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La
Fundación de la República |


- VISTA DEL
MALECON
- De la ciudad de Guayaquil
- Fotografía
tomada de Salvat
- Editores Ecuatoriana, Historia
del Ecuador, Vol. 5, Salvat Editores Ecuatoriana, 1989.
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- La Sociedad
- La Independencia y el establecimiento
de la República del Ecuador trajeron transformaciones,
pero mantuvieron rasgos del orden colonial, entre ellos la persistencia
de la sociedad estamentaria. En la Presidencia de Quito se había
mantenido celosamente la división entre "blancos"
o "españoles", "mestizos" e "indianos".
Los primeros participantes en la dirección política
y administrativa, de los monopolios comerciales, la milicia,
el alto clero, el acceso a la educación y hasta el derecho
exclusivo de adquirir ciertas propiedades. Los mestizos, o quienes
no pudieran "probar limpieza de sangre", ocupaban un
lugar inferior en la escala social, les estaba vedado el ingreso
a ciertas funciones sociales y políticas, pero podían
ejercer las "artes" y oficios que funcionaban con una
rigurosa organización corporativa, con garantías
y privilegios. Los indios vivían sujetos a normas especiales
que consagraban su desigualdad y sometimiento, aunque, como veremos
en párrafos siguientes, también algunos derechos
específicos.
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- La independencia fue un enfrentamiento
de "blancos" o criollos contra peninsulares o "chapetones".
Los primeros ganaron, pero hicieron mínimas concesiones
a los demás estamentos sociales colonial. Desde luego
que con la Independencia se removieron barreras estamentarias,
pero, en general, las rígidas normas de la sociedad jerarquizada
a base de fortuna y diferenciación racial se mantuvieron.
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- La Vida Cotidiana
- En ningún otro aspecto
se reflejó mejor esta realidad que en la vida cotidiana.
Su eje era la familia. En todos los niveles sociales, los lazos
de parentesco eran fuertes y el matrimonio se realizaba como
un reforzamiento de estos vínculos con fuerte carácter
patrimonial. Las formalidades matrimoniales manejadas por la
iglesia eran solemnes, pero la existencia de hijos nacidos fuera
de matrimonio era frecuente y tolerada. Las uniones de hecho
cuando el varón era de estatus superior a la mujer eran
socialmente aceptadas. Los indígenas mantenían
también sus tradicionales ceremonias y costumbres maritales.
En el hogar la mujer estaba sujeta al marido. Carecía
de derechos legales para manejar la fortuna personal, pero sobre
todo en las grandes familiares su influencia en las decisiones
económicas y políticas podía ser determinante.
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- La familia era centro de formación
para el trabajo. En el barrio o la parroquia, era eje de las
fiestas, que seguían el calendario religioso y agrícola.
Los hábitos sanitarios eran prácticamente desconocidos,
con el consecuente problema de enfermedades infecciosas. Esta
era una característica que cubría todos los niveles
sociales, aunque las diferencias entre éstos se reflejaban
en una diversa y jerarquizada forma de vestir que diferenciaba
a blancos, mestizos e indios. Así como las vinculaciones
de sangre eran fuertes, también lo eran las de patronaje
y compadrazgo, establecidas en todos los niveles sociales.
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- Los Pueblos Indios
- El régimen colonial
consagró la inferioridad legal de los pueblos indios,
obligados al pago de tributo e impuestos eclesiásticos;
excluidos de puestos administrativos se mantuvieron sujetos a
la "doctrina", al margen de la educación; tuvieron
que cumplir trabajo obligatorio y otras tareas que en muchos
casos los condujeron a la servidumbre. Esta distinción
que consagraba el sometimiento, reforzada por el carácter
estamentario de la sociedad y una ideología racista que
defendía la "superioridad" hispánica,
permitía la permanencia de la organización comunal
con acceso a la tierra, la existencia de autoridades indígenas
y la defensa de ciertos derechos. Con la resistencia de los pueblos
indios y el uso de la legislación colonial, se había
generado un "espacio étnico" que mantuvo vigente
a la sociedad indígena con su identidad.
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- Con el establecimiento de
la República los pueblos indígenas mantuvieron
rasgos de su situación colonial. Pese a la expansión
latifundista se logró mantener una parte de la tierra
en manos comunales. El sistema de gobierno de los "naturales",
el cabildo, siguió funcionando y a veces los caciques
y gobernadores indígenas fueron reconocidos por el Estado
como autoridades con jurisdicción, especialmente en la
recaudación de impuestos.
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- La Posibilidad del
Imaginario
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- En el año de 1857 dos
sucesos conmovieron a la ciudad de Cuenca, en Ecuador. El primero,
ocurrido el 20 de abril, fue el ajustamiento del indio Tiburcio
Lucero, parricida condenado al cadalso. El segundo, el suicidio
de la poetisa quiteña Dolores Veintimilla de Galindo un
mes más tarde.
- El hecho fue una campanada
que resonó en toda la provincia de mi mando y especialmente
en el corazón delicado de la esposa y de la madre (Ella)
extraviada con la lectura de algunos romances perniciosos y nutrido
su espíritu con un alimento puramente novelesco, vio disiparse
sobre la tierra las ilusiones de su fantasía y se envenenó,
creyendo hallar reposo en la obscuridad del sepulcro. 1
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- ¿Que había ocurrido
y hacía que los dos sucesos tuvieran relación?
- Dolores Veintimilla había
asistido a la ejecución de Lucero y en su "Necrología"
(publicada días después) condenó valientemente
el sistema de la pena de muerte. En las frases finales de su
escrito decía: "que pronto, una generación
más civilizada y humanitaria que la actual venga a borrar
del Código de la Patricia de tus antepasados la pena de
muerte". Las reacciones en su contra no se hicieron esperar
agudizadas, por los ya enconados sentimientos que despertaba
en el medio estrecho y clerical de Cuenca la creación
de la poetisa.
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- El hecho de que una mujer
sola (su marido la había dejado) sea miembro de una sociedad
literaria y recibiera en su casa "en tertulia" a los
poetas de la ciudad y se "atreviera' a haber pública
su inconformidad ante la pena de muerte, defendida aún
por la Iglesia Católica, era imperdonable.
- En Hojas volantes anónimas
(atribuidas por algunos autores a Fray Vicente Solano) no solamente
la fustigaron por defender a Lucero "ya que el crimen debe
ser expirado ante Dios y ante los hombres", sino que calumniaron
su reputación de mujer hasta el punto que acabó
con su vida.
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- Es que el medio social de
la época poseía otros canales represivos, diversos
de los legales, pero tan efectivos como éstos, ejercidos
desde la cotidianidad, como micropoderes dirigidos a aislar,
acosar y minar las fuerzas internas de los individuos. La muerte
de Dolores Veintimilla debió provocar en la sociedad cuencana
sentimientos parecidos a los del cadalso: la de un sistema social
vindicado en su principios morales y ante el cual las manifestaciones
artísticas y públicas aparecían como transgresoras
del orden social.
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- Y si el hecho anteriormente
descrito revela, en todo su dramatismo, un suceso que por su
trascendencia fue público, en e l discurso civil y religioso,
en las descripciones de costumbres y en la vida cotidiana se
muestra la misma concepción.
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- Existe un clima moral que
determina los ámbitos dentro de los cuales se puede mover
la mujer y que se va formando a través de acciones cotidianas
llegadas a ella a través de las instituciones que la rodean.
En el siglo XIX la religión fue importante como modeladora
de costumbres: dominaba el medio familiar y educativo y controlaba
cada espacio y tiempo libres. Hacia finales del siglo y comienzos
del XX se generan nuevos referentes de vida para la mujer de
clase alta y media: la moda, el teatro, la lectura de novelas,
así como las oportunidades abiertas por la educación
laica y por los empleos públicos destinados a mujeres.
No obstante, elementos de la ideología religiosa quedarían
"impregnados" en la subjetividad femenina como un "arquetipo"
más o menos fijo de comportamiento (.).
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- 1 APL, MENSAJES E INFORMES
AL CONGRESO DE 1857, EXPOSICION DEL MINISTRO DEL INTERIOR (MIM
1857 1).
- TOMADO DE ANA MARIA GOETSCHEL,
MUJERES E IMAGINARIOS. QUITO EN LOS INICIOS DE LA MODERNIDAD,
ABYA YALA, 1999, PP. 13 14
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