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UNA
FORMA ABOMINABLE DE EXPLOTACIÓN
Comercio
y tráfico de órganos
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Por: Sofía S. Lázaro
Ortega
ssophie_86@hotmail.com
¿Qué
es el comercio de órganos?
La compra y venta de una parte del cuerpo. En otras palabras,
la obtención de un riñón por parte de un
paciente rico y desesperado de seguir viviendo a partir de un
donante vivo, pobre y también desesperado de conseguir
algo de dinero para satisfacer sus necesidades básicas.
El tráfico de órganos
es una realidad en Latinoamérica. Países como Argentina,
Brasil, Honduras, México y Perú, hacen este tipo
de comercio con compradores alemanes, suizos e italianos, según
un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En Argentina, por ejemplo, hay denuncias de casos de retirada
de corneas de pacientes a los que se les declaró muerte
cerebral después de haber falsificado exploraciones cerebrales.
Informaciones divulgadas por
el Servicio Privado de Informaciones y Noticias (Seprin) destacan
una ley aprobada en el Congreso argentino. Se trata de la Ley
de Donante Presunto que para algunas organizaciones de derechos
humanos tiene características claramente violatorias de
los derechos de la ciudadanía, ya que obligará
a la población entera a donar sus órganos - salvo
que se exprese lo contrario. El tratamiento de esta ley ocurre
en el momento en que se cuestiona la escasez de políticas
para enfrentar el tráfico de órganos en la Argentina.
La Ley considera a todos los
ciudadanos del país como futuros donantes. El proyecto
dispone una modificación a la ley de transplante de órganos
y material anatómico humano, y establece que "la
ablación podrá efectuarse respecto de toda persona
capaz mayor de 18 años que no haya dejado constancia expresa
de su oposición a que después de su muerte se realice
la extracción de sus órganos o tejidos, la que
será respetada cualquiera sea la forma en la que se hubiese
manifestado".
Según el Ojo Digital Sociedad,
expertos en la materia han señalado que tal ley no sólo
es violatoria de los derechos de la ciudadanía - porque
el Estado no debe obligar a los habitantes de un país
a donar -.
Un informe del Seprin, publicado
hace tres años, revela que, en la venta clandestina de
órganos en Argentina. Un riñón puede costar
más de 102 mil euros, un hígado 150 mil euros,
pulmón (150 mil), cornea (87 mil), médula ósea
(165 mil), corazón (150 mil), páncreas (144 mil),
arterias (10 mil).
¿En
qué circunstancias ocurre el comercio de órganos?
El comercio de órganos
ocurre sobre todo en países en los que coexisten minorías
bien acomodadas con mayorías pobres, con marcadas diferencias
entre ambas, con un alto grado de injusticia social, sin leyes
que regulen la práctica de los trasplantes y en países
en los que no existe la injerencia del estado en el control de
la actividad trasplantadora.
¿Existe
realmente el comercio de órganos?
Si. Principalmente existía
en la India, país al que viajaban numerosos pacientes
ricos de Alemania y sobre todo Italia para trasplantarse en condiciones
nada seguras y sin las más mínimas garantías,
con riñones comprados de personas extremadamente pobres.
Ha sido también frecuente
en Filipinas, Hong Kong y la China, paises en los que los pobres
venden un riñón por solo mil dólares a ricos
procedentes principalmente del Japón. En menor grado también
existe en muchos paises del norte de África y sobre todo
en Egipto, en los que con frecuencia en la prensa se leen anuncios
de oferta de riñones por parte de personas desesperadas
por la pobreza, beneficiando a ricos desesperados por seguir
viviendo.
En algunos paises de América
Latina, como Bolivia, en los que coexiste la extrema pobreza
con la injusticia social y la falta de atención por parte
del estado para cubrir las necesidades básicas de la población,
incluyendo el tratamiento dialítico para sustituir la
función renal perdida, los ricos también publican
anuncios en la prensa y la Internet, solicitando riñones
que son ofertados por personas agobiadas por la pobreza.
Y de la misma manera, estas personas
desesperadas por satisfacer alguna necesidad básica con
dinero, publican anuncios en la prensa bajo el título
de "Dono Riñón" tratándose en
la realidad de la oferta de un riñón para la venta.
¿Por
qué se considera éticamente inaceptable el comercio
de órganos?
Por ser una forma abominable
de explotación del hombre contra el propio hombre, permitiendo
una desigualdad en las oportunidades de seguir viviendo gracias
a un trasplante, a favor solo de los ricos que están en
posibilidades de comprar el órgano y a desmedro de los
pobres que se ven obligados a vender parte de su propio cuerpo
para satisfacer sus necesidades básicas de supervivencia.
¿Qué
se puede hacer para evitarlo?
- El comercio de órganos
se puede evitar mejorando las condiciones de vida de la población,
dando igualdad de oportunidades a ricos y pobres principalmente
en relación a la salud y erradicando la extrema pobreza.
- Paralelamente, los paises
que aún no cuentan con una legislación adecuada,
deben promulgar leyes insistiendo en la necesidad de estimular
la donación cadavérica, con un sentido altruista
y de solidaridad, castigando todo tipo de retribución
económica por los órganos donados y con un control
estrecho de la actividad de trasplantes por parte del estado.
¿Qué
es el tráfico de órganos?
El llamado "Tráfico
de Órganos", sería una acción criminal
organizada, destinada a proveer de órganos a los ricos
consiguiéndolos a partir de personas pobres. Un negocio
de vida o muerte. El tráfico de órganos no tiene
fronteras ni límites. Mafias y particulares llegan a ofrecerlos
incluso por Internet.
La desesperación por seguir viviendo alimenta el aterrador
negocio del tráfico clandestino de órganos humanos
en el mundo, una actividad que no conoce fronteras ni límites.
Por poner un ejemplo, sólo
en México se realizan más de 4,000 trasplantes
legales al año; además, más de 8,000 personas
están en lista de espera, de las que 15% mueren al no
recibir un órgano, informa el Centro Nacional de Trasplantes
(Cenatra) de México.
Con esta premisa, no es de extrañar
que el precio de estos órganos en el mercado negro alcance
precios desorbitados: 150,000 dólares por un hígado,
120,000 por un riñón, 60,000 por un corazón
ó 45,000 por la córnea, entre otros.
En este sentido, la Universidad
de Murcia, en España, advierte que "uno de los problemas
más importantes que promueven el tráfico de órganos
es que la oferta legal no ha avanzado al mismo ritmo que la demanda.
Ningún país tiene los órganos suficientes
para cubrir las necesidades de la población".
Hace unos días se revivió
la polémica en torno al destino de los órganos
de muchos prisioneros en cárceles y campos de concentración
chinos. Las manifestaciones populares para pedir una mayor atención
al problema coparon la portada de muchos noticieros internacionales.
Respecto al tema, la organización Human Rights Watch de
Asia informa que en China se extraen ilegalmente más de
3,000 órganos de prisioneros al año (más
de ocho diarios).
Los precios de éstos varían
en los mercados clandestinos "baratos" de India (Bombay)
o Kuwait, entre otros: 1,600 dólares por la piel de las
piernas de los prisioneros; 400,000 por los intestinos ó
127,000 dólares por un pulmón.
La sombra de Internet Según el diario español "El
Mundo", en la Red se han encontrado numerosos anuncios de
venta. Uno de ellos ofrece "cualquiera de los órganos"
de un preso chino y destaca que la venta se realizará
"a la persona que puje más alto". En otro de
los mensajes, aparecido en el portal de subastas chino Netease
aparece "córnea de una persona con buena vista. Urge
la venta por motivos de pobreza".
Las mafias también se
sirven de la pobreza para comprar órganos y revenderlos
a mayor precio. El rotativo se hace eco de una red internacional
de traficantes de órganos desmantelada en 2004, que poseía
negocios en todos los continentes.
La red, como muchas otras, no se servía generalmente del
rapto o el asesinato para extraer los órganos y venderlos
al mejor postor.
El grupo reclutaba gente dispuesta
a vender uno de sus riñones. Para ello, integrantes de
la mafia viajaban a las ciudades más pobres de algunos
países, entre ellos Brasil o Tailandia, para encontrar
"voluntarios", quienes eran enviados a Sudáfrica,
donde reciben 10,000 dólares por uno de sus riñones.
Pero, como manifestó el eurodiputado socialista León
Schwartezenberg, "el tráfico ilegal de órganos
existe como lo hace el tráfico de droga", y puesto
que se trata de la vida humana, es difícil pararlo.
¿Podrá
existir en realidad un tráfico de órganos?
En la practica es imposible su
ocurrencia ya que el trasplante de cualquier órgano vital,
incluyendo el riñón que es el más fácil
de ser realizado, implica la participación de un grupo
de profesionales muy numeroso tanto en la preparación
del receptor como en la selección del donante, en el acto
quirúrgico de la extracción del órgano del
donante como en su implantación en el receptor, de cuidados
postoperatorios muy delicados y de un seguimiento a corto, mediano
y largo plazo muy estrecho, con repetidos controles de laboratorio
y por imagen, numerosas hospitalizaciones para la realización
de biopsias y la necesidad de tomar de por vida una variedad
de drogas inmunosupresoras de uso restringido y estrechamente
controlado.
Lo que sí existe es el
"tráfico de personas". Generalmente se trata
de personas pobres que son traficadas por los ricos para someterlas
a la explotación laboral o a la explotación sexual
y en el caso de los niños para adopciones.
¿Cuáles
son las consecuencias derivadas de la propagación de rumores
en relación al tráfico de órganos?
Las consecuencias derivadas de
este tipo de rumores son sumamente perjudiciales ya que siembran
la desconfianza de la población en relación a los
trasplantes e indirectamente conducen a un descenso en la tasa
de donaciones cadavéricas, aumentando el número
de pacientes en lista de espera, prolongando su permanencia y
aumentando su mortalidad.
¿Qué
medidas se deben tomar para evitar el tráfico de órganos?
En primer lugar se debe asegurar
un comportamiento ético por parte de todos los médicos
y de los numerosos profesionales que participan en el complejo
proceso de un trasplante.
En segundo lugar, se debe comprometer
la participación activa del estado y muy especialmente
de las autoridades sanitarias en el control de la actividad de
trasplantes, asegurando la acreditación de los centros
hospitalarios y de los equipos de trasplante, reportando con
todo detalle todos los trasplantes realizados y especificando
claramente el tipo de donantes utilizados y los resultados obtenidos.
Finalmente se requiere la participación
activa de otros componentes de la sociedad civil en la investigación
de los hechos denunciados, en la elaboración de los informes
y en la divulgación de los mismos. En este aspecto es
fundamental la participación responsable de la Iglesia,
de la prensa y de las sociedades médicas.
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