MIERCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2002

 
 
 
 Contenido

Presentación
 
I Los primeros habitantes
 
II Las Sociedades indígenas
 
III Conquista Española
 
IV El apogeo del orden colonial
 
V La consolidación de la sociedad criolla
 
VI La Independencia
 
VII La Fundación de la República
 
VIII De la República Católica a la Revolución
 
IX La Revolución Liberal
 
X La Revolución Juliana
 
XI La Historia Contemporánea
 
XII Historia del espacio y
el territorio
 
XIII Vertientes históricas
 
XIV Documentos históricos
 
XV Propuesta de Programa para la enseñanza de Historia

 

Historia del espacio y el territorio en el Ecuador

 
GRAFICO
Complejo Habitacional
Y Ceremonial del Sitio Sangay, ejemplo de organización espacial de una aldea durante el período formativo.
La organización cacical no implicó la existencia de un territorio demarcado con fronteras fijas, pues cuando no se convertía en área de influencia, era inestable y sujeto a frecuentes cambios, puesto que más importante eran las relaciones de parentesco y pertenencia étnica que la existencia de una base territorial delimitada.
 
La organización económica de los cacicazgos supuso, en primer término, un buen manejo y conocimiento del medio ambiente, de manera que pudieron desarrollar en un sistema de "agricultura multicíclica en diversos pisos altitudinales contiguos", lo que significó el máximo aprovechamiento del entorno natural y el uso óptimo de la fuerza de trabajo.
 
Esta forma de utilización del espacio fue mucho más clara entre los cacicazgos que tenían sus centros poblados en la Sierra, de tal manera que como lo explica Deler, utilizaron pisos desde los 3.000 m. de altura, hasta alrededor de los 2.000 m. en los valles interandinos o en las cejas de montaña. En el callejón interandino se han distinguido dos pisos principales: el del maíz, entre 2.400 m. y 3.200 m. de altura, y el de la papa, por encima de dicho límite.
 
Para la costa, estaría la franja costera, con influencia marina; y la región interior y los valles de comunicación altos y secos como el Chota, por ejemplo, y las laderas húmedas o de "ceja de montaña".
 
Estos señoríos habría organizado su espacio, entonces, en función del autoabastecimiento y del tipo de intercambio efectuado con productos cultivados en los diversos pisos ecológicos, los de proximidad (porque la ida y vuelta entre la comunidad y el piso se hacía en una o dos jornadas); de distancia mediana o interregional, y de larga distancia, de varios centenares a miles de kilómetros.
A los dos primeros se los ha calificado como de tipo "vertical", es decir, entornos a pisos ecológicos de diversas altitudes para obtener una complementariedad productiva, que permitía aplicar a su vez los principios de reciprocidad y redistribución (véase fascículo 2). Para el caso ecuatoriano, el calificativo utilizado por Salomon para explicar este sistema de apropiación espacial ha sido el de "microverticalidad" en contraposición al de la macroverticalidad o "archipiélago vertical" incaico del actual Perú, utilizado por Murra.
 
Esta definición la ha hecho Salomon en consideración a que en la Cordillera Norandina o Andes Equinocciales (actual Ecuador) las distancias entre los diversos pisos ecológicos es menor, tanto en desplazamiento como en altura. El sistema de asentamiento de los señoríos funcionaban a manera de "constelación", es decir, sin un núcleo central jerárquico al que se vincularan otros de manera radical (como es el caso del archipiélago vertical de los Andes Centrales), sino más bien como una malla, en la que se establecía múltiples relaciones.
 
Así, los habitantes de las tierras altas conseguían, mediante este sistema, los productos que necesitaban y que no tenían: sal, algodón, ají y coca. Por ejemplo, los otavalos intercambiaban su producción propia con el algodón y la sal de la parte mediana del valle del río Mira. Los habitantes de Quito mantenían contacto tradicional con los yumbos de las pendientes occidentales. Con ellos intercambiaban sus excedentes de maíz y tubérculos por algodón y ají.
 
En la Costa, por su lado, los huancavilcas y los manteños, quienes desarrollaron una especial tecnología con la llamada concha "spondylus" o "mullo", para la elaboración de la chaquira, practicaron un comercio a larga distancia apoyados en una importante tecnología de navegación marítima. Todo esto en un tiempo y con una distancia muchísimo menor de lo que sucedía entre los habitantes del Cuzco y del resto de los señoríos peruanos situados en los Andes centrales o en la costa.
 
Los Incas y su organización espacial
Gracias a una manera muy especial de entender el mundo a un modo particular de adaptarse a un espacio geográfico para servirse de él, los ayllus antiguos y las familias incas lograron controlar una vasta región denominada Tahuantinsuyo (4.500 Km. De largo y 500 Km. De ancho, desde el sur de Colombia hasta Chile).
 
El esfuerzo espacial integrador lo iniciaron los incas a partir de la segunda mitad del siglo XV, cuando lograron dominar una serie de poblaciones con aproximadamente 10 millones de habitantes, de ascendencia étnica diversa, es decir, con rasgos raciales y culturales diferentes. Los Incas supieron recoger las experiencias seculares de los pueblos dominados y las perfeccionaron, estableciendo una sistema socioeconómico basado también en el aprovechamiento de los diversos pisos ecológicos, con lo cual alcanzaron un alto nivel de complementariedad productiva, convirtiéndose en la principal estrategia de organización del espacio.
 
La organización de este espacio se complementó con la construcción del Camino Real o "Qápaq Ñan", que permitía la comunicación entre extensos territorios; la repartición de poblaciones a través de un sistema próximo al decimal; la creación de asentamientos jerarquizados denominados "tambos" y "cuasi ­ Cuzcos", y una organización del poder militar muy eficiente, para actuar y controlar el espacio político ­ económico, mediante los "mitmaj o mitmajkunas", migrantes forzosos, conducidos de una región a otra, con quienes el Estado inca aseguraba los territorios conquistados, además de que también eran empleados con otros fines.
 
La concepción del territorio por parte de los Incas fue muy particular, ya que se asentó en tres aspectos fundamentales: el primero, el agrícola, concentrando fuerza de trabajo en unidades de espacio (ayllus); el segundo, el manejo de grandes extensiones de territorio en donde pensaba más su aprovechamiento que su extensión. De allí el llamado "archipiélago", como un sistema que incluía a su vez las características de: vertical, porque el control de los pisos ecológicos se hacía en función de la altitud para aprovechar la complementariedad de recursos; de horizontal, para que funcione la reciprocidad y redistribución, y de estructural, porque la sociedad se dividía en decenas de grupos étnicos que se diferenciaban por sus ritos, creencias y lenguas.
 
Un tercer aspecto era el de noción de frontera, muy diferente a como la entendemos actualmente. Se trataba más bien de "zonas de transición" (Vargas) entre diferentes tradiciones culturales, en donde se producían contiendas o fusiones.
 
Asimismo, esa transición estaba determinada por la ausencia de límites o linderos, de forma tal que era posible entender la complejidad de las relaciones intraétnicas e interétnicas, tanto de dominio como de equivalencia. En otras palabras, y como lo dice el historiador Marco Palacios, "es transición por excelencia por ser un proceso fluido de formación, transformación y cristalización de estructuras agrarias, de empuje lento o acelerado hacia la coherencia socioeconómica y espacial del grupo que la habita".
 

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La Hora 2003 - Quito - Ecuador