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  Historia

28 de Enero de 1940

 
 

Terminó la aventura Raidista


El 28 de enero de enero de 1940 culmina la hazaña de un grupo de hombres, que durante 53 días se internaron en la selva de las estribaciones andinas, en un Chévrolet de 1931, para demostrar al Gobierno Nacional la posibilidad de construir la carretera Chone-Quito.

El 21 de noviembre de 1939, Carlos Alberto Aray expresó a sus amigos la idea de demostrar la posibilidad de construir la carretera Chone-Quito, haciendo un recorrido en un Chévrolet antiguo de 1931. Sus amigos acogieron la propuesta e iniciaron una campaña para financiar la hazaña.
Los intrépidos, lograron el apoyo de los municipios de Chone, Bolívar, Sucre, Rocafuerte, Portoviejo, Santa Ana, Montecristi, Manta y Jipijapa, que aportaron 3.200 sucres. El Chévrolet fue comprado en 2.500 sucres y la diferencia fue invertida en enceres y combustible. Carlos Alberto Aray, el artífice, Juan de Dios Zambrano, Emilio Hidalgo, Plutarco Moreira Barreiro, el "As" del volante y César Artemio Aray, el médico, constituían el grupo de temerarios.
El 6 de diciembre de 1939, pese a la advertencia del inicio de un invierno, los "Raidistas" zarparon desde Chone en medio de una fiesta, el jolgorio popular y el sonido de las bandas públicas.
Después de 53 días y de vivir las más increíbles peripecias, los "Raidistas" arribaron a Quito, el 28 de enero de 1940. Una muchedumbre jubilosa, apostada en las aceras, recibió a los jóvenes. En el estadio de la capital fueron objeto de una "estruendosa manifestación". En el Palacio Municipal se les rindió un homenaje.
El Gobierno nacional, presidio por el doctor Andrés F. Córdova , asignó la cantidad de un millón doscientos mil sucres para iniciar la obra, que no pudo ser terminada hasta finales de la década del cincuenta.

 

La Leyenda
La peripecia de los raidistas fue descrita por Carlos Alberto Aray en un diario personal. La narración novelesca recoge los dos momentos más emocionantes del recorrido, los cuales transcribimos a continuación.
Cuando río el Quinindé se tragó el Chévrolet
Al llegar al Quinindé, la visión del río desbordado no detuvo a los viajeros. Construyeron una balsa para el Chévrolet, sin sospechar que vivirían uno de los más angustiosos episodios.
Amarraron cuerdas a la balsa. Dos de ellas cruzaron nadando, sosteniendo la punta de la soga, para llevarla a la otra orilla; la otra pendía, al otro extremo, controlada por Carlos Alberto. Artemio
piloteaba la embarcación con una palanca, pero ya en medio del río, el remo de caña se rompió y la corriente arrastró la balsa. Sobrevino el estupor y al instante los cinco hombres nadaban tras ella, sin posibilidad de alcanzarla.
Poco después la embarcación se volteó. Debajo del agua quedó el Chévrolet, mientras la balsa se alejaba definitivamente. Más tarde fue localizada entre una palizada. Hubo de voltearse la balsa y repararse el caballo de Troya. La visión era apocalíptica...los raidistas sólo optaron por cantar el pasillo Manabí, que se escuchaba como una letanía. Al amanecer ya tenían nuevos bríos.

El paso de la muerte.
Este es el momento en el que el Chévrolet debe salvar un abismo. Por supuesto no existía puente alguno. Una falla hubiera costado la vida de los "Raidistas". Así lo narra Aray: "Colocados los dos pasos como rieles, con absoluta precisión en la distancia de los rieles del carro, asegurados sus extremos, montamos el Chévrolet. Había tensión y nerviosidad en todos los que expectaban la maniobra. El piloto Moreira aplastó el arranque y el motor respondió sin demora. Se paralizó el latir de nuestros corazones... todos estábamos pendientes del paso. Era el de la muerte... una pequeña desviación en el volante y el carro caía en el abismo; si cedían apenas unos centímetros los dos lados, el carro resbalaría y junto con su piloto quedarían allá en el fondo del río, hecho un montón de fierros torcidos y despedazados... Plutarco Moreira preguntó: "me voy" y sin perder tiempo le repuse; largoSegundos después el carro estaba en la mitad de su camino, en pleno abismo; los palos flexionaron del susto y se hicieron como hamaca, pero antes de reponerme del susto, ya el vehículo en el otro lado, sin novedad".

 
6 de enero de 1822: Primer Consejo de Montecristi
8 de enero de 1822: Primer Ayuntamiento de Jipijapa
25 de enero de 1984: Cantonización de Tosagua
28 de enero de 1940: La Aventura de los Raidistas
28 de enero de 1912: Asesinato de Eloy Alfaro
 
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