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Día Universal del Trabajo

Por: Dr. Bayardo Moreno Piedrahita
MOVIMIENTO ACADEMICO DE ABOGADOS PROGRESISTAS

 

 El trabajo da vigor al músculo y ritmo al pensamiento, firmeza al pulso y gracias a las ideas, calor al corazón, temple al carácter. La perfección del hombre es obra suya"

José Ingenieros.

ENTRE LAS CELEBRACIONES MÁS importantes del calendario, se encuentra el día universal del trabajo, en el que los hombres y las mujeres libres de toda edad, credo y condición humana de la clase trabajadora, organizan marchas de protesta contra el abuso del poder de los gobiernos y los privilegios de unos pocos, para mantener vivo el recuerdo de la inmolación de miles de trabajadores, asesinados en forma vil e inhumana por la Policía de Chicago e1 primero de mayo de 1886, cuando luchaban por alcanzar la jornada laboral de ocho horas diarias, hoy convertida en una de las conquistas obreras más grandes, símbolo obligado del equilibrio en la relación obrero-patronal, de la índole que fuere.

Las conquistas laborales

En el Ecuador, las conquistas laborales, no han sido alcanzadas por los partidos políticos, sino más bien, por la lucha tenaz y muy costosa en vidas humanas iniciada a comienzos del siglo XX, continuada con altos y bajos hasta la actualidad por algunos idealistas y visionarios, con el apoyo soterrados de algunos terratenientes y representantes de la oligarquía, aunque estos últimos, con el evidente interés de mantener su dominación económica a través de gobiernos títeres, que la historia los recuerda como enemigos de la clase trabajadora, pese al "ejecútese" que pusieron en algunas leyes del trabajo, a las que por supuesto, les ha faltado el espíritu de Derecho social; aprobadas en el Congreso Nacional con la participación de diputados comprometidos con los grupos de poder económico, sin importarles el abatimiento moral ni la pobreza, que han traído a la clase trabajadora, la aplicación de dichas leyes..

En verdad, la vigencia de las conquistas laborales en la Constitución y el Código del Trabajo pertenecen a personas aisladas, más no a los partidos políticos y ni a los gobiernos constitucionales, porque a éstos cuando les ha correspondido aprobar normas de beneficio social para los trabajadores, siempre han recurrido al atajo de aprobar normas legales hipócritas, con apariencia de utilidad social, copiadas en normas imprácticas de Códigos extranjeros, también amasados con la levadura de la explotación a los desposeídos.

Aún en la actualidad, las aparentes conquistas laborales se esconden en el Código de trabajo, olvidándose de los fundamentos mismos que orientan al Derecho Social que tiene como objetivo principal, resolver o por lo menos mitigar las angustias en las que ha vivido y vive la clase trabajadora, humillada y ofendida, sin ninguna esperanza de encontrar la justicia social, pregonada precisamente por políticos y falsos redentores, incluidos algunos jueces y magistrados, que siempre han estado del lado de los poderosos, como agentes oficiosos, listos para golpear las aspiraciones y derechos de los trabajadores, creyendo que la ausencia de fortuna, equivale a no tener derechos.

Esa es sin duda, la gran verdad que no ha sido escrita por la historia y que sigue siendo la dura realidad que aún se vive en el País. Ni ayer ni hoy la clase trabajadora ha recibido el apoyo de gobernante alguno, pese a las desbordantes y tentadoras ofertas electorales, jurando ofrendar hasta su vida por los trabajadores para tener el campo libre para coquetear con los trabajadores y luego cortejar temporalmente a ciertos líderes sindicales, sin excepción, en tiempo de campaña para atraer sus votos, hasta alcanzar el poder; ratificando su olvido a la clase obrera, el mismo día de ser ungidos como mandatarios.

Normas de aparente beneficio social

En ese entorno político, laboral y legal, las normas de aparente beneficio social que han logrado incorporar los partidos políticos en el Código de Trabajo, no han pasado de ser mas que parches cosidos en el sayal viejo de este Cuerpo Legal, de duración efímera, ocasional y circunstancial, en búsqueda de clientelismo electoral; porque si fuesen de verdadera utilidad social, al otro día de ser elegidos buscarían el camino para insertar la Ley que permita mejorar la producción en el País, para poder ampliar los puestos de trabajo y paralelamente, controlar los precios de los productos de primera necesidad, para que el salario que perciben los trabajadores, que son el mismo pueblo al que tanto le aman en sus discursos, tenga poder adquisitivo en la vida práctica; sin hablar tanto de igualdad ante la ley, redistribución de la riqueza y reivindicación económica y social de los oprimidos; y, luego poner en vigencia el SALARIO UNICO GENERAL, que no pasa de ser una utopía más.

Aún está fresca la historia de algunos gobernantes que más bien se han servido del mismo Código Laboral para alagar a ciertos representantes del poder económico, con privilegios soterrados engarzados en las mismas fibras de la Ley, sarcásticamente, en nombre de los más necesitados, de la vida civilizada, de la solidaridad humana, ocultando con habilidad la intención siniestra de liquidar para siempre a los gremios de trabajadores que han mantenido la lucha sindical por muchos años; ventajosamente sin lograr su objetivo, porque de haberlo conseguido, se habrían esfumado del horizonte toda aspiración de bienestar de la clase trabajadora.

A más de lo dicho, en este día universal del trabajo, no se deben pasar por alto entre otras, dos reflexiones, talvez las principales del 2004, como es la obligación de sentir también que el trabajador no solo es símbolo de la raíz profunda sobre la cual descansa el árbol corpulento del Estado, sino el fundamento mismo de su existencia y que el trabajo por limitado que fuere, sin duda alguna, es la esencia de la vida y el desarrollo del ser humano, ya sea en democracia o en cualquier régimen de gobierno, cuando se aprecia su valor y se entiende que donde no existe trabajo, sólo aparece el espectro de la muerte, la primera; y, la segunda, que los ecuatorianos, a más de recordar a los trabajadores que cayeron en Chicago - Estados Unidos, debemos elevar una plegaria por los miles de trabajadores mártires que sucumben diariamente en las mazmorras de un capitalismo absorbente, para perseverar en el firme juramento que debemos hacer en nuestra conciencia, de alcanzar la reivindicación del trabajador, como fuerza efectiva y motor del progreso que nos permita salir de la pobreza y la miseria, pero de verdad y con dignidad, en un mundo nuevo en el que su voz se escuche por encima de intereses mezquinos de políticos capitalistas; pero entendiendo que el grito de angustia del trabajador, es una mensaje para todos, porque constituye la voz de alerta a la continuación de la vida de la familia, la patria y el futuro, sin olvidarnos también de la reivindicación de la clase profesional académica , hoy proletarizada que agoniza y los trabajadores independientes informales, que sufren la desprotección total del poder gubernamental

En este 1 de mayo ratifiquemos el compromiso civil, para que todos los políticos que sueñan volver a la lid electoral, primero examinen su conciencia y luego reconozcan su obligación de trabajar por el derecho que tiene la clase trabajadora, como fuerza de producción para cambiar el sentido de la vida de los pueblos que sufren y mueren en medio de la frustración, la pobreza y el desempleo. Exijamos a éstos y al Estado la protección, la tecnificación y el mejoramiento del nivel de vida de todos los trabajadores y los habitantes del país; y, continuemos en esta lucha eterna, sin cansarnos, en forma perseverante, con el grito de optuimismo.

SALUD TRABAJADORES DEL ECUADOR Y DEL MUNDO!

Y, para los ecuatorianos, en este día universal del trabajo, tal vez lo más importante sea refrescar la memoria y rememorar con justicia, también a nuestros propios trabajadores mártires, que ofrendaron su vida un 15 de noviembre de 1922 en la ciudad de Guayaquil por alcanzar las conquistas laborales que hoy tienen vigencia, pagando con su vida, el precio del legado de libertad con que hoy nos cobijamos en el campo laboral; pero, con el compromiso de exigir al Congreso Nacional declarar a ese día del calendario como fecha cívica nacional, especial, del trabajo y del trabajador, sin vacaciones, pero con la obligación de conocernos, unirnos y organizarnos para avanzar como País y a la vez visitar con nuestra mente "las cruces sobre el agua" y fortificar nuestro espíritu cívico con el mensaje de Joaquín Gallegos Lara, para enfrentar con coraje a las injusticias sociales y en esa forma alimentar también el ideal dignidad y libertad en forma imperecedera, como la mejor herencia que podríamos dejar a nuestros hijos.

En homenaje al trabajador, ahora Gravemos en nuestra memoria este pensamiento: "El máximo bienestar posible, tanto moral como material, para toda persona, debe ser alcanzar en la realidad: trabajo, pan, libertad, seguridad, dignidad, amor y ciencia, con medios de producción a disposición de todos".


 
 
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