MIERCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2002

 
 
 
 Contenido

Presentación
 
I Los primeros habitantes
 
II Las Sociedades indígenas
 
III Conquista Española
 
IV El apogeo del orden colonial
 
V La consolidación de la sociedad criolla
 
VI La Independencia
 
VII La Fundación de la República
 
VIII De la República Católica a la Revolución
 
IX La Revolución Liberal
 
X La Revolución Juliana
 
XI La Historia Contemporánea
 
XII Historia del espacio y
el territorio
 
XIII Vertientes históricas
 
XIV Documentos históricos
 
XV Propuesta de Programa para la enseñanza de Historia

 

La Historia Contemporánea

 
1963 - 1966
Junta Militar
De izquierda a derecha
Marcos Gándara Enríquez, Ramón Castro Jijón, Luis Cabrera Sevilla y Guillermo Freile Posso.
Foto: Taller Visual
Hubo recursos para atender múltiples necesidades a través de obras de infraestructura, electrificación, carreteras, transporte y comunicaciones, en la prospección minera y la exploración de nuevos yacimientos, así como en programas y servicios de salud, hospitales, educación y en diversidad de proyectos y acciones de desarrollo. La acción estatal también puso ser revestida con tintes populistas, mediante el control de precios, los subsidios de todo orden, las mejoras salariales, las exoneraciones o facilidades tributarias, en medio de una inflación creciente. El impulso económico condujo a un crecimiento promedio del 10% anual en el PIB. Pero el reformismo nacionalista de los militares no pudo evitar una mayor concentración de la riqueza entre las antiguas y nuevas oligarquías, cuya situación contrastó, cada vez más, con la de los sectores populares
 
Pero el "petrolerismo" duró poco. En 1975 comenzaron las dificultades en el mercado internacional debido a que los precios del crudo cayeron. A los primeros síntomas de desajuste económico se unieron las reacciones sociales y políticas, acumuladas desde la instauración de la dictadura, porque el gobierno de Rodríguez Lara, habiendo mantenido un amplio respaldo en razón de su nacionalismo en materia petrolera, frustró aspiraciones de cambio social, proscribió la vida política y convirtió la proclamada "siembra del petróleo" en quimera. Además, en 1975, importadores y comerciantes se sintieron afectados con la modificación de listas y aranceles. Todo ello y las brechas cada vez más profundas de un sector militar con el 'personalismo" de Rodríguez, crearon las condiciones para una sublevación encabezada por el general Raúl González Alvear (1 ­ IX ­ 75) que, aunque fracasada, será determinante para que, en enero del siguiente año, las Fuerzas Armadas decidieran la salida de Rodríguez Lara, sustituido por un triunvirato.
 
El Consejo Supremo de Gobierno (1976 ­ 79) que sucedió a Rodríguez, estuvo presidido por Alberto Poveda Burbano (Marina) y Luis Leoro Franco (Aviación). La nueva dictadura abandonó la filosofía Nacionalista y Revolucionaria anterior, y, aunque mantuvo el papel promotor del Estado y la centralización de la política petrolera, abrió puertas al capital extranjero, flexibilizó las políticas económicas con criterios liberales y, ante la disminución de ingresos petroleros, inició un agresivo proceso de endurecimiento externo, cuya acumulación pesara posteriormente, al iniciarse la etapa de los gobiernos constitucionales, en la década de los 80.
 
La pérdida del dinamismo económico fue la tónica del segundo quinquenio de la década de los 70. Y, en ese marco, se reactivó la reacción social general, incluso porque el triunvirato asumió una franca actitud autoritaria y represiva, que condujo a hechos como la matanza de zafreros del ingenio AZTRA y el asesinato del político opositor Abdón Calderón Muñoz, fundador del Frente Radical Alfarista (FRA), en el que directamente estuvo implicado el Ministro de Gobierno de la época.
 
Los síntomas del cambio
Las transformaciones sociales, que todavía resultaron lentas e incipientes en la década de los 60, se aceleraron y profundizaron durante los años 70. Como nunca antes, creció tanto el sector monopolista como el de pequeños y medianos negocios. A su vez, las clases trabajadoras se ampliaron y, sobre todo, desarrollaron una conciencia reivindicativa que pronto se expresó en la lucha obrera y campesina. Ya en la época del Triunvirato Militar la búsqueda de unidad clasista paulatinamente acercó a la CEDOC (Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas), la CTE (Confederación de Trabajadores del Ecuador) y la CEOSL (Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres), las grandes centrales de trabajadores, que arribaron a plataformas y acciones reinvindicativas comunes. Después constituirán el Frente Unitario de Trabajadores ­ FUT ­ (1981), cuyas movilizaciones, huelgas nacionales y programas obrero ­ campesinos, fueron determinantes en las luchas populares hasta bien entrada la década de los 80. Igualmente importante resultó el desarrollo de las clases medias y de su creciente demanda y protagonismo políticos.
 
En dos décadas cambió el esquema partidista del país. Al inicio de los 60 se contaba con los círculos de los partidos Liberal y Conservador, el populismo de CFP, el Velasquismo, los partidos Socialista y Comunista, y grupos menores como ARNE y el Social ­ Cristianismo Poncista. Sobrevendrían, entonces, importantes cambios en la historia mundial y latinoamericana, así como renovadas influencias ideológicas, que incidieron en el surgimiento de nuevos partidos. Tanto la Revolución Cubana, como el conflicto chino ­ soviético repercutieron en el fraccionamiento de la izquierda marxista. También se fraccionaron los partidos tradicionales. Entre otras agrupaciones de significación surgieron la Democracia ­ Cristiana ecuatoriana y la Izquierda Democrática, influida por los principios socialdemócratas. Varias organizaciones se sustentaron en los personalismos caudillistas adquirieron orientación populista o fraccionaron aún más a los viejos partidos, de manera que, a inicios de los 70, existan una treintena de organizaciones. Sin embargo, el nuevo esquema partidista del Ecuador quedó constituido al concluir las dictaduras petroleras, cuando la primera Ley de Partidos reguló su institucionalidad. Para 1978 ­ 79 existan cerca de 20 partidos legalmente reconocidos, cuya vorágine caracterizar la política ecuatoriana desde el inicio de los años 80.
 
Crecimiento del sector privado durante el auge petrolero
 
Los bancos privados
Más de la mitad de los bandos privados que operan actualmente en el país fueron creador en la década del70. Su crecimiento es realmente espectacular y se explica por las enormes utilidades que recibieron. De una utilidad global de 293 millones de sucres en 1970, llegó a 1.345 en 1979 y, según informa la Superintendencia de Bancos, a 1.991 millones en 1983. Si tomamos como base el año de 1970, las utilidades globales de la banca privada representan más del 460% para el año 1979.
El ser tan buen negocio hizo que no sólo aumentara el número de bancos sino que además se multiplicara considerablemente su capital. Mientras en 1972 era apenas de 913 millones de sucres, en 1980 éste ascendía a 6.647, para llegar en 1983 a 10.679 millones.
 
Si comparamos el capital de los bancos (propio de los accionistas) y las utilidades constatamos la magnitud del negocio de los banqueros. Destacamos que sólo en el año de 1977 la utilidad fue del 42% en relación a la inversión.
Todo este crecimiento y obtención de grandes utilidades se lo hizo con fondos estatales y del público ().
 
Las compañías financieras
Menos conocida que la actividad de los bancos es de las compañías financieras privadas, doce en total.
Aunque su autorización legal se remonta a 1963, recién en 1966 se dictó la reglamentación para el funcionamiento de la primera compañía de carácter privado constituida en el país, COFIEC.
Aunque entre 1969 y 1979 la relación entre las ganancias y el capital invertido es inferior al de la actividad bancaria, el ritmo de crecimiento de las utilidades es superior en las compañías financieras. Si igualmente tomamos como base el año 1970 = 100, para 1979 las ganancias eran de 671%.
 
Fueron los propios bancos los interesados en el crecimiento de este tipo de compañías, que tenían menos limitaciones legales para su funcionamiento. Según el economista José Moncada, () el crédito de las financieras "creció 30.6 veces en el período analizado (1970 ­ 1979). Mientras el producto interno bruto nominal sólo creció en 6.7 veces y el crédito otorgado por los bancos en 5.5 veces" . A excepción de COFIEC todo el resto de compañías fueron constituidas en la década de los ochenta.
Al igual que la banca privada su rápido crecimiento obedeció al gran apoyo estatal que recibió.
 
TOMADO DE EDUARDO PAREDES A., LA OLIGARQUIA Y LA CRISIS, QUITO
CEDIS, 1985, PP 28 ­ 30
 

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