MIERCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2002

 
 
 
 Contenido

Presentación
 
I Los primeros habitantes
 
II Las Sociedades indígenas
 
III Conquista Española
 
IV El apogeo del orden colonial
 
V La consolidación de la sociedad criolla
 
VI La Independencia
 
VII La Fundación de la República
 
VIII De la República Católica a la Revolución
 
IX La Revolución Liberal
 
X La Revolución Juliana
 
XI La Historia Contemporánea
 
XII Historia del espacio y
el territorio
 
XIII Vertientes históricas
 
XIV Documentos históricos
 
XV Propuesta de Programa para la enseñanza de Historia

 

 La Fundación de la República

 
PAISAJE
La ciudad de Quito
Sede del Gobierno Central
desde el establecimiento del Estado Ecuatoriano.
Obra de Rafael Salas.
La Fundación de la República (1830 ­ 1860)
 
Introducción
No es fácil hacerse una idea de cómo era el Estado del Ecuador, cuando se fundó en 1830. Su territorio estaba poco definido y la institucionalidad era débil. Pero una cosa era clara, se había producido un aumento poblacional, que continuó y aún se intensificó a o largo del siglo XIX. Habían entonces alrededor de seiscientos mil habitantes. Su distribución regional estaba cambiando. Desde fines del siglo XVIII se había producido una elevación en la población costeña respecto del total del país.
 
La distribución étnica de la población variaba regionalmente En la sierra, la gran mayoría de la población era indígena; con una minoría "blanca", mestiza y mulata y una pequeña cantidad de negros, que vivían en los valles Bajos interandinos. En la costa, en cambio, los mestizos y mulatos era más o menos la mitad de la población, seguidos por los indígenas y los "blancos". Los negros, en igual o parecido número que en la Sierra, eran proporcionalmente más. En el Oriente, salvo una cantidad mínima de colonos, la población era indígena, aunque reducida.
 
Las divisiones étnicas correspondían al complejo hecho social y cultural que fue la colonización. La gran mayoría de la población era indígena. Los "blancos" eran los criollos herederos del poder español que, aunque racialmente descendían también en buena proporción de antecesores indios, defendían celosamente sus privilegios asentados, entre otras cosas, en la idea de la superioridad europea y la "limpieza de sangre. Los «mestizos» y mulatos si bien se habían originado en una mezcla racial, se consideraban tales más bien por su posición económica. Eran pequeños productores y artesanos, fundamentalmente. Los negros, aunque no muy numerosos en el país, representaban una parte importante de la población, especialmente de la costa norte.
 
La Economía
Durante la Colonia se habían definido tres regiones o espacios económicos diferenciados: la sierra centro norte con su eje Quito; la sierra sur con su eje Cuenca, y la costa con su eje Guayaquil. Los territorios del litoral norte (actuales provincias de Esmeraldas y Manabí) estaban poco poblados y eran la periferia de Guayaquil. Los comarcas amazónicas tenían una relación virtualmente nula con la sierra. A partir de las regiones naturales se habían definido unidades regionales con caracteres económicos y sociales específicos.
 
La sierra centro ­ norte
Cubría desde la actual provincia del Carchi hasta la de Chimborazo. Era la región donde más definidamente se había consolidado la hacienda como eje de la economía. El mecanismo más común de expansión del latifundio fue el desalojo de las comunidades indígenas, o la compra de sus tierras por presión o fraude. Las enormes extensiones cultivadas en un bajísimo porcentaje fue la característica más visible del agro serrano. La hacienda era un complejo de tierras destinadas a la agricultura y al pastoreo, dentro de cuyos límites se asentaba la población trabajadora. La relación productiva prevaleciente era el concertaje. El campesino "se concertaba" (comprometía), en teoría voluntariamente, a trabajar en la hacienda a cambio de un salario, que en la practica no llegaba a pagarse, porque el "concertaje" se veía permanentemente obligado a solicitarlo por adelantado.
 
El concertaje estaba organizado por la represión y el control ideológico. Por una parte, el hacendado podía mandar a prisión al concierto que no trababa para descontar la deuda. Por otra, la Iglesia, también terrateniente, ofrecía la justificación del sistema con el adoctrinamiento y mantenía mecanismos de profundización del endeudamiento: "fiestas", "priostazgos", "derechos" de bautizo, entierro, etc., que demandaban dinero en efectivo, obtenido mediante nuevos préstamos al patrón de la hacienda.
 
El panorama económico de la sierra era complejo. La esclavitud continuó a lo largo del Siglo XIX, encontró resistencia en la propiedad comunal indígena. Aunque subordinada a la gran hacienda, la pequeña y mediana propiedad se mantuvieron.
 
En la sierra existía n artesanado, productor de manufacturas destinadas a los mercados domésticos y los países vecinos. Trabajos en cuero y textiles fueron un rubro significativo, aunque conforme avanzaba el siglo XIX, se fue acentuando una crisis de la producción artesanal. Los obrajes serranos que sobrevivieron a la crisis XVIII, se insertaron en la hacienda y continuaron funcionando, aunque cada vez con mayor competencia de los textiles extranjeros. Los terratenientes más emprendedores sustituyeron los obrajes por instalaciones modernas, que también funcionaron integrados al latifundio, compitiendo con los productos de importación. La región norcentral de la sierra estaba estrechamente conectada con Pasto y Popayán, por un intercambio que se mantuvo largo tiempo.
 

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La Hora 2003 - Quito - Ecuador