| El arte de la paja toquilla Según datos históricos, el 1906 se realizó en Quito una exposición para presentar al mundo el arte cultural-artesanal del país. En ella estuvo presente el montecristense Modesto Rivero que encantó a los visitantes con sus exposiciones de paja toquilla, y el famoso sombrero confeccionado tan minuciosamente, que hasta nuestros días es motivo de reconocimiento y asombro. Actualmente existen pocos talleres de manufacturas del sombrero de paja toquilla, debido a que el proceso se inicia en el campo, donde los campesinos de sitios como La Pila, El Aromo, Las Pampas, Santa Marianita, Pacoche y Las Lagunas, cosechan la paja en terrenos húmedos y frescos, durante tres o cuatro meses, y cuando ha crecido un poco más de un metro y de color verde, es cogida para hervirla lo suficiente hasta que adopte un color amarillo. Luego de esto es cortada en finas varillas para secarla, lavarla y saumada con azufre para lograr el color blanco. Se realiza un secado por segunda vez para iniciar el proceso de confección del sombrero realizado por los campesinos. Cuando el sombrero está listo en esta primera etapa, es vendido a las manufacteras donde los artesanos continúan con la segunda etapa: el remate de los bordes, el azocado, y una tercera lavada con agua jabón y detergente, para en estado de humedad meterlos al horno con azufre y lograr el color blanco característico. Después proceden a despeluznarlos manualmente hasta que queden limpios y finalmente son golpeados con macetas y azufre molido hasta que queden suaves para plancharlos con planchas de hierro fundido en hormas listos para la venta. El costo de los mismos varia entre Un millón 200 hasta 3 millones de sucres.
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