracia de ayllu, en: Carlos F. Toranzo Roca (comp.), El difícil camino hacia la democracia, La Paz: ILDIS 1990, pp. 9-51.- Cf. una crítica de estas teorías del colonialismo interno: Marcelo Varnoux Garay, Identidades culturales y democracia en Bolivia. Apuntes para una reflexión crítica, en: ANALISIS POLITICO (La Paz), año I, Nº 1, enero/junio de 1997, pp. 28-35
(3) Cf. algunas obras básicas y altamente instructivas del debate actual: Norberto Bobbio, Presente y porvenir de los derechos humanos, en: ANUARIO DE LOS DERECHOS HUMANOS (Madrid), Nº 2, enero de 1982, p. 9 sqq.; Gregorio Peces-Barba, Derechos fundamentales, Madrid: Universidad Complutense de Madrid 1986; Carlos Santiago Nino, Etica y derechos humanos, Buenos Aires: Ariel 1989; Javier Muguerza et al., El fundamento de los derechos humanos, Madrid: Debate 1989; Jack Donnely, Universal Human Rights in Theory and Practice, Ithaca: Cornell U.P. 1989; Gregorio Robles, Los derechos fundamentales y la ética en la sociedad actual, Madrid: Civitas 1992; Antonio Cassese, Los derechos humanos en el mundo contemporáneo, Barcelona: Ariel 1993; Antonio Marlasca López, Fundamentación filosófica de los derechos humanos, en: REVISTA DE FILOSOFIA DE LA UNIVERSIDAD DE COSTA RICA (San José), vol. XXXVI, Nº 90, diciembre de 1998, pp. 561-578; Rolf Lamprecht, Vom Untertan zum Bürger. Die Erfolgsgeschichte der Grundrechte (De súbdito a ciudadano. La historia del éxito de los derechos fundamentales), Baden-Baden: Nomos 1999; Francisco Rubio Llorente, Derechos fundamentales, derechos constitucionales y derechos humanos, en: POLITEIA (Caracas), Nº 26, enero/junio de 2001, pp. 109-138
(4) Cf. Nicolás López Calera, ¿Hay derechos colectivos? Individualidad y socialidad en la teoría de los derechos, Barcelona: Ariel 2000; Miguel Carbonel / Juan A. Cruz Parcero / Rodolfo Vázquez, Derechos sociales y derechos de las minorías, México: UNAM 2000; Luciano Oliveira, Los derechos humanos como síntesis de la igualdad y la libertad, en: NUEVA SOCIEDAD (Caracas), Nº 123, enero/febrero de 1993, pp. 124-135
(5) Sobre el aporte de Will Klymlicka y Charles Taylor a esta concepción cf. María Elósegui, Ein Votum für den Interkulturalismus gegen den Multikulturalismus (Un voto a favor del interculturalismo y en contra del multiculturalismo), en: ARCHIV FÜR RECHTS- UND SOZIALPHILOSOPHIE (Stuttgart), vol. 87 (2001), Nº 2, pp. 168-193
(6) Los titulares de estas noticias son elocuentes: Directores rurales prefieren futbolistas y maestras bonitas, en: PRESENCIA (La Paz) del 23 de marzo de 2001, p. 9A; Marlene Berríos, Abusos y atropellos de concejales y alcaldes. Concejalas pagan caro el derecho a participar, en: PULSO (La Paz) del 12 de enero de 2001, año 2, Nº 77, p. 20

 
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