MIERCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2002

 
 
 
 Contenido

Presentación
 
I Los primeros habitantes
 
II Las Sociedades indígenas
 
III Conquista Española
 
IV El apogeo del orden colonial
 
V La consolidación de la sociedad criolla
 
VI La Independencia
 
VII La Fundación de la República
 
VIII De la República Católica a la Revolución
 
IX La Revolución Liberal
 
X La Revolución Juliana
 
XI La Historia Contemporánea
 
XII Historia del espacio y
el territorio
 
XIII Vertientes históricas
 
XIV Documentos históricos
 
XV Propuesta de Programa para la enseñanza de Historia

 

Vertientes Históricas de la Nación Ecuatoriana

 
FIGURILLA
Cultura Valdivia
Figurilla tipo "Venus"
Vertientes históricas de la Nación Ecuatoriana
 
Enrique Ayala Mora*
La cuestión nacional
Estamos acostumbrados a pensar que el Ecuador es un Estado-Nación constituido. La idea de que existe en el país una comunidad históricamente asentada sobre el mestizaje o sobre la experiencia, una "cultura nacional" única y uniforme y una experiencia común de "ser ecuatorianos" no se pone en tela de duda. La vida de nuestro pueblo, empero, ha ido cuestionando ese lugar común.
 
Por ello es importante para el propio desarrollo de la identidad presente y futura de nuestro país someter a análisis de cuestión nacional, revisar sus elementos y complejidades. Este esfuerzo crítico debe hacerse, entre otras perspectivas, desde la dimensión histórica. Este artículo, quiere aportar en esa línea. Y quiere hacerlo ofreciendo una perspectiva global, aún admitiendo los riesgos y limitaciones que tiene el desarrollar tan compleja cuestión en unos pocos párrafos.
 
Para tratar de esbozar una historia de la conciencia nacional, o de la nación ecuatoriana como tal, este trabajo parte del estudio de la crisis de disolución colonial entre fines del Siglo XVIII y la Independencia, para luego estudiar la Epoca Republicana dividida en tres grandes períodos caracterizados por la vigencia de diversas formulaciones prevalecientes del proyecto nacional.
 
Hay muchas formas de abordar la cuestión nacional, aún cuando se la ve solamente desde la perspectiva histórica. Al elegir un camino para enfrentar el tema, los ejes del análisis planteado en este trabajo son aquellos elementos tradicionalmente considerados como constitutivos de una nación: territorio, elemento humano, dimensión regional, comunidad cultural, vida económica, conciencia de identidad. No se podrá agotarlos, desde luego, pero se intentará mostrarlos en su tránsito histórico en sus interrelacionados en el tiempo.
 
Punto de partida
Las raíces de la identidad de la actual sociedad ecuatoriana se pierdan en el origen de nuestra historia. Arrancan con la ocupación humana del Norte Andino y el desarrollo de grandes culturas aborígenes que desembocó en la integración en el Tahuantinsuyo. La crisis de ese gran imperio, la invasión y conquista hispánica con toda su carga de violencia y atropello, dejaron una marca indeleble en la vida de los pueblos indios y originaron una nueva realidad, marcada por el hecho colonial y el mestizaje. Pero la nación como una comunidad humana con conciencia de su identidad no existió siempre. Tuvo un inicio histórico al fin de la colonia, y se ha desarrollado de manera conflictiva a lo largo de varios períodos hasta el presente.
 
Al cabo de dos siglos de coloniaje en que se fraguó una nueva sociedad, en las últimas décadas del Siglo XVIII, cuando la Real Audiencia de Quito había sufrido una aguda crisis que trajo consecuencias recesivas y un reacomodo de las relaciones sociales y regionales, se dieron los primeros atisbos de búsqueda expresa de una identidad americana frente a la metrópoli ibérica. Pero Vicente Maldonado trazó un mapa de la Real Audiencia, buscando un perfil territorial. El P. Juan de Velasco escribió su Historia del Reino de Quito que sustentaba su identidad como país. Eugenio Espejo, médico y periodista, puso las bases de un desarrollo cultural y político que desembocó en la demanda de autonomía.
 
Los criollos descendientes de los colonizadores españoles que habían logrado creciente poder social y económico a base del control de la tierra, afirmaban la identidad de Quito disputando a los españoles peninsulares y a los representantes de la Corona la dirección política. Sus iniciales reclamos de autonomía se fueron radicalizando ante la resistencia realista de la transacción, hasta que devinieron en guerra abierta por la independencia, que culminó con la ruptura definitiva con la Metrópoli.
 
El surgimiento de la identidad quiteña no fue un hecho aislado. Se dio la manera concomitante con otras ciudades y regiones del Imperio Hispánico en América. Dentro de los límites jurisdiccionales de la propia Audiencia de Quito, en espacios como Guayaquil, Cuenca y Loja se desarrollaron también identidades locales y regionales, cuyo papel sería decisivo en la historia futura.
 
Luego de los pronunciamientos autonomistas locales y la derrota de las "patrias bobas", en toda América surgió un gran movimiento de integración. El gran desafío de la guerra independiente no pudo ser enfrentado localmente. Fue un gran esfuerzo continental que trabajo consigo la colaboración de líderes y ejércitos provenientes de todas las latitudes. Dos grandes operaciones militares que vinieron desde Venezuela y el Río de la Plata liberaron Sudamérica y confluyeron en Ayacucho.
 
En este ambiente de colaboración armada y de movilidad de personas, recursos e ideas para enfrentar al coloniaje, se fue robusteciendo una conciencia americana, un sentido de pertencia a una gran patria que luego se llamaría América Latina. Simón Bolívar fue la más destacada figura, aunque no la única, de este movimiento. La independencia trajo consigo una identidad colectiva que se proyecto al futuro con avances y retrocesos, con afirmaciones y negaciones.
 
En medio del conflicto bélico por la independencia se constituyó la República de Colombia, formada por Venezuela, Nueva Granada y Quito. La visión y la energía de Simón Bolívar alentaron el esfuerzo integrador de ese proyecto político, que no pudo subsistir más allá de una década, hasta que con su disolución se formaron varios estados independientes, entre ellos el Ecuador. Al inicio triunfaron las fuerzas del a dispersión y de la afirmación local. Pero el sentido de una comunidad hispanoamericana no desapareció. Aunque no pudo concretarse la soñada unidad, la figura del Libertador fue creciendo como referente del proyecto republicano y de la voluntad integrada de nuestros países. Junto a las identidades nacionales pervivió, a veces oculta, una identidad latinoamericana.
 
 
Doctor en Historia, Rector de la Universidad Andina Simón Bolívar
 

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