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Los
primeros habitantes del Ecuador |


- PUNTA DE FLECHA
- Tipo Clovis
- Tomada de
Arte Ecuatoriano
- Tomo I Salvat Editores Ecuatoriana,
Madrid, 1985
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- Cazadores Especializados
- El habitante primigenio de
la sierra ecuatoriana era, sin duda, un cazador especializado.
Conocía perfectamente el comportamiento de sus presas
(cómo se desplazaban, a qué hora y por qué
lugares) y sabía acercarse, sigilosamente, para capturarlas.
Bonifaz ha publicado un interesante estudio sobre las técnicas
que pudo haber utilizado el habitante temprano en la caza de
algunas especies del ecosistema andino, y no me detendré
a considerarlas.
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- Baste señalar que sus
lanzas con puntas de piedra debieron constituir formidables armas
para la caza de grandes animales, a los que probablemente se
acercaban protegidos por las sombras de la tarde o por un obstáculo,
o camuflados con pieles, avanzando en dirección opuesta
a la del viento, a fin de nos ser percibidos por la presa. En
el caso de algunos animales, o en ciertas circunstancias, habría
recurrido a trampas disimuladas en el follaje o al despeñamiento,
si sabían dirigir bien la huida del animal. La actividad
cinegética, a menudo habría requerido la participación
de varios individuos, generalmente hombres; pero en el caso de
algunas especies como el conejo, mujeres y niños pudieron
involucrarse en el acorralamiento de los animales.
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- En este punto parece necesario
hacer una breve consideración sobre un tema que no ha
sido abordado en el estudio del poblamiento del Ecuador: la participación
del perro en la cacería, cuya presencia está confirmada
en la cueva de Chobshi. Cada día se está acumulando
más evidencia de que antes que ningún otro animal,
el perro fue domesticado para ayudar al ser humano en el aprovisionamiento
de carne.
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- En el ecosistema andino la
situación no parece ser diferente. Presenciar una cacería
de conejos en el páramo, con ayuda de perros, es un espectáculo
que puede ser fácilmente, extrapolado al pasado. Dos hombres
con varios canes hubieran cobrado, sin mayor esfuerzo, unas cincuenta
piezas por día, lo suficiente para satisfacer las necesidades
inmediatas de una banda. Igualmente efectivos habrían
sido los perros para cazar venados o acosar animales de talla
mayor.
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- Lamentablemente no disponemos
de evidencia arqueológica al respecto, lo que en todo
caso no impide postular la utilización del perro, que
en ciertos contextos cinegéticos (p.e. caza de conejos)
pudo no solo ser recomendable sino hasta imprescindible.
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- La vivienda
- La necesidad de protegerse
en la intemperie es un postulado básico de la especie
humana. Según las circunstancias, los paleoindios han
optado por varios tipos de vivienda, desde el abrigo natural
hasta la casa construida. Por ciento, la evidencia dejada por
los habitantes tempranos es mínima. La región del
Ilaló carece de refugios naturales, con la excepción
de cuatro cuevas ubicadas en el flujo de basalto que pasa cerca
del pueblo de Palugo y que, al parecer, no fueron habitadas.
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- Por consiguiente hay que postular,
para la mayoría de los sitios del Ilaló, incluyendo
el Inga, la construcción de refugios de madera o chozas
cubiertas con ramas o con paja de cerro (Stipa ichu). Los campamentos
bases debieron estar ubicados en el bosque montano, no sólo
por la mayor protección que provee la vegetación
sino también por la disponibilidad casi inmediata de recursos
alimenticios alrededor de los mismos.
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- En el páramo se encuentran,
a menudo, abrigos rocosos que fueron habitados, pero más
de una vez el cazador habría recurrido a refugios de madera
en campo abierto que, incidentalmente, se construyen en pocas
horas. Los cazadores de Chobshi encontraron en el bosque montano
una de las pocas cuevas de la zona, razón por la que la
ocuparon continuamente. Los sitios de Cubilán, en cambio,
se hallan en campo abierto y es seguro que tenían alguna
estructura de madera, acaso muy precaria, dado que no han dejado
evidencia en el suelo.
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- La tecnología: Utillaje
lítico
- La supervivencia de los cazadores
dependía de los artefactos que fabricaban y estos, a su
vez, de la calidad de la materia prima disponible. Era tan importante
que, si no se encontraba en afloramientos locales, se realizaban
viajes periódicos para aprovisionarse directamente, o
se recurría a largas cadenas de intercambio para traerla
de canteras lejanas. Desde este punto de vista, parece que una
de las razones que llevaron al habitante temprano a ocupar la
zona del Ilaló fue la disponibilidad casi inmediata de
materia prima.
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- Dos enormes flujos de basalto
provenientes de la cordillera Oriental se hallan ubicados en
el centro mismo del valle del Ilaló. El basalto fue utilizado
en la manufactura de artefactos grandes, requeridos para trabajos
duros, probablemente de extracción de maderas. Sin embargo,
en el contexto de los utillajes líticos del Ilaló,
es claro que la obsidiana jugaba un papel más importante
por la facilitad que brinda par la talla de instrumentos. Pequeños
depósitos secundarios de este material se encuentran en
el valle, enterrados en la cangahua o al fondo de las quebradas.
Pero los afloramientos primarios yacen en las cumbres de la cordillera
Oriental, a un día o dos de camino a pie desde la base
del Ilaló.
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- A raíz de las excavaciones
de El Inga, se generalizó entre los estudiosos la opinión
de que la obsidiana trabajada del Ilaló provenía
del volcán Antisana. Una larga campaña de exploración
de los páramos de la cordillera Oriental nos permitió
comprobar, en primer lugar, que la obsidiana del Antisana es
generalmente de mala calidad, llena de impurezas y no apta para
la manufactura de artefactos; y, en segundo lugar, que los afloramientos
más importantes se encuentran un poco más al norte
y en situación de acceso relativamente fácil desde
el valle del Ilaló.
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- Los principales afloramientos,
de sur a norte, son Quiscatola, Yanaurco Chico y Mullumica, en
donde se puede apreciar toda la gana de texturas y colores que
se observan en los artefactos del Ilaló.
- Efectivamente, análisis
de florescencia de rayos X y de activación neutrónica
indican que los artefactos de la zona del Ilalò fueron
manufacturados con materia prima proveniente de estos afloramientos.
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- Por otro lado, hay indicios
de que los artefactos de obsidiana de la cueva de Chobshi (que
no pasan de la decena) proviene de los afloramientos de Yanaurco
Chico y Quiscatola, lo que sugeriría que las relaciones
de intercambio a larga distancia son tan antiguas como el poblamiento
del país.
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- Parece que los cazadores de
Chobshi se desplazaban menos en busca de materia prima. Diversos
cherts y rocas metamórficas se encuentran frecuentemente
en las cercanías de la cueva,
- particularmente en la quebrada
de Puente Seco y en el río Santa Bárbara. Su aprovisionamiento
debió ser simple, limitándose el cazador a recogerlas
de las orillas o del interior de los cursos de agua.
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- Los sitios de Cubilán
guardan, en cuanto a la búsqueda de materia prima, la
misma relación que los talleres de Quiscatola y Mullumica
en el norte el país. Es decir, se trata de puestos de
avanzada de los cazadores del bosque montano, que ascendían
al páramo para explotar sus materiales preferidos y realizar
caza de altura. Temme señala que toda la zona de Cubilán
abunda en rocas silíceas, particularmente pedernal. Los
afloramientos consisten en pequeñas vetas o depósitos
secundarios, donde fragmentos grandes y nódulos pueden
ser fácilmente recogidos y transportados a zonas más
bajas.
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