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La
Revolución Liberal y la Plutocracia |


- CONSTRUCCION
- Del Ferrocarril
- Foto
- Taller Visual
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- Los restos del ejército
conservado de Quito, encabezado por Aparicio Ribadeneira, se
internaban ese mismo día en territorio colombiano, recibiendo
la protección del gobierno conservador de Bogotá
y la bienvenida de las autoridades locales. Empero, ese acto
no marcaba el fin de la guerra civil ecuatoriana sino el inicio
de su segunda fase, que había de durar varios años
más, a través de continuos alzamientos armados
de los conservadores, que incluso llegaron a retomar Cuenca el
5 de julio de 1896, siendo finalmente vencidos por el ejército
liberal.
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- La Configuración
del Estado Laico
- La toma del poder por Eloy
Alfaro fue solo el comienzo de un amplio esfuerzo de renovación
y modernización de la sociedad ecuatoriana. El programa
de la reforma liberal, esbozado en el Registro Oficial del 3
de septiembre de 1895, incluía los siguientes objetivos:
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- Regeneración de la
República. Paz en el exterior. Orden, honradez y reorganización
en régimen interno. Fomento al comercio y las industrias,
desarrollo de las artes, protección a las ciencias. Mejora
y aumento de la instrucción pública. Arreglo y
fiscalización de las finanzas del Estado. Mesura y equidad
en el reparto presupuestario. Régimen de responsabilidad
para los funcionarios públicos. Respecto a las garantías
constitucionales. Fomento de la inmigración. Respeto para
la religión nacional y consideración para las ajenas
creencias. Impulso a la agricultura. Multiplicación de
las vías de comunicación y construcción
de ferrocarriles. Perfeccionamiento de las instituciones militares.
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- Empero, la mejor definición
del programa revolucionario fue quizá el "Decálogo
Liberal" redactado por el coronel Aristizábal y publicado
en el periódico "El Pichincha" bajo el seudónimo
"Somatén", que planteaba:
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- 1.- Decreto de manos muertos.
2.- Supresión de conventos. 3.- Supresión de monasterios.
4.- Enseñanza laica y obligatoria.. 5.- Libertad de los
Indios. 6.- Abolición del Concordato. 7- Secularización
eclesiástica. 8.- Expulsión de clero extranjero.
9.- Ejército fuerte y bien remunerado. 10.- Ferrocarriles
al Pacífico.
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- En síntesis, se trataba
de una revolución de carácter laico y con fuerte
acento anticlerical, que se proponía separar radicalmente
al Estado de la Iglesia, refrenar toda intromisión clerical
en la política, nacionalizar y secularizar al clero, nacionalizar
los bienes de manos muertas y extirpar del país a las
órdenes religiosas, por considerarlas instituciones socialmente
parasitarias y económicamente acaparadoras de bienes ajenos.
Paralelamente, con la institución de la "educación
pública laica y obligatoria" se buscaba ampliar y
democratizar la acción del Estado, limitar la influencia
ideológica de la Iglesia y los sectores conservadores,
y crear una nueva conciencia ciudadana, proclive al libre pensamiento
y ala tolerancia. Adicionalmente, contando, como contaba, con
el decidido respaldo de unos pocos sacerdotes revolucionarios,
que actuaban junto al pueblo y contra los mandatos de su jerarquía,
la revolución pretendía estimular el desarrollo
de una "iglesia nacional y popular", que se levantara
como una alternativa frente a la iglesia pro-oligárquica
existente, dominada en buena medida por obispos y sacerdotes
extranjeros.
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- De otra parte, se trataba
de una revolución burguesa y nacionalista, que pretendía
integrar a las aisladas regiones ecuatorianas, fortalecer al
país para su defensa y buscar paralelamente la resolución
del secular problema territorial con el Perú, por medios
pacíficos. Sin embargo, tan ambicioso proyecto nacional
debía chocar inevitablemente con muchos intereses creador,
pues que no solo se orientaba a destruir políticamente
al régimen clerical conservador sino que, en lo
económico, se enfilaba contra el sistema terrateniente
en su conjunto, afectando por igual a los bienes de la Iglesia
y de los hacendados en general, independientemente e su filiación
política. De ahí que el proyecto revolucionario
hallara resistencias inclusive al interior de las filas progresistas,
donde en general lo apoyaban los radicales y lo resistían
los liberales de la vieja escuela, quienes querían a lo
más una tímida reforma política.
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- Esas resistencias externas
y contradicciones internas explican las limitaciones que tuvo
en la práctica la reforma liberal, vista a la luz de sus
propias aspiraciones iniciales o de las metas proclamadas por
sus sectores más radicales. Sin embargo, sus medidas de
laicización del Estado y la sociedad ecuatorianos abarcaron
una cantidad de aspectos y contribuyeron a democratizar la vida
social, hasta entonces controlada ideológicamente por
la Iglesia.
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- La Revolución
vista por sus enemigos
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- Alfaro había entrado
a Quito a la cabeza de turbas de la Costa, encausadas en algún
centenar de multitud provinciana, pero en expectativa de surgir,
se hacía liberal; rodeado de gente irresponsable, de esa
que con mañas sectarias insultan creencias religiosas;
dirigido por comerciantes quebrados, por contrabandistas impunes,
por asaltadores de Bancos, que lisonjeando a él, caudillo
espiritista masón, con el incesante grito de su
nombre ¡Viva Alfaro!, blasfemaban de Dios y profanaban
santuarios; y odiando al serrano, por su civilización
cristiana, en Oficinas de Policía, flagelaban atormentaban,
violando los fueros de la dignidad humana
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- Todos los conquistadores de
la Sierra perseguían un solo ideal, el de adquirir con
prontitud, con facilidad, de cualquier modo que fuese, riquezas
soñadas y contemplarlas luego, en manos del placer. Ningún
propietario se veía seguro, muchos pagaban contribución
personal, acusados de cualquier malquerencia. Se había
confiscado las mejores haciendas. La familia no se consideraba
amparada por ley alguna: tropas del caudillo azuzadas por aventureros,
de esos que trajinan por los puertos de mar, para vivir de audacias
y de rapiña, husmeando por calles, entraban al hogar,
y en casos, violaban a la mujer. Oficialmente averiguaban de
reservas de Banco, de depósitos judiciales, de fondos
de cofradías, de tesoros Municipales, de Colegios y Universidades;
de legados, donaciones, herencias, de cuánto constituía
el haber de la Capital de la República. Y se había
destruido imprentas; con atropello violento entrados al Palacio
Arzobispal; al golpe de marzo que pedaceaba la "Imprenta
del Clero", y a los reflejos del incendio de los archivos,
escarneciendo la dignidad del Ilustre Arzobispo Pedro Rafael
González Calisto, con gestos y algazaras burdeleros, habíanle
forzado a vivar a Alfaro.
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- Testimonio del Jefe Guerrillero
Conservador Miguel Angel González Páez, en Memorias
Históricas, Tipografía Quito, 1934, pp 2241 242
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