|
EL
ESTADO Y EL INCUMPLIMIENTO DE SUS OBLIGACIONES
Inseguridad:
algunas razones
 |
Por: Dr. Oswaldo Paz y
Miño J.
cpaz2@andinanet.net
LA SEGURIDAD MÁS CULTIVADA en el Ecuador por muchos años,
ha sido aquella que ahora como consecuencia, va en contra de
todo tipo de desarrollo, una seguridad provocadora, aberrante,
impuesta por contravalores y personajes que han sustentando desigualdades,
de todo tipo, desde los más diversos espacios. La inseguridad
que vivimos ahora, nos viene por obra y gracia de aquellos que
siempre se preocuparon de su grupo, partido político,
familia, empresa, cuenta corriente, apellido noble, propiedades
y futuro, sin considerar al colectivo, mayoritariamente pobre,
y minoritariamente escaso de oportunidades en todo aspecto. La
inseguridad ciudadana, que hoy, late por los cuatro costados
del país tiene olor a un pasado de indolencia y desprecio.
Desigualdad
y despreocupación
La seguridad de los que todo
lo han tenido y tienen, hasta títeres, que hacen las leyes
por y para ellos, es la causa del hambre, desempleo, falta de
educación y alternativas de crecimiento en el gran conglomerado.
Esa seguridad burguesa, ególatra, narcisista, enana,
que por mucho tiempo ha mantenido a cubierto a los esos, escasos
de solidaridad, a los faltos de criterio social, a los acaparadores
del poder y del dinero, es ahora, la espada de Damocles que tales,
han dado vida, y hoy hiere por doquier.
La seguridad que han vivido las
distintas generaciones de este nuestro país, es la
brotada de la mentira de políticos en su mayoría.
La inseguridad ciudadana actual, la de nuestros días y
horas de miedo, de recelo, en ciudades y pueblos del Ecuador,
es una resultante, de lo que los soberbios con el prójimo,
han sembrado. Una cosecha de la explotación, de la falta
de educación, de la forzada sumisión, de la siembra
del cacao, del petróleo etc..., para unos pocos y el
crecimiento geométrico de la gran familia de pobres.
Tanta desigualdad e irrespeto
y despreocupación generadora de miseria nos ha sentado
en una bomba de tiempo, que tiene escapes sociales graves en
la delincuencia común, esa que se cultiva en gran parte,
en los campos de: la promiscuidad, del entorno agresivo, del
roce con las malas costumbres, la marginalidad, los dramas familiares,
la emigración, las enfermedades jamás curadas.
Los delincuentes de cuello blanco, tienen otros orígenes,
son distorsiones, de la distorsión de un sistema, injusto,
pacato, y cruel.
Cercados por
todo tipo de inseguridades
Ahora, por algunas, o por todas
las razones expuestas, cualquiera sea nuestra situación
socio económica, los habitantes de este país,
tenemos la sensación de que estamos acorralados, que no
estamos seguros en ningún lugar, en ninguna circunstancia,
que estamos agobiados, preocupados, amargados, en muchas ocasiones,
porque vivimos aún cercados por todo tipo de inseguridades,
de discriminaciones, de exclusiones, que siguen derramándose
desde las alturas. Sí, tantas que, sentimos que la libertad
que supuestamente nos es garantizada por la Constitución
y la igualdad ante la ley, que también cuenta con el
aval de la norma fundamental. son simple y llanamente letra muerta.
Se siente que flota todavía
e impera realmente en el Ecuador, para nuestra desgracia, la
ley del más fuerte, la del poderoso, que tiene al alcance
a todos los medios para hacer y deshacer a su antojo, en su beneficio
o en perjuicio de otros.
Que los violentos se han tomado las calles, estadios y hasta
las instituciones publicas del más alto nivel, que no
se respeta a nada ni a nadie, que el Estado de Derecho es una
ficción. Un enunciado interesante de la doctrina y de
los tratadistas.
Que la seguridad jurídica
es patrimonio de aquellos que gozan de buena salud económica,
influencia política, fama y cercanías con los estratos
del poder, que vivimos momentos de desconcierto, de angustia
colectiva, de desconfianza en todo y en todos.
Estamos bombardeados
de malas noticias
Inundados de sangre, y negatividad
en gran parte de los noticieros; la población transita
a la defensiva, y enervada. El buen gesto, la tolerancia y la
sonrisa, son excepciones que confirman la regla de una sociedad
que actúa desde la indiferencia, la intolerancia, la mala
sangre, la iracundia, la guerra de nervios colectiva, es tangible
a flor de piel, en plazas, calles, buses, mercados.
Estamos todos o casi todos, agotados,
rotos el ánimo, el talante y la paciencia a punto de sucumbir;
invadidos el tiempo libre, los espacios íntimos y la horas
familiares por grandes dosis de mala televisión, o fútbol;
apartados por los precios y por la ninguna política sobre
la cultura del Estado de: las buenas lecturas, del buen cine,
del contacto con escritores nacionales o extranjeros, directores
y actores.
Los espacios para la cultura
están en su mayoría comprados por quienes pueden
pagar altísimos costos o tienen las palancas necesarias.
La democracia funciona menos en la cultura, las élites,
muchas veces por snob, que no por saberes, o por mostrar vestidos
y trajes de última moda y marca desfilan por las delicias
de la música, el teatro, la danza, la opera, los grandes
conciertos.
Los bolsillos de la gran mayoría
están rotos, del peso del vacío, para el instante
de pagar una boleta que permita acceder a una butaca, o "estera",
en un espectáculo cultural.
Sí, porque por poco que
estos espectáculos cuesten, para los que tienen que escoger,
entre: las opciones de comer o asistir a la presentación
de tal o cual, se escogerá siempre y con desánimo,
la de llevarse un pan a la boca, guardándose el hambre
por la cultura para cuando la ocasión permita asistir
a los "shows", desde la esquina del teatro, tragando
frío y digiriendo pobreza.
Lo dicho tiene
que cambiar
No están las causas de
la inseguridad solamente en los escasos recursos y apoyos que
tiene la policía nacional, que cumple sin duda una sacrificada
labor, jugándose el pellejo, la vida, literalmente en
desigual lucha contra la delincuencia, surgida en gran proporción
por causas imputables al sistema y sus manipuladores.
Están las razones, en
la deuda del Estado casi en todas sus obligaciones sociales,
en su "cabal" incumplimiento con sus deberes primordiales
previstos en el Art. 3 de la Constitución: "Fortalecer
la unidad nacional en la diversidad; asegurar la vigencia de
los derechos humanos, las libertades fundamentales de mujeres
y hombres, y la seguridad social; (pregunten sobre esto a los
futbolistas, y a otros colectivos, si les han cumplido y el estado
ha velado por tal cumplimiento); defender el patrimonio natural
y cultural del país y proteger el medio ambiente; preservar
el crecimiento sustentable de la economía y el desarrollo
equilibrado y equitativo en beneficio colectivo; erradicar la
pobreza y promover el progreso económico, social y cultural
de sus habitantes; y, garantizar la vigencia del sistema democrático
y la administración pública libre de corrupción".
Si estas obligaciones se habrían cumplido, otra sería
nuestra situación, no creen?
Baste mirar, allende mares a
España, que transita por la democracia, el mismo tiempo
que nosotros, pero allí hubo cesiones, consensos, acuerdos
básicos por sacar adelante el país, España
que en diciembre 6 del presente año celebrará como
día nacional los 28 años de su Constitución,
es sin duda un referente, un espejo al que mirar, sobre todo
para los políticos, si de verdad quieren hacer propuestas
sinceras de cambio.
Seguridad,
derecho de todos
Seguridad ciudadana es aquella
situación de normalidad que han de tener las personas,
para desenvolverse en sus actividades individuales o de grupo,
sin peligros o perturbaciones de cualquier índole. Es
un derecho de todos los humanos, en cualquier estado del mundo,
es un bien común esencial para el desarrollo sostenible
de la comunidad. Cuan deseable se nos hace ahora., cuanto han
hecho algunos por que no la tengamos.
No todo sin embargo ha de ser
pesimismo, tenemos fe en los jóvenes de nuestra patria,
en los chicos de todas las etnias que la integran, en su transparencia
y conciencia, en su despertar, al que claro debemos apoyar y
apuntalar los maduros desde nuestros respectivos andariveles.
Uno e importante es la educación
y la superior fundamental. Hay personas e instituciones que no
escatiman esfuerzos por aportarle al país y a su presente
y futuro, una prueba de ello es la estupenda "Colección
Educación y Libertad", ensayos publicados por la
Universidad que lleva el nombre de uno de los más importantes
educadores que ha parido nuestra tierra, el Maestro Alfredo Pérez
Guerrero. Títulos tales como: "Moral Individual"
y Cátedra al Viento del más preclaro Rector que
ha tenido la vieja y amada Universidad Central del Ecuador; "La
pasión por la Universidad" de Carlos Cueva Tamariz
y "Una doctrina internacional" de Antonio Parra Velasco,
constituyen una sólida propuesta bibliográfica,
que no debe pasar desapercibida por todos quienes estén
en la búsqueda de un conocimiento reforzado en verdaderos
valores.
- REGRESAR -
|