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La
Fundación de la República |


- PAISAJE
- La ciudad de Quito
- Sede del Gobierno
Central
- desde el establecimiento del
Estado Ecuatoriano.
- Obra de Rafael Salas.
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- La Fundación de
la República (1830 1860)
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- Introducción
- No es fácil hacerse
una idea de cómo era el Estado del Ecuador, cuando se
fundó en 1830. Su territorio estaba poco definido y la
institucionalidad era débil. Pero una cosa era clara,
se había producido un aumento poblacional, que continuó
y aún se intensificó a o largo del siglo XIX. Habían
entonces alrededor de seiscientos mil habitantes. Su distribución
regional estaba cambiando. Desde fines del siglo XVIII se había
producido una elevación en la población costeña
respecto del total del país.
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- La distribución étnica
de la población variaba regionalmente En la sierra, la
gran mayoría de la población era indígena;
con una minoría "blanca", mestiza y mulata y
una pequeña cantidad de negros, que vivían en los
valles Bajos interandinos. En la costa, en cambio, los mestizos
y mulatos era más o menos la mitad de la población,
seguidos por los indígenas y los "blancos".
Los negros, en igual o parecido número que en la Sierra,
eran proporcionalmente más. En el Oriente, salvo una cantidad
mínima de colonos, la población era indígena,
aunque reducida.
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- Las divisiones étnicas
correspondían al complejo hecho social y cultural que
fue la colonización. La gran mayoría de la población
era indígena. Los "blancos" eran los criollos
herederos del poder español que, aunque racialmente descendían
también en buena proporción de antecesores indios,
defendían celosamente sus privilegios asentados, entre
otras cosas, en la idea de la superioridad europea y la "limpieza
de sangre. Los «mestizos» y mulatos si bien se habían
originado en una mezcla racial, se consideraban tales más
bien por su posición económica. Eran pequeños
productores y artesanos, fundamentalmente. Los negros, aunque
no muy numerosos en el país, representaban una parte importante
de la población, especialmente de la costa norte.
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- La Economía
- Durante la Colonia se habían
definido tres regiones o espacios económicos diferenciados:
la sierra centro norte con su eje Quito; la sierra sur con su
eje Cuenca, y la costa con su eje Guayaquil. Los territorios
del litoral norte (actuales provincias de Esmeraldas y Manabí)
estaban poco poblados y eran la periferia de Guayaquil. Los comarcas
amazónicas tenían una relación virtualmente
nula con la sierra. A partir de las regiones naturales se habían
definido unidades regionales con caracteres económicos
y sociales específicos.
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- La sierra centro
norte
- Cubría desde la actual
provincia del Carchi hasta la de Chimborazo. Era la región
donde más definidamente se había consolidado la
hacienda como eje de la economía. El mecanismo más
común de expansión del latifundio fue el desalojo
de las comunidades indígenas, o la compra de sus tierras
por presión o fraude. Las enormes extensiones cultivadas
en un bajísimo porcentaje fue la característica
más visible del agro serrano. La hacienda era un complejo
de tierras destinadas a la agricultura y al pastoreo, dentro
de cuyos límites se asentaba la población trabajadora.
La relación productiva prevaleciente era el concertaje.
El campesino "se concertaba" (comprometía),
en teoría voluntariamente, a trabajar en la hacienda a
cambio de un salario, que en la practica no llegaba a pagarse,
porque el "concertaje" se veía permanentemente
obligado a solicitarlo por adelantado.
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- El concertaje estaba organizado
por la represión y el control ideológico. Por una
parte, el hacendado podía mandar a prisión al concierto
que no trababa para descontar la deuda. Por otra, la Iglesia,
también terrateniente, ofrecía la justificación
del sistema con el adoctrinamiento y mantenía mecanismos
de profundización del endeudamiento: "fiestas",
"priostazgos", "derechos" de bautizo, entierro,
etc., que demandaban dinero en efectivo, obtenido mediante nuevos
préstamos al patrón de la hacienda.
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- El panorama económico
de la sierra era complejo. La esclavitud continuó a lo
largo del Siglo XIX, encontró resistencia en la propiedad
comunal indígena. Aunque subordinada a la gran hacienda,
la pequeña y mediana propiedad se mantuvieron.
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- En la sierra existía
n artesanado, productor de manufacturas destinadas a los mercados
domésticos y los países vecinos. Trabajos en cuero
y textiles fueron un rubro significativo, aunque conforme avanzaba
el siglo XIX, se fue acentuando una crisis de la producción
artesanal. Los obrajes serranos que sobrevivieron a la crisis
XVIII, se insertaron en la hacienda y continuaron funcionando,
aunque cada vez con mayor competencia de los textiles extranjeros.
Los terratenientes más emprendedores sustituyeron los
obrajes por instalaciones modernas, que también funcionaron
integrados al latifundio, compitiendo con los productos de importación.
La región norcentral de la sierra estaba estrechamente
conectada con Pasto y Popayán, por un intercambio que
se mantuvo largo tiempo.
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