Ni el Presi Palacio, inquilino transitorio de su tocayo Carondelet,
ni los eternos dietistas del Palacete Legislativo, ni pa pior,
el pueblo popular, saben a do vamos y cual podrá ser nuestro
paraplégico y cardiológico destino.
Y es que estas cosiacas se etán poniendo más negras
que el Monzón que azotó la bella tierra esmeraldeña
hace unos cuantos años.
Aura se quiere convocar a una inconsulta para que el pueblo
populista, los ricachones, los usureros, los tierra tenientes
y hasta las mujeres femeninas, decidan por masiva votación
si debe convocarse a una Asamblea Re/Constituyente o a una Constitucional.
Ante semejante abuso de confianza, nos preguntamos ¿Qué
sabe, qué entiende, qué conoce, qué criterio
puede tener cualesquier fulano de tal sobre esta engorrosa, ignota
y desconocida materia? Porque ni siquiera los leguleyos, los
quishcas, los tinterillos, los kikuyos y pior los abogadillos
sin conciencia, saben una jota de este malhadado asunto.
¿Que pueden decir sobre la dichosa consulta? ¿Cuál
es la mejor y cuál la pior de esas camisas de fuerza?
Realmente que jamás y desde que nuestro pays se volvió
una democracia, se han hecho semejamtes preguntas.
Consultados unos analistas de bolsillo y sin cuartel, de los
que aparecen tarde, mañana y noche en los guadalcanales
de la TV, unos, con actitudes de santos varones, otros con posturas
hiperbólicas, nos dijeron:
"Estas son unas hueveses que no valen ni para un programa
de la tele. Lo que debe hacerse en esta tierra del nuay más,es
dejar que algún Lucero vespertino nos desgobierne con
el apoyo de la OEA y de la ID. O de otra manera convocar a una
Asamblea Constitutiva o Constituyente, que es igual, para que
en ella se dictafonen normas legales nuevecitas, sin hatos ni
garabatos y en la misma que deberían establecerse unos
diez mandamientos que nos sirvan de norma inapenable para no
robar, no malgastar los recursos del mal Estado y sancionar de
manera inclemente a los burrócratas que se sirven de sus
cargos para cometer pecados capitales y darse una vida regalada
en comunión con los social cristeros, los eme-pedistas,
los izquierdosos, los guayrapamushcas y los chulla leva sin calé,
que viven de las Dietas que les damos los que pagamos impuestos
hasta para ir a misa y comulgar.
Dejémonos entonces de Inconsultas. Lleguemos a un convenio
con los congresales, con los sacatintas, con los forajidos, con
los de la yunaited, con los de la Onu y los de la Otra y en fin,
con las grandes minorías pensantes, para convocar a una
Asamblea Constuyente, si hacer la menor consulta al pópoli
mayoritario de esta tierra caída en desgracia por culpa
de los que quieren seguir mangoneando.
Ya hemos enterrado al ingeniero Lucindo. El doctor Alfred
nos quiere enterrar con sus cambios diarios de recetas. Los del
Congreso quieren ser diputados constitucionales, los de las fuerzas
ciudadanas quieren ser los del Congreso. Afuera los gritos de
nuestros conciudadanos son de los más variados, pero con
profundo condumio ideológico: "No a la reelección
de Uribe", "Que renuncie el Bush y el Papa", "No
queremos el TLC sino la ZB", "EL ídolo del astillero
es el Aucas".
"Que se vayan todos, menos los que se pide que se vayan
todos", "No queremos elecciones, sino selecciones",
"Que la Base de Manta sea en Sangolquí y con Constituyente",
"Que la Yoni sea excluída de Norteramérica,
junto con Canadá y Alaska", "Que los viejos
no vivan tan largo" "Debemos dar el gran salto: de
la Escuela a la Universidad". Es decir por gritos no nos
falta, pues vivimos a nivel de idea, como dicen los kikuyos en
sus informes.
Preguntado el morterista chispo si tiene algunos lemas que
imponer en las calles, ripostó: "Cualquier pregunta
la contesto si me autoriza la Comisaría Electoral o si
estoy en juicio.
Vean cholitos yo soy enemigo de los eslóganes porque
lo primero que se les ocurre es que el trago hace mal a la salud,
que el tabaco ataca a los pulmones, que el café a los
nervios y que las mujieres en plural le hacen a uno infeliz.
Lo único cierto es lo que decía papito: Una sola
cosa nos explica bien la historia, y es en qué consisten
los malos gobiernos: Lo que no se imaginaba mi taitico es que
iba haber peores".