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La
Revolución Liberal y la Plutocracia |


- RETRATO
- Don Eloy Alfaro
- Foto
- Taller Visual
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- El gobierno enfrentó
con éxito los primeros alzamientos, pero pronto fue arrollado
por la insurrección popular en las provincias de El Oro,
Esmeraldas y Manabí. En síntesis, la revolución
triunfó rápidamente en la costa, dada la general
aceptación que tuvo entre la ciudadanía la Jefatura
Suprema del general Eloy Alfaro y la rapidez y eficiencia con
que las fuerzas liberales vencieron o ahuyentaron a las tropas
oficiales.
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- Para entonces, la revolución
iba tomando un progresivo carácter de guerra civil entre
las fuerzas liberales y conservadoras del Ecuador. Cabe precisar
que, inicialmente, el "conservadorismo doctrinario",
liderado por Camilo Ponce Ortiz, participó activamente
en la subversión contra el gobierno "progresista"
de Cordero, al punto de que estimuló el alzamiento de
la columna "Flores" en Quito y cooperó en los
liberales en la campaña del Centro. Pero una vez alcanzado
su objetivo de lograr la renuncia de Cordero, el conservadorismo
"poncista" cambió radicalmente de actitud y
apoyó al vicepresidente Vicente Lucio Salazar. Esto y
la gestión unificadora de la derecha impulsada por la
Iglesia, lograron crear en la Sierra un frente único conservador
católico, para enfrentar el avance del liberalismo
radical que triunfará ya en la Costa.
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- Para el 15 de junio todas
las tropas gubernamentales acantonadas en el litoral se habían
dispersado, pasando al bando revolucionario o retirado hacia
las provincias interandinas. Tres días después
arribaba Alfaro a Guayaquil y asumía la Jefatura Suprema
que le habían concedido los pueblos.
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- Campaña de la Sierra
y Guerra Civil
- Alfaro inició su gobierno
bajo el lema de "Perdón y Olvido". Pero la oligarquía
clerical terrateniente de la sierra resulto irreductible
por medios pacíficos y, con apoyo de la Iglesia, se preparó
afanosamente para la guerra, haciendo colectas públicas
y reclutando tropas en las provincias serranas para la "guerra
santa" contra el liberalismo.
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- Frustrados todos sus esfuerzos
de paz, el "Viejo Luchador" pasó entonces a
prepararse para la guerra. Con una velocidad electrizante y respaldo
por un buen equipo de colaboradores, en apenas tres semanas organizó
la recluta y entrenamiento de los miles de voluntarios costeños
y serranos que acudían a sus cuarteles, movilizó
a las Guardias Nacionales para crear una fuerza de reserva, levantó
un empréstito de 200 mil sucres para financiar los gastos
de la campaña, adquirió armas, consiguió
cabalgaduras, puso a punto el sistema logístico y preparó
el plan de operaciones. Y todo esto lo hacía al mismo
tiempo que saneaba las finanzas de la provincia, daba órdenes
gubernativas para otras ciudades y pueblos, atendía reclamos
de los ciudadanos y hasta autorizaba por decreto que las mujeres
accedieran a la educación superior.
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- El 16 de julio, una vez afirmado
el poder radical en las provincias de la costa y puesto a punto
el ejército revolucionario, Alfaro inicio la campaña,
que habría de llevarle a conquistar las ciudades interandinas
y principalmente Quito, la lejana capital donde radicaban los
tres poderes del Estado.
- Su ejército era una
masa variopinta, en la que se entremezclaban hombres de las más
diversas regiones y extracciones sociales. Dividido en varios
cuerpos operativos, esa fuerza logró ascender rápidamente
la cordillera occidental por varias rutas estratégicas
y derrotar a los conservadores en algunas batallas decisivas,
que marcaron definitivamente el triunfo militar de la revolución:
San Miguel, en la Provincia de Bolívar (8 de agosto),
Ambato (15 de agosto), Gatazo en la Provincia del Chimborazo
(15 de agosto) y Girón, en la Provincia del Azuay (23
de agosto).
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- Pro la eclosión revolucionaria
no sólo venía de la costa sino que emergía
de todas las provincias del interior, donde ciudades y pueblos
seguían pronunciándose contra el gobierno conservador
de Quito y a favor de la Jefatura Suprema de Eloy Alfaro. De
ahí que todos los cuerpos del ejército radical
recibieron a lo largo de su ruta la incorporación de nuevos
voluntarios. El 4 de septiembre, luego de recibir la adhesión
entusiasta de los pueblos del centro del país, "El
Viejo Luchador" entraba finalmente en la capital, en medio
de los aplausos de la multitud.
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- EL ESTADO
MAYOR
- Del General Eloy Alfaro
- Foto
- Archivo Histórico del
Banco Central del Ecuador
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- Los Revolucionarios
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- Jorge Núñez
Sánchez
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- La revolución es
uno de los más supremos actos humanos y, por lo mismo,
está marcada y caracterizada por los hombres que la realizan.
En el "bloque histórico" de la revolución
liberal figuraron varios grupos políticos, cada uno con
destacados personajes:
- Los Caciques Costeños: Estuvo integrado por un grupo de
propietarios y líderes sociales montubios, que aportaron
recursos y organizaron a los peones de la región para
la lucha. Ellos fueron: Manuel Antonio Franco, Pedro J. Montero,
Juan Manuel Triviño y León Valles Francisco (Guayas),
Manuel Serrano y Wenceslao Ugarte (El Oro), Carlos Concha Torres
(Esmeraldas), Zenón Sabando, Dionisio Andrade y José
María García (Manabí), Plutarco Bowen y
Emiliano Figueroa (Los Ríos, etc. Igual cosa podemos decir
de ciertos caudillos liberales serranos, que con su acción
fortalecieron la lucha alfarista: Francisco Hipólito Moncayo
(Imbabura), Nicanor y Rafael Arellano (Carchi), Ulpiano Páez
(Bolívar) y Julio Román (Chimborazo), entre otros.
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- Los Revolucionarios
Emigrados. Estuvo integrado
por revolucionarios profesionales, que habían conspirado
o luchado en otros países de América Latina: Eloy
Alfaro, Medardo Alfaro, Leonidas Plaza Gutiérrez, Flavio
Alfaro y Plutarco Bowen.
- La Burguesía Liberal. Originaria de Guayaquil, estaba integrada
por tres fracciones de clase con distinta función socio
económica: el grupo de grandes propietarios latifundistas
denominado "El Gran Cacao", encabezado por las familias
Aspiazu, Seminario, Morla, Durán Ballén y Rosales;
el grupo comercial presidido por los Avilés, Robles, Carbo,
García y Estrada, y el grupo bancario, encabezado por
las familias Arosemena, Roca, Urbina Jado, Baquerizo Moreno y
Game. Desde luego, muchas de éstas y otras grandes familias
porteñas (Marcos, Noboa, Icaza, Santisteban, Huerta y
Robles) tenían intereses en dos o más sectores
económicos, por lo que resulta difícil clasificarlas
en uno u otro. Otorgó al gobierno revolucionario en empréstito
de 200 mil pesos, que sirvió para financiar los gastos
de guerra. A cambio, asumió desde el comienzo una trascendental
influencia ene l gobierno liberal, cuya política económico
financiera pasó a controlar indisputadamente, orientándola
en sentido favorable a sus intereses de clase y buscando deshacerse
del "liberalismo machetero", cuyo radicalismo temía
y cuya presencia era el único contrapeso político
que se oponía a sus desmesurados apetitos.
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- La Intelectualidad Radical. Este
grupo social, se carácter pequeño burgués,
fue el otro actor fundamental de la revolución. Carecía
de la fuerza social del grupo "machetero" y del poder
económico de la burguesía liberal, pero poseía
en cambio el poder de la cultura, indispensable a la hora de
construir un nuevo Estado, sobre las ruinas del viejo régimen.
El dio sustento ideológico a la revolución. En
general, sus miembros provenían de las "buenas familias"
de provincia y habían recibido la mejor educación
posible en su medio: Roberto Andrade, Julio Andrade, Felicísimo
López, Abelardo Moncayo, José de Lapierre, los
hermanos Augusto, Luis y Nicólas Martínez, Emilio
Arévalo, Belisario Andrade, Miguel Aristizábal,
Luciano Coral, Mariano Cueva, Manuel Benigno Cueva, José
Peralta, Modesto Chávez Franco, José Domingo Elizalde
Vera, Julio Fernández, Adolfo Páez, Aurelio Noboa,
Quintiliano Sánchez, Zoila Ugarte de Landívar,
Angel Serrano, Belisario Torres, José Eleodoro Avilés,
Miguel Valverde, Emilio María Terán. Casi todos
eran masones y andaban tras la utopía de construir un
mundo basado en la libertad, la igualdad y la fraternidad humanas.
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