Concurso
de merecimientos agreden dignidad ciudadana
Por
Raúl Zambrano
Licencia Profesional 295
COLEGIO DE PERIODISTAS DE PICHINCHA
NUMEROSAS
INSTITUCIONES DEL ESTADO
pero en especial el Consejo Nacional de la Judicatura, se han
constituido en morosos con los derechos de la sociedad ecuatoriana
y de los estamentos profesionales del país, cuando observamos
los resultados del manejo de los recursos humanos a través
de los publicitados Concursos de Merecimientos y Oposición.
A estos acuden profesionales
ecuatorianos que confían en la seriedad de quienes hacen
estas convocatorias, que pronto se desvanecen al conocerse los
resultados con sus ganadores, porque no sólo que no
nombra a estos ganadores, sino que por el contrario de parte
del Consejo Nacional de la Judicatura, se prefiere mantener las
vacantes que supuestamente se pretendía llenar.
Según datos proporcionados
por el CNJ, a la fecha existen alrededor de dos centenares
de vacantes en la Función Judicial, que involucran a Jueces
de lo Civil y de lo Penal; Delegados Distritales; Secretarías
de Juzgados; Oficiales Mayores; Personal Administrativo y hasta
personal de servicio, cuya potestad de nombramiento corresponde
al Consejo Nacional de la Judicatura. Sin justificación
jurídica válida, inexplicablemente se mantiene
durante días, meses y hasta años sin llenar estas
vacantes. Es decir, poco importa los referidos Concursos de
Merecimientos y Oposición, estableciendo con aquel procedimiento
un odioso limbo de discriminaciones para los participantes, agravando
así la esencia noble de los mentados concursos.
Esto en detrimento de los participantes
que son parte de la sociedad y de los profesionales en general,
que con un legado de títulos académicos, merecimientos,
galardones, libros publicados, medallas obtenidas y un patrimonio
de solvencia moral y honestidad, alcanzados a costa de arduos
sacrificios personales y de familia; al final, se sienten ofendidos
por la actitud del Consejo Nacional de la Judicatura, que no
ubica con oportunidad y justicia en estas funciones públicas
a los mejores ecuatorianos.
De persistir esta acción
administrativa de una de las más importantes funciones
del Estado como es el CNJ, se institucionalizará un precedente
de irrespeto a la Ley, romperá la credibilidad hacia
sus administradores y quedará en evidencia un severo perjuicio
en contra de los ingenuos e ilusionados participantes de los
concursos de merecimientos.
Un Magistrado de la Función
Judicial caracterizado por su solvencia moral y profesional,
al reclamar la legitimidad de sus derechos conculcados con respecto
a su participación en estos Concursos, precisa con exactitud
las interioridades de estos llamamientos. Señala al respecto:
"..... Dada la circunstancia
que podría haber vencido en este concurso otro señor
participante, encarezco, por elemental justicia, que de haber
acontecido aquello, se le nombre para dicha función al
ganador de ese evento, pues no me parecería ni justo,
ni legal, ni ético, ni moral, que otra persona ganó
un concurso en abierta y honesta lid, sea esa persona perjudicada
y pueda resultar beneficiario a costa de lesionar los legítimos
derechos y aspiraciones de otro ciudadano de mi país".
"..... Apelo a vuestro espíritu
de equidad, para que, de idéntica manera, se respeten
los resultados, pues para algo se llamó a concurso y un
ganador de un evento de esta naturaleza no debería ser
perjudicado o victima de la injusticia, y menos todavía
en la Administración de justicia del país! Caso
contrario, sería admitir, en los hechos, que no se produjo
ninguna prueba clasificatoria sería o concurso lícito,
sino una mascarada de escaso o ningún valor jurídico
que no serviría de ningún sustento para llenar
una importante vacante convocada por la propia Administración
de Justicia!".
El Colegio de Abogados de la
Provincia de El Oro expresa al respecto que para llenar el
cargo de Delegado Distrital, en el Concurso de Merecimientos
y Oposición, se rindieron las pruebas respectivas, se
hizo la publicidad para que se proceda a la tacha de los aspirantes
y luego de hacerse público los resultados el 29 de marzo
del 2002, correspondía al CNJ designar al legítimo
ganador del Concurso.
Desde esa fecha, el Consejo
Nacional de la Judicatura olímpicamente opta por no legitimar
la designación del Delegado Distrital, discriminando
a los participantes del mencionado Concurso. Ha preferido encargar
desde hace 3 años dichas funciones a un tercero, que ahora
mismo vienen adquiriendo a través del funcionario encargado,
inmobiliario, equipos de computación e implementos para
las oficinas y dependencias de dicha jurisdicción. Es
decir, no hay el aval de la legitimidad de Autoridad del
Delegado Distrital que controle con severidad y honestidad la
marcha político administrativa y financiera de la Función
Judicial de El Oro.
El Consejo Nacional de la Judicatura
por mandato expreso del Art. 17 de su Ley Orgánica tiene
todas las potestades para la entrega de nombramientos y designaciones.
El CNJ no puede desconocer el resultados de un concurso, ya
que si se llama a participar en un Concurso de Merecimiento y
Oposición y si se hace conocer públicamente sus
resultados, se debe designar a quien efectivamente ha ganado
el concurso. Este es el espíritu de la norma legal de
designar a los mejores.
Todos los estamentos de la administración
pública pero en especial el del Consejo Nacional de
la Judicatura, están en la ineludible exigencia por transparencia
y moral pública, en cumplir y hacer cumplir de manera
ejemplar los mandatos de las Leyes, esto es, haciendo respetar
con primacía los derechos de quienes sean los legítimos
ganadores de los Concursos de Merecimientos y Oposición.
Lo contrario es institucionalizar nuevas facetas de corrupción.
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