|
UN
NUEVO GOBIERNO
Una necesaria reforma laboral
Por: Dr.
Marco Navas Alvear
Profesor de la PUCE
y del instituto de Ciencias Internacionales Universidad Central
navmal@andinanet.net
HAN
PASADO ALGUNOS DÍAS
de un cambio de gobierno que nos ha hecho recuperar la esperanza
por días mejores, signados por la posibilidad de una administración
verdaderamente responsable para con la ciudadanía.
El equipo de gobierno se ha estructurado
con personas serias, la mayoría conocedoras de los temas
que van a manejar. Este es aspecto un fundamental. Se requiere
de funcionarios serios, responsables, imparciales y conocedores
de los temas que estarán a su cargo, además, con
una amplia visión sobre los problemas que deben enfrentar
tanto a corto cuanto a mediano y sobretodo a largo plazo. Debe
evitarse, por el contrario, la tentación de pagar respaldos
a personas no calificadas para el puesto.
Solo procediendo así existe
la posibilidad de estructurar políticas de Estado. Por
otro lado, se requiere de personas con capacidad de diálogo
y sensibles a las necesidades de la población.
Las bases del
cambio
Uno de los más preteridos
temas sociales de este país es el que se relaciona con
la agenda sobre temas relativos al Mundo del Trabajo.
El país se encuentra en
un complejo proceso de inserción internacional que afecta
seriamente sus estructuras. Especialmente sus estructuras de
producción. Urge una reconversión productiva de
las estructuras, del crédito y sobre todo del recurso
humano.
Estemos o no inmersos en el TLC
lo que urge es poder competir e insertarse en este planeta a
través de una oferta de productos y particularmente de
servicios con valor agregado. Se requiere entonces una política
orientada hacia la formación de personas que puedan aportar
ese valor agregado, con el compromiso, la capacidad de innovar,
las destrezas suficientes, etc.
Una política integral que no solo abarca a la Cartera
de Trabajo, sino que involucra al tema de la Educación
desde un nivel básico hasta lo superior, de la Ciencia
y Tecnología, del crédito, de la incubación
de emprendimientos. Se requiere de articular iniciativas centrales
con locales. En fin, un gran esfuerzo.
Por ahora hay muchas promesas y la gran responsabilidad de reorientar
el estado luego de la depredación del régimen populista
anterior y su secuaces.
Hacia una agenda
laboral
El gobierno, no se sabe exactamente
por qué razón, tarda en nombrar Ministro de Trabajo.
Uno de los nombres sugeridos el experto Galo Chiriboga, por ejemplo,
reúne los requisitos necesarios para enfrentar la responsabilidad
de estructurar una agenda urgente en la materia.
No se requiere solamente haber
sido un destacado contradictor del perverso régimen cesado
hace pocos días, pues muchos fuimos quienes salimos a
las calles y aportamos poco o mucho para recuperar la institucionalidad
y la esperanza.
Hacen falta, reitero, personas
además de honestas y demócratas, conocedoras del
tema y de los actores.
En cualquier caso, es necesario
reflexionar sobre algunos temas que deberá enfrentar el
nuevo Ministro o Ministra de Trabajo, veámoslos en resumen.
Promoción de la formación
y capacitación profesional
Esta debe ser una prioridad,
de manera de enfrentar la agresiva globalización y no
rezagarse más.
La economía de este siglo
es una basada en la productividad y el valor agregado, no en
los costos bajos de producción necesariamente. Necesitamos
personas capacitadas. En ese sentido deberá articularse
mejor el Sistema Nacional de Capacitación y el SECAP.
Promoción
del empleo
Es necesario estudiar mejor algunas
distorsiones que se producen en relación al empleo y proponer
de forma participativa formas de enfrentar estos problemas. Es
preciso que el nuevo gobierno tenga una política y una
propuesta sobre empleo para los jóvenes. Muchas de estas
iniciativas deben articularse con otras instituciones y organismos,
por ejemplo, el Seguro Social o los gobiernos locales, ahora,
especialmente que se ha retomado con fuerza el tema de la descentralización
y autonomías.
Diálogo
Se requiere que es Estado recupere
la confianza de manera que pueda convocar diálogos con
los sectores del Mundo del Trabajo. Para este aspecto se necesita
credibilidad de quienes plantean estas iniciativas y la más
alta transparencia.
Una iniciativa de diálogo podría además,
ser facilitada por diversos organismos de cooperación
que pueden hacer un enlace necesario entre los actores concernidos.
Otro papel importante pueden jugarlo las universidades del país.
Mejoramiento de las capacidades del Ministerio de Trabajo.
Quizá en este ramo es
donde más puede notarse la sistemática desestructuración
del Estado que ha sufrido el Ecuador en los últimos 15
años. Un Estado incapaz de ejercer su función de
garante de derechos.
Esta cartera está mermada
al momento en lo que atañe a sus capacidades de tutela
y control de los derechos. La Inspectoría del Trabajo
es una institución que debe ser rescatada, moralizada
a base de transparencia y la participación de jóvenes
profesionales o la cooperación de las universidades.
Otro aspecto importante son las veedurías en temas de
control como: equidad de género, trabajo infantil, contratación
colectiva, reclamos laborales, entre otros.
Reformas legales
Este es el último aspecto,
no por menos importante pero si por menos urgente quizá
que los anteriores. Una reforma más que urgente debe ser
el producto de consensos mínimos de país y estar
basada en la suma positiva entre productividad, ganancia mutua
de las partes y respeto a la dignidad de estas partes del mundo
laboral.
Los temas urgentes de la reforma
son todos. Es preciso rehacer un régimen que fue diseñado
a partir de paradigmas que han sido históricamente dejados
a un lado: industrialismo, lucha de clases, ciertas formas de
trabajo que han quedado en desuso, etc.
Y aún así no se
logre un replanteo de todo el régimen laboral para adecuarlo
a las nuevas condiciones, podría plantearse como estrategia
alternativa una revisión más puntual de ciertas
instituciones como los contratos laborales tradicionales y nuevos,
la sindicalización por rama, las utilidades y la tercerización
o intermediación.
Los cambios y las reformas son
urgentes, pero no se lograrán nunca si no se cuenta con
un alto grado de consenso, cosa muy difícil pero no imposible
si quien lo convoca goza de cierta legitimidad.
De allí la importancia
de nombrar al frente del Ministerio del Trabajo a un experto
o experta y darle al tema el suficiente respaldo político.
|