MIERCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2002

 
 
 
 Contenido

Presentación
 
I Los primeros habitantes
 
II Las Sociedades indígenas
 
III Conquista Española
 
IV El apogeo del orden colonial
 
V La consolidación de la sociedad criolla
 
VI La Independencia
 
VII La Fundación de la República
 
VIII De la República Católica a la Revolución
 
IX La Revolución Liberal
 
X La Revolución Juliana
 
XI La Historia Contemporánea
 
XII Historia del espacio y
el territorio
 
XIII Vertientes históricas
 
XIV Documentos históricos
 
XV Propuesta de Programa para la enseñanza de Historia

 

 El apogeo del Orden Colonial

 
HACIENDA
Pintura mural
del Convento del Carmen en Cuenca. Fotografía tomada de Enrique Ayala, Ed., Nueva historia del Ecuador,
Vol. 3, Corporación Editora Nacional/Grijalbo, 1989.
La manufacturas de los textiles
La elaboración de paños de lana de oveja fue la producción fundamental de los obrajes, especialmente el paño de color azul un textil muy cotizado en el virreinato peruano, por la textura y la calidad de su tejido. Aunque también se fabricaron paños de otros colores y gas, sayales, lienzos y tocuyos.
 
Entre los colores más comunes que se utilizaron para hacer los paños, encontramos verdes, aceitunas, pardos, capa de duque, mezclas de rojo y nogal; varios colores de nombres metafóricos como alas de mosca, almendrucados, hojas de olivo, florentines,
 
Para conocer, en cifras, algo acerca de los volúmenes de producción de los obrajes es este período, nos aproximaremos a los cálculos estimativos realizados por el historiador norteamericano Robson Tyrer. Este autor ha calculado que a finales del siglo XVII la producción de textiles, sólo en los obrajes de particulares de la Audiencia de Quito ascendía a 2.964 paños anuales, es decir, unas 165.894 varas.
 
En términos monetarios la producción de estos obrajes habría fluctuado entre 1'150.000 y 1'750.000 pesos, cantidad alta si se compra con la producción de los obrajes de comunicad que, contradictoriamente, para entonces no sobrepasó los 760 paños anuales, es decir, unas 42.500 varas, representando apenas el 25% de la producción generada por los obrajes particulares. Esto se debe a que la producción de los obrajes de comunidad para entonces, o sea, para finales del siglo XVII, se encontraba ya en declive.
 
Los precios de los textiles
Los precios de los textiles fueron fluctuantes. A lo largo del siglo XVII la vara de paño costo entre 24 reales en la primera década y 17 a finales del siglo. Esto dependió principalmente del comportamiento del mercado peruano (Ver Cuadro 1).
 

 CUADRO 1

 Precio de paño por vara Siglo XVII
 Año precio/vara en reales
 1610

 24
 1630

 20
 1635

 22
 1650

 17
ELABORACION: GUADALUPE SOASTI
FUENTE: ARCHIVO NACIONAL DE HISTORIA, PROTOCOLOS NOTORIALES.
 
La fuerza de trabajo
La mano de obra empleada para el trabajo en los obrajes fue eminentemente indígena. Hubo tres formas de aprovisionamiento de mano de obra: (a) los indios de entero o tributarios de las comunidades, quienes obligados a cubrir el peso de la tasa tributaria asignada a la comunidad, se debieron enrolar como fuerza de trabajo a los obrajes; (b) los indios mitayos o quintos, asignados a los obrajes particulares y a las actividades agropastoriles vinculadas; (c) los muchachos entre 12 a 17 años, asignados también para los obrajes particulares, bajo el nombre de "aprendices", mientras se familiarizaban con las diferentes fases del trabajo textil.
 
Esta fuerza de trabajo compulsiva, legalmente establecida, se complementó con otra paradójicamente denominada "voluntaria", compuesta por adolescentes entre 12 y 17 años, mujeres y hombres indígenas sobre los 50 años. Este grupo servía a los obrajes particulares cuando los indígenas de entero o tributarios no eran suficientes; por lo tanto, eran también considerados mano de obra de reserva.
 
El sector agrario
El proceso de conformación de la propiedad agraria (hacienda) en la Audiencia empezó a finales del siglo XVI y se fue consolidado a los largo del siglo XVII. En este período la estructura agraria delineó diferentes espacios productivos, debido a lo cual la hacienda fue adoptando sus rasgos característicos.
El uso de la tierra se fue definiendo paulativamente en tierras par siembra de cereales; crianza de ganado vacuno y lanar (hatos); cultivo de caña de azúcar, hortalizas, legumbres, frutales, etc.
 
Por otro lado, se definió el tipo de relaciones productivas; la mita de gañanía y el concertaje. A la mita de gañanía de podemos conceptualizar como el turno de trabajo ­asignado por el Cabildo­ que debieron cumplir los indígenas en las tierras de los españoles y criollos. Esta mita asumió una determinada denominación, según la labor que desempeñaba el indígena. En caso de trabajo en la siembra, mita de sembradura; de trabajo en pastoreo, mita de pastura; en la labor de recolección de leña o agua y otras actividades, mita de peonaje.
 
En cambio, el concertaje fue una relación productiva mediante la cual el propietario de la tierra, a través de un contrato (es decir, jurídicamente) comprometía al indígena a trabajar para él cambio de un pago preestablecido, que le servía para cubrir parte del tributo. De esta manera, el indígena se concertaba "voluntariamente" en las haciendas a trabajar de forma permanente (Borchart: 1989).
El proceso de apropiación y acumulación de tierras por los blancos peninsulares y criollos en este siglo, proporcionó un mercado de tierras bastante activo y lucrativo. La compra y venta de propiedades agropecuarias se convirtió en una actividad muy corriente en esta etapa.
 
Por tanto, se puede afirmar que en este siglo se inició la conformación de los grandes latifundios. Su constitución definitiva va a ocurrir en el siguiente, cuando las familias propietarias de tierras, luego de legalizar su tenencia, a través de llamadas "composición", optaron por unir sus propiedades por medio de los llamados "vínculos y mayorazgos".
 
Los terratenientes
Los dueños de las tierras fueron los españoles y criollos dedicados también a diferentes actividades económicas. En el siglo XVII los primigenios terratenientes fueron al mismo tiempo encomenderos, comerciantes y obrajeros. Además de los españoles y criollos encomenderos u obrajes, fueron propietarios de tierras las órdenes religiosas y burócratas o funcionarios reales de menor categoría.
Estos grupos acumularon tierras por medio de diferentes mecanismos de orden legal y social, tales como mercedes, es decir, tierras concedidas por el Cabildo o la Corona a particulares, compra y venta, herencias, donaciones, matrimonios entre propietarios de tierras y las composiciones, figura legal, mediante la cual el gobierno español legalizó la posesión de la tierra en la Audiencia, sobre todo las del callejón interandino.
 
El proceso de acumulación de tierras generando en este siglo se llevó a cabo no sólo por el valor económico que representaban, sino por el símbolo de prestigio social que significó su posesión.
Ahora bien, los repartimientos y las mercedes de tierras realizados por la Audiencia y el Cabildo fueron los mecanismos más utilizados para obtener propiedades. Posteriormente, las ventas de tierras, el parentesco y el compadrazgo constituyeron los medios más recurrentemente utilizados para ampliar la frontera agrícola.
 
Hacia finales del siglo XVII, la propiedad agraria en la Audiencia se había consolidado en torno a la producción de los bienes agropecuarios que sirvieron para cubrir las demandas de la población (Borchart: 1989).
 

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La Hora 2003 - Quito - Ecuador