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Ciberespacio
Legal
Dr.
David Sperber
LL.M. Harvard Law School
dsperber@law.harvard.edu
ARTÍCULO
EXCLUSIVO PARA LA REVISTA JUDICIAL
INTERNET,
CORREO ELECTRÓNICO, CHAT,
página Web son palabras que hoy en día pertenecen
a nuestro léxico diario. Nuevas tecnologías impactan
en nuestra forma de vida y en nuestro comportamiento humano.
Nos parece irónico que hace tan sólo diez años
no teníamos ni siquiera una dirección de e.mail.
Aún cuando la tecnología corre y se adelanta a
las normas jurídicas es el marco legal adecuado el que
nos permite acoplarnos de mejor manera a novedosos sistemas,
en este caso a la red de redes.
La nueva Ley
de Comercio Electrónico
Tiene como objetivo por una parte
viabilizar el comercio electrónico ó ecommerce
como medio legal de transferencia de bienes y servicios y, regularizar
los sistemas, las redes informáticas y telemáticas.
Por otra parte, tipificar y criminalizar (penalizar) el uso
indebido del Internet para cometer infracciones ó actos
dolosos.
Los temas más relevantes de la referida ley son el reconocimiento
jurídico de la firma electrónica y la firma digital;
así como la validez de un contrato computarizado ("telemático"),
los datos utilizados entre computadoras, y la privacidad de la
información (al igual que una carta de correo u otra correspondencia).
¿Pero que sucede cuando las normas legales no pueden proteger
nuestros derechos en el Internet? Un ejemplo y uno de los casos
más famosos es Napster, donde por mas que existan
instrumentos nacionales e internacionales para la protección
de derechos de autor estos pasaron a ser inservibles. Entonces,
como lo ha dicho el profesor Lawrence Lessig "serán
las barreras privadas y no el derecho público quien protegerá
nuestros derechos" (Code and other laws of cyberspace, 1999);
en éste caso los derechos de propiedad intelectual.
¿Quién
pone los límites al comercio electrónico y al Internet?
El sector privado juega un papel
predominante en el desarrollo de la Red ya que es quien lo gobierna
en mayor medida su estructura y desarrollo (donde el Estado es
simplemente un "jugador" secundario). Las barreras
privadas son esencialmente dos. Primero, la configuración
de la infraestructura tecnológica (hardware y software);
que para éste ejemplo, un computador únicamente
pueda leer música que tenga un código de autorización
previo que será obtenido por el usuario una vez que pague
las regalías correspondientes, de caso contrario no podrá
leer los MP3's (futuros MP4's). Segundo, a través de
obligaciones contractuales (generalmente contratos de adhesión).
Los "términos de uso" ó "políticas
de privacidad" de páginas Web son otra fuente de
obligaciones contractuales. En el Ecuador, desafortunadamente,
generalmente no existen los términos de uso creando y
transformando en un riesgo para el propietario de la página
Web u oferente, más que para el consumidor que se encuentra
debidamente protegido por la Ley de Defensa del Consumidor. Estas
barreras y las normas legales son los actores principales que
moldean la arquitectura del ciberespacio.
Prestación
de servicios de alta tecnología
Una cosa no hay duda en materia
económica y es que la competencia en servicios tiene cada
vez menos fronteras y sólo podrán competir aquellos
que otorguen valor agregado a la prestación de sus servicios
a un menor precio (negocios B2B y B2C). El Ecuador podría
fácilmente convertirse en un prestador de servicios de
alta tecnología. Un modelo, creando software y páginas
Web a otros países a un menor costo (offshore services
ó outsourcing technology). Pero se necesita del
apoyo e incentivo estatal para mejorar la infraestructura actual
de las redes de información del Internet; ya que sólo
el 2.5% de la población ecuatoriana tiene acceso a Internet
en comparación con el 54% de los EE.UU. La tecnología
debe ser utilizada e implementada para reducir cada vez más
la brecha que existe entre ricos y pobres; porque puede mejorar
drásticamente el medio en que vivimos. La Ley de Comercio
Electrónico (Considerando sexto) expresa que "estos
servicios se conviertan en un medio para el desarrollo del comercio,
la educación y la cultura de nuestros pueblos".
El Internet puede ser el mecanismo para lograr este noble fin,
ó de lo contrario, se convertirá en un disparador
entre países del primer mundo y los países tercer
mundistas (que hoy prefieren denominarnos falsamente en vías
de desarrollo).
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