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DESDE
LA PERSPECTIVA DE LA OIT
El
futuro de la seguridad social |
Por: Dr. Manuel
Posso Zumárraga
Consultor en temas de Seguridad Social
LA
SEGURIDAD SOCIAL es la
protección que una sociedad proporciona a los individuos
y los hogares para asegurar el acceso a la asistencia médica
y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en caso
de vejez, desempleo, enfermedad, invalidez, accidentes del trabajo,
maternidad o pérdida del sostén de familia.
La Seguridad
Social y las Normas Internacionales del Trabajo
La seguridad social está
claramente definida en los convenios de la OIT y en los instrumentos
de la ONU como un derecho fundamental aunque en realidad sólo
una pequeña proporción de la gente en nuestro planeta
disfrute del mismo.
De conformidad con el mandato establecido en su constitución
y en la Declaración de Filadelfia de 1944, la OIT ha venido
cumpliendo a través del tiempo la tarea de hacer realidad
este derecho humano básico.
Uno de los medios de acción
a través de los cuales la Organización se esfuerza
por garantizar este derecho es el establecimiento de convenios
y recomendaciones internacionales de seguridad social. Los convenios
y recomendaciones adoptados por la OIT en el marco de una estructura
tripartita constituyen la columna vertebral y el marco para
las políticas en materia de seguridad social y para Un
buen Gobierno de los regímenes de seguridad social.
A la fecha la OIT ha adoptado
11 Convenios relativos a la seguridad social y 11 Recomendaciones
sobre el mismo tema .De ellos los más importantes son
el Convenio núm. 102 sobre la norma mínima de seguridad
social (1952) y la Recomendación núm. 67 sobre
la seguridad de los medios de vida (1944). Ambos instrumentos
fijan normas mínimas para las nueve ramas de la seguridad
social en relación con el porcentaje de cobertura y el
nivel de las prestaciones y sientan los principios básicos
para una buena gestión de la seguridad social, haciendo
hincapié en la responsabilidad del Estado en el suministro
de las prestaciones y en la adecuada administración de
los regímenes.
Los otros convenios y recomendaciones
que figuran en la lista fijan estándares más elevados
para las diferentes ramas de la seguridad social o abordan la
cuestión de los derechos a la seguridad social de los
trabajadores migrantes.
Ahora bien, algunos sostienen que ciertas normas adoptadas por
la OIT en materia de seguridad social fueron concebidas como
respuesta a las preocupaciones más importantes de la época
de su adopción, pero que ya no responden a las necesidades
actuales de la comunidad internacional. A la luz de estas observaciones
y a fin de reforzar la pertinencia, la coherencia y la repercusión
de su sistema normativo.
La OIT ha emprendido un proceso
de examen detallado caso por caso del conjunto de sus convenios
y recomendaciones. Para ello se estableció un Grupo de
Trabajo tripartito que finalizó su trabajo en 2002, analizando
los diversos instrumentos importantes sobre la seguridad social
y llegando a la conclusión de que aún mantienen
toda su vigencia y que deberían promoverse en forma prioritaria.
En efecto, tanto el Convenio
núm. 102 como la mayor parte de los convenios y recomendaciones
adoptados posteriormente, están redactados de tal forma
que permiten a los Estados Miembros una gran flexibilidad en
cuanto al modo de organización de los regímenes
de seguridad social que garantizan el suministro de las prestaciones.
No obstante, estos instrumentos también contienen principios
de base respecto a la organización y al funcionamiento
de los regímenes de seguridad social, que deben ser respetados
cualquiera sea el régimen establecido.
Esto ha sido considerado por la Comisión de Expertos que
al examinar la compatibilidad de un sistema privado de pensiones
con el Convenio núm. 102, estimó que la coexistencia
dentro del sistema de seguridad social de dos regímenes,
uno público y otro privado, no resulta en sí incompatible
con el Convenio núm. 102, ya que este instrumento permite
organizar un nivel mínimo de seguridad social.
A través de diferentes
medios, siempre y cuando se respeten los principios fundamentales
de organización y gestión.
Sobre los cuales debe seguir
basándose la estructura de los regímenes de seguridad
social. En consecuencia, la flexibilidad que se ofrece respecto
de los métodos de protección viene acompañada
por unas reglas muy claras en cuanto a la organización
y el funcionamiento de los regímenes que garantizan el
suministro de las prestaciones. Estas reglas de un "buen
Gobierno" se refieren, entre otras cosas, a la responsabilidad
que en última instancia recae sobre en el Estado, a los
diversos intereses que deberían estar representados en
la administración del sistema y a la financiación
de las prestaciones.
La seguridad
social en un mundo globalizado
La seguridad social contribuye
al desarrollo económico y constituye un poderoso instrumento
para prevenir y reducir la pobreza. Además, la seguridad
social contribuye al aumento de la cohesión social y a
la mejora de la productividad en todo el mundo. Definida en
términos generales como un sistema basado en cotizaciones
que garantiza la protección de la salud, las pensiones
y el desempleo así como las prestaciones sociales financiadas
mediante impuestos, la seguridad social debe afrontar importantes
retos en un mundo globalizado.
En la actualidad, se observa que sólo el 20 por ciento
de la población mundial tiene una cobertura adecuada en
materia de seguridad social mientras que más de la mitad
no dispone de ninguna forma de protección social.
Aquellos que no están
cubiertos tienden a formar parte de la economía informal,
o son trabajadores agrícolas o trabajan bajo contratos
precarios como sucede en el Ecuador con la tercerización
de servicios y por lo general, no están protegidos en
su vejez por la seguridad social y no están en condiciones
de pagar sus gastos de salud cuando ellos mismos o sus familias
se ven aquejados de enfermedades. Además, muchas personas
tienen una cobertura insuficiente, esto es, puede que carezcan
de elementos significativos de protección (como la asistencia
médica o las pensiones) o que la protección que
reciben sea escasa o presente una tendencia a la baja.
Hasta no hace mucho se sostenía
que la proporción creciente de la fuerza de trabajo de
los países en desarrollo terminaría por encontrar
un empleo en el sector formal cubierto por la seguridad social.
Sin embargo, la experiencia ha mostrado que el crecimiento del
sector informal se ha traducido en tasas de cobertura de la seguridad
social en estancamiento o en proceso de reducción. Aún
en países con un elevado índice de crecimiento
económico, cada vez más trabajadores, a menudo
mujeres, se encuentran en empleos menos seguros como es el trabajo
eventual, el trabajo a domicilio y algunos tipos de empleo por
cuenta propia que carecen de cobertura de la seguridad social.
Los grupos más vulnerables que no forman parte de la
fuerza del trabajo, son personas con discapacidad y personas
mayores que no pueden contar con el apoyo de sus familiares y
que no están en condiciones de financiar sus propias pensiones
ni sus gastos de salud.
Estadísticas
Para demostrar este sombrío
panorama a continuación se hace referencia a algunas estadísticas
claves que corresponde a los últimos 3 o 4 años:
1. Sólo
una de cada cinco personas en el mundo dispone de una cobertura
adecuada en materia de seguridad social;
2. Más
de la mitad de la población no tiene ningún tipo
de protección de la seguridad social;
3. En
el Africa Subsahariana y Asia Meridional, se estima que sólo
el 5 al 10 por ciento de la población activa dispone de
seguridad social;
4. En
los países de ingresos medios, la cobertura de la seguridad
social por lo general oscila entre el 20 y el 60 por ciento de
la población;
5. En
la mayoría de los países industrializados, la cobertura
es cercana al 100 por ciento, aunque la creciente informalización
del trabajo se traduce en bajos niveles de cobertura, en especial
en los países en transición económica como
son los países de Europa Oriental;
6. En
América Latina, aproximadamente 5 de cada 10 nuevos asalariados
tenía acceso a la seguridad social y sólo 2 de
cada 10 asalariados en el sector informal contaba con la cobertura
de la seguridad social en 2003;
7. Europa
es la región con más alto nivel de gastos en seguridad
social, casi el 25 por ciento del PIB, seguida de América
del Norte con el 16,6 por ciento. Africa tiene el nivel más
bajo, el 4,3 por ciento del PIB;
8. La
pandemia VIH/SIDA amenaza la sostenibilidad de los sistemas de
seguridad social en muchos países en desarrollo;
9. La
falta de cobertura de la seguridad social se concentra en gran
medida en las economías informales del mundo en desarrollo,
que constituyen por lo general la fuente de empleo más
importante para las mujeres que para los hombres.
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