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DEFENSORES
DE DERECHOS HUMANOS
Un compromiso con la democracia
Por: Germán
Mundaraín
Presidente de la
Federación Iberoamericana de Ombudsman (FIO)
Defensor del Pueblo de la República Bolivariana de Venezuela.
SOMOS
PUEBLOS HERMANOS con
un destino común, cuyos retos debemos abordar en forma
conjunta. No tan solo compartimos un espacio de frontera terrestre,
sino que las aguas que nos separan, o parecieran separarnos de
la República Dominicana, de Puerto Rico, de Cuba y de
Europa, más que separarnos, son los puentes que nos unen.
Fortalecimiento
de la FIO
Este es un espacio de ratificación
de esa unidad, y en aras de ese camino, de esa unidad y de esos
espacios comunes, necesitamos fortalecer la institución
de la Federación Iberoamericana de Ombudsman que hoy agrupa
a Defensores del Pueblo, Procuradores de Derechos Humanos y Comisiones
de Derechos Humanos. Necesitamos en ese fortalecimiento continuar
ganando espacios institucionales, como los espacios interamericano,
europeo y universal; y sobre todas las cosas, ocupar el espacio
de destino natural de estas organizaciones, el espacio de estructura
técnica especializada en derechos humanos de la comunidad
iberoamericana, que ahora se organiza en forma permanente.
También nos convoca una
tarea de conducción en derechos humanos. Estamos en esta
jornada bautizando el segundo informe de la FIO, que hemos dedicado
a un tema significativo y doloroso para todos los iberoamericanos,
a una lucha de estos tiempos, a la lucha por los derechos de
la mujer. Estamos convencidos de que se trata de un sector vulnerado
de la población, que requiere de acciones especiales para
que ocupe el espacio y la condición que le corresponde
en nuestras sociedades. Este informe, el segundo informe iberoamericano
de derechos humanos que realizamos, contó con la coordinación
académica de la Universidad de Alcalá de Henares
y se elaboró con la colaboración de todas las defensorías
del pueblo de Iberoamérica y con la participación
del Fondo de Población de Naciones Unidas, del Banco Interamericanos
de Desarrollo, así como de especialistas de la OEA y de
la ONU.
También hemos venido a
ratificar nuestro compromiso con la Defensoría del Pueblo
de Ecuador y con sus funcionarios. Por ello, solicitamos al Congreso
de la República ecuatoriana que dote a esta Defensoría
del Pueblo de recursos suficientes para que pueda seguir cumpliendo
eficientemente los postulados constitucionales y legales. Necesitamos
que el Congreso de la República y el Ejecutivo cooperen,
no tan solo con la dotación de los recursos, sino que
instrumenten mecanismos para la pronta designación del
Defensor del Pueblo de Ecuador, lo que contribuiría a
fortalecer la institución y a darle un mayor peso en el
país.
Protección
de los derechos humanos
En estos tiempos todo artículo
o discurso habla de la globalización, un fenómeno
que abarca casi todo. En Latinoamérica, cuando examinamos
una parte de la globalización, en este caso las relaciones
de comercio internacional, encontramos unas características
comunes a casi toda América Latina.
Somos tradicionalmente pueblos
exportadores de materia prima, quizás por nuestra dificultad
para avanzar en el proceso de industrialización de nuestros
pueblos. Somos también, y lo hemos sido tradicionalmente,
exportadores de capital, lo que ha contribuido a debilitar nuestros
signos monetarios y a favorecer el ahorro interno de los países
del primer mundo. Y últimamente, nos hemos convertido
también en exportadores de capital humano.
Es doloroso decirlo, pero parte
de lo mejor de nuestros pueblos, por dificultades económicas
o por dificultades políticas, abandona nuestros países
buscando un destino mejor. Ese tema lo abordamos el año
pasado en el primer informe de la FIO, que trató el tema
de los migrantes. Brindamos allí una contribución
importante para que se estudie y se analice, se profundice y,
sobre todo, se busquen soluciones a los problemas derivados de
la migración, entendiendo que los países receptores
tienen derecho a decidir sus políticas migratorias, pero
entendiendo también que los migrantes contribuyen al desarrollo
de esos países, que pagan impuestos, y que es necesario
buscarles mecanismos de protección, porque ellos también
tienen derechos humanos.
Ese trabajo sobre los migrantes
ha motivado a que este congreso aborde un tema relacionado con
ese fenómeno: los mecanismos internacionales de protección
de los derechos humanos. Queremos profundizar nuestro conocimiento
en el Sistema Interamericano de Protección de Derechos
Humanos, estudiar y analizar la Comisión y la Corte interamericanas,
así como los desafíos de la OEA en estos tiempos
en materia de derechos humanos. Queremos también estudiar
el Sistema Europeo, y conocer y abordar el Sistema Universal,
para conocer la accesibilidad que tienen los ciudadanos a estos
mecanismos de protección.
Las defensorías del pueblo
necesitan conocer esas herramientas y divulgarlas. Es importante
que el ciudadano conozca cómo puede ejercitar los derechos
previstos en esos mecanismos para proteger su dignidad, sobre
todo en países expulsores de migrantes. Necesitamos recurrir
a esos mecanismos de protección cuando la institucionalidad
en nuestros respectivos países no brinda la solución
deseada. Y, por qué no decirlo, también necesitamos
que las defensorías asuman la responsabilidad de promocionar
esos mecanismos para que los migrantes que están en los
países desarrollados puedan utilizar esos instrumentos
para reclamar sus derechos humanos.
Compromiso
con la democracia
Este noveno congreso de la FIO
se produce en circunstancias muy particulares para el Ecuador,
aunque muy comunes en el resto del continente. Esta realidad
que hemos leído en la prensa, escuchado en la radio y
visto en la televisión, no podemos soslayarla. La FIO
es una federación de derechos humanos. Estamos convencidos,
y creo que recojo el pensamiento de la mayoría de los
defensores que aquí me acompañan, que las fricciones
de la sociedad ecuatoriana no son distintas a las fricciones
que han vivido o viven Colombia, Venezuela, Perú o Bolivia,
y no son distintas a las que se viven en Centroamérica.
Pero estamos convencidos, igualmente, que esas fricciones las
va a resolver la sociedad ecuatoriana.
Como luchadores de derechos humanos,
somos unos convencidos del principio de la autodeterminación
de los pueblos. Respetamos la soberanía ecuatoriana y
no pretendemos inmiscuirnos en los asuntos internos del Ecuador,
pero tampoco podemos guardar un silencio de indiferencia frente
a lo que está ocurriendo en muchos países de América
Latina.
No podemos
ser indiferentes frente a las angustias de nuestros pueblos.
Es propio de una sociedad plural
que se produzcan debates, y hay veces que a ese debate se le
suben los decibeles. Eso conforma una sociedad democrática
y plural. Los defensores de derechos humanos no podemos ser indiferentes
a ese tema. Tenemos un compromiso con los derechos humanos, consecuentemente
tenemos un compromiso con la democracia, porque estamos convencidos
de que sólo en democracia es posible una eficaz vigilancia,
promoción y defensa de los derechos humanos. Tenemos también
un compromiso con la legalidad, somos instituciones nacionales
generalmente nacidas del Poder Legislativo, y aspiramos, al igual
que en otros pueblos que viven conflictos, que se brinde una
solución constitucional y legal, y que ésta se
inscriba en los principios de la democracia.
Como luchadores de derechos humanos, tenemos la obligación
de expresar nuestra esperanza y nuestro deseo de que la solución
de estos conflictos se produzca lo más pronto posible
y produciendo el menor daño posible. Es perfectamente
comprensible, que el sector comercial exprese su preocupación
cuando el tema político de alguno de nuestros países
pueda afectar las relaciones comerciales. De allí que
es perfectamente posible también que nosotros, representantes
de instituciones de derechos humanos, expresemos nuestra esperanza
y nuestra preocupación porque estos conflictos se resuelvan
con la prioridad de los sectores vulnerables. Que estos conflictos
no afecten a los indígenas, a las mujeres, a los niños,
a los ancianos o a los discapacitados. Es lo menos que podemos
decir quienes tenemos un compromiso con los derechos humanos
en Iberoamérica.
Con esta preocupación
por los sectores excluidos, y recordando aquella máxima
que dice que su santidad el Papa se preocupa por todos, pero
tiene una preferencia por los pobres, quiero declarar formalmente
instalado el noveno congreso de la FIO.
Discurso de instalación
del IX Congreso de la Federación Iberoamericana de Ombudsman,
ofrecido el 8 de noviembre en el Museo de la Ciudad de Quito
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