MIERCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2002

 
 
 
 Contenido

Presentación
 
I Los primeros habitantes
 
II Las Sociedades indígenas
 
III Conquista Española
 
IV El apogeo del orden colonial
 
V La consolidación de la sociedad criolla
 
VI La Independencia
 
VII La Fundación de la República
 
VIII De la República Católica a la Revolución
 
IX La Revolución Liberal
 
X La Revolución Juliana
 
XI La Historia Contemporánea
 
XII Historia del espacio y
el territorio
 
XIII Vertientes históricas
 
XIV Documentos históricos
 
XV Propuesta de Programa para la enseñanza de Historia

 

 Los primeros habitantes del Ecuador

 
PUNTA DE FLECHA
Tipo Clovis
Tomada de Arte Ecuatoriano
Tomo I Salvat Editores Ecuatoriana, Madrid, 1985
Cazadores Especializados
El habitante primigenio de la sierra ecuatoriana era, sin duda, un cazador especializado. Conocía perfectamente el comportamiento de sus presas (cómo se desplazaban, a qué hora y por qué lugares) y sabía acercarse, sigilosamente, para capturarlas. Bonifaz ha publicado un interesante estudio sobre las técnicas que pudo haber utilizado el habitante temprano en la caza de algunas especies del ecosistema andino, y no me detendré a considerarlas.
 
Baste señalar que sus lanzas con puntas de piedra debieron constituir formidables armas para la caza de grandes animales, a los que probablemente se acercaban protegidos por las sombras de la tarde o por un obstáculo, o camuflados con pieles, avanzando en dirección opuesta a la del viento, a fin de nos ser percibidos por la presa. En el caso de algunos animales, o en ciertas circunstancias, habría recurrido a trampas disimuladas en el follaje o al despeñamiento, si sabían dirigir bien la huida del animal. La actividad cinegética, a menudo habría requerido la participación de varios individuos, generalmente hombres; pero en el caso de algunas especies como el conejo, mujeres y niños pudieron involucrarse en el acorralamiento de los animales.
 
En este punto parece necesario hacer una breve consideración sobre un tema que no ha sido abordado en el estudio del poblamiento del Ecuador: la participación del perro en la cacería, cuya presencia está confirmada en la cueva de Chobshi. Cada día se está acumulando más evidencia de que antes que ningún otro animal, el perro fue domesticado para ayudar al ser humano en el aprovisionamiento de carne.
 
En el ecosistema andino la situación no parece ser diferente. Presenciar una cacería de conejos en el páramo, con ayuda de perros, es un espectáculo que puede ser fácilmente, extrapolado al pasado. Dos hombres con varios canes hubieran cobrado, sin mayor esfuerzo, unas cincuenta piezas por día, lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de una banda. Igualmente efectivos habrían sido los perros para cazar venados o acosar animales de talla mayor.
 
Lamentablemente no disponemos de evidencia arqueológica al respecto, lo que en todo caso no impide postular la utilización del perro, que en ciertos contextos cinegéticos (p.e. caza de conejos) pudo no solo ser recomendable sino hasta imprescindible.
 
La vivienda
La necesidad de protegerse en la intemperie es un postulado básico de la especie humana. Según las circunstancias, los paleoindios han optado por varios tipos de vivienda, desde el abrigo natural hasta la casa construida. Por ciento, la evidencia dejada por los habitantes tempranos es mínima. La región del Ilaló carece de refugios naturales, con la excepción de cuatro cuevas ubicadas en el flujo de basalto que pasa cerca del pueblo de Palugo y que, al parecer, no fueron habitadas.
 
Por consiguiente hay que postular, para la mayoría de los sitios del Ilaló, incluyendo el Inga, la construcción de refugios de madera o chozas cubiertas con ramas o con paja de cerro (Stipa ichu). Los campamentos bases debieron estar ubicados en el bosque montano, no sólo por la mayor protección que provee la vegetación sino también por la disponibilidad casi inmediata de recursos alimenticios alrededor de los mismos.
 
En el páramo se encuentran, a menudo, abrigos rocosos que fueron habitados, pero más de una vez el cazador habría recurrido a refugios de madera en campo abierto que, incidentalmente, se construyen en pocas horas. Los cazadores de Chobshi encontraron en el bosque montano una de las pocas cuevas de la zona, razón por la que la ocuparon continuamente. Los sitios de Cubilán, en cambio, se hallan en campo abierto y es seguro que tenían alguna estructura de madera, acaso muy precaria, dado que no han dejado evidencia en el suelo.
 
La tecnología: Utillaje lítico
La supervivencia de los cazadores dependía de los artefactos que fabricaban y estos, a su vez, de la calidad de la materia prima disponible. Era tan importante que, si no se encontraba en afloramientos locales, se realizaban viajes periódicos para aprovisionarse directamente, o se recurría a largas cadenas de intercambio para traerla de canteras lejanas. Desde este punto de vista, parece que una de las razones que llevaron al habitante temprano a ocupar la zona del Ilaló fue la disponibilidad casi inmediata de materia prima.
 
Dos enormes flujos de basalto provenientes de la cordillera Oriental se hallan ubicados en el centro mismo del valle del Ilaló. El basalto fue utilizado en la manufactura de artefactos grandes, requeridos para trabajos duros, probablemente de extracción de maderas. Sin embargo, en el contexto de los utillajes líticos del Ilaló, es claro que la obsidiana jugaba un papel más importante por la facilitad que brinda par la talla de instrumentos. Pequeños depósitos secundarios de este material se encuentran en el valle, enterrados en la cangahua o al fondo de las quebradas. Pero los afloramientos primarios yacen en las cumbres de la cordillera Oriental, a un día o dos de camino a pie desde la base del Ilaló.
 
A raíz de las excavaciones de El Inga, se generalizó entre los estudiosos la opinión de que la obsidiana trabajada del Ilaló provenía del volcán Antisana. Una larga campaña de exploración de los páramos de la cordillera Oriental nos permitió comprobar, en primer lugar, que la obsidiana del Antisana es generalmente de mala calidad, llena de impurezas y no apta para la manufactura de artefactos; y, en segundo lugar, que los afloramientos más importantes se encuentran un poco más al norte y en situación de acceso relativamente fácil desde el valle del Ilaló.
 
Los principales afloramientos, de sur a norte, son Quiscatola, Yanaurco Chico y Mullumica, en donde se puede apreciar toda la gana de texturas y colores que se observan en los artefactos del Ilaló.
Efectivamente, análisis de florescencia de rayos X y de activación neutrónica indican que los artefactos de la zona del Ilalò fueron manufacturados con materia prima proveniente de estos afloramientos.
 
Por otro lado, hay indicios de que los artefactos de obsidiana de la cueva de Chobshi (que no pasan de la decena) proviene de los afloramientos de Yanaurco Chico y Quiscatola, lo que sugeriría que las relaciones de intercambio a larga distancia son tan antiguas como el poblamiento del país.
 
Parece que los cazadores de Chobshi se desplazaban menos en busca de materia prima. Diversos cherts y rocas metamórficas se encuentran frecuentemente en las cercanías de la cueva,
particularmente en la quebrada de Puente Seco y en el río Santa Bárbara. Su aprovisionamiento debió ser simple, limitándose el cazador a recogerlas de las orillas o del interior de los cursos de agua.
 
Los sitios de Cubilán guardan, en cuanto a la búsqueda de materia prima, la misma relación que los talleres de Quiscatola y Mullumica en el norte el país. Es decir, se trata de puestos de avanzada de los cazadores del bosque montano, que ascendían al páramo para explotar sus materiales preferidos y realizar caza de altura. Temme señala que toda la zona de Cubilán abunda en rocas silíceas, particularmente pedernal. Los afloramientos consisten en pequeñas vetas o depósitos secundarios, donde fragmentos grandes y nódulos pueden ser fácilmente recogidos y transportados a zonas más bajas.
 

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